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Reforma al sistema político queda en el camino: pasa a manos del gobierno de Kast y nuevo Congreso PAÍS Foto: AgenciaUNO

Reforma al sistema político queda en el camino: pasa a manos del gobierno de Kast y nuevo Congreso

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Andrés Cárdenas Guzmán
Por : Andrés Cárdenas Guzmán Periodista El Mostrador
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Pese a los intentos de última hora por votarla en el Senado, el proyecto quedó fuera de tabla y terminó sepultado por las negociaciones políticas de cierre de legislatura. Así, la iniciativa que el gobierno de Gabriel Boric empujó para ordenar el sistema político quedó en pausa.


La reforma al sistema político impulsada por el gobierno del Presidente Gabriel Boric no alcanzó a votarse antes del recambio institucional y quedará como tarea para la próxima administración y el nuevo Congreso. Así lo reconoció el senador (RN) y futuro ministro de la Segpres José García Ruminot, quien confirmó que la iniciativa deberá retomarse en el próximo período legislativo.

Aunque hasta último momento se señaló que la tabla del Senado podía modificarse según lo que determinaran los comités o eventuales urgencias del Ejecutivo, finalmente la sesión de este martes se destinó exclusivamente a los discursos de despedida de los senadores que concluyen sus períodos parlamentarios. Con ello, la reforma ni siquiera alcanzó a entrar en discusión.

La votación pendiente del proyecto quedó atrapada en medio de otro frente político que dominó las conversaciones en la Cámara Alta durante las últimas horas de la legislatura: la negociación por la nueva mesa directiva del Senado, que conducirá la corporación en el próximo período.

En ese contexto, García Ruminot sostuvo a El Mostrador que la iniciativa “queda como tarea para el nuevo Gobierno y para el nuevo Congreso”, agregando que espera que en esa etapa “se construyan los acuerdos que permitan mayor gobernabilidad y procesos legislativos más oportunos”.

La reforma había regresado al Senado para su tercer trámite tras ser aprobada con modificaciones en la Cámara de Diputados. El proyecto buscaba introducir cambios en la ley de partidos políticos para reducir la fragmentación del sistema, elevar los requisitos para la constitución de colectividades y establecer sanciones a parlamentarios que abandonen sus partidos.

Desde la Secretaría General de la Presidencia, encabezada actualmente por la ministra Macarena Lobos, declinaron referirse al resultado del proceso. Así, uno de los proyectos que el Ejecutivo había intentado despachar antes del cierre de la legislatura quedó pendiente para el nuevo ciclo político que comenzará con la administración de José Antonio Kast y el Congreso que inicia funciones este miércoles.

El principal nudo político pendiente: norma sobre fusión de partidos

Una disposición buscaba permitir que colectividades que no alcanzaran el umbral mínimo para mantener su legalidad pudieran fusionarse con otros partidos ya existentes, evitando su disolución. La idea generó fuerte controversia en la Cámara de Diputados: algunos sectores —especialmente del oficialismo— la calificaron como un “traje a la medida” para partidos pequeños en riesgo de desaparecer, mientras que esas mismas colectividades defendían la fórmula como una manera de evitar más fragmentación.

Finalmente, la norma fue rechazada en la Cámara, lo que obligó al proyecto a volver al Senado en tercer trámite —donde partidos pequeños buscaban reponerla—. Pero como la reforma nunca se votó en la Cámara Alta antes del recambio institucional, todo el paquete quedó pendiente.

En la práctica, el punto político que deberá resolver el nuevo Congreso y el gobierno de José Antonio Kast es si se reincorpora o no la posibilidad de fusionar partidos, y cómo se equilibran las nuevas exigencias para crear y mantener colectividades sin afectar a los partidos más pequeños.

El diputado Rubén Oyarzo (militante del Partido Radical, partido oficialista que busca evitar su disolución ante el Tricel, al igual que Evópoli y la FRVS) criticó el desenlace de la discusión. “Lamentablemente, en este debate hemos visto demasiado cálculo político y poca visión de Estado. La reforma al sistema político no puede ser una herramienta para debilitar a partidos más pequeños ni para ordenar artificialmente el mapa político”, señaló a El Mostrador.

El parlamentario añadió que, si bien la postergación podría abrir espacio para una discusión más profunda en el próximo Congreso, también “es una señal preocupante de que la política sigue privilegiando los intereses de algunos por sobre el fortalecimiento de nuestra democracia”.

Cabe mencionar que, en las horas previas, se especuló con que aprobar la reforma sin la norma de fusiones podría ser la fórmula para cerrar el tema con una última señal política de acuerdo transversal en la última jornada del Congreso antes del recambio. La lógica era simple: despachar lo que ya tenía respaldo y evitar reabrir el flanco que generó esa indicación. Finalmente, ese escenario no se concretó.

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