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Nuevo Congreso: republicanos toman el mando de las comisiones y oposición parte el ciclo dividida
La nueva correlación de fuerzas en la Cámara dejó al Partido Republicano con presencia dominante en las comisiones, mientras la oposición volvió a votar fragmentada y el PS denunció su exclusión. Esta tarde se definirán las presidencias de las comisiones.
La Cámara de Diputados estrenó este martes el período legislativo 2026-2030 dejando una señal política nítida: el oficialismo se quedó con el control de las comisiones clave y dejó despejado el camino para empujar los proyectos del gobierno de José Antonio Kast.
La Sala aprobó la propuesta de integración de comisiones presentada por el presidente de la corporación, el diputado Jorge Alessandri, con 95 votos a favor y 54 en contra, gracias a un acuerdo administrativo entre el oficialismo y la Democracia Cristiana.
El PPD, aunque no se sumó formalmente al pacto, también terminó respaldando la fórmula.
En la vereda contraria quedaron Frente Amplio, Partido Socialista, Partido Comunista y Partido de la Gente, que votaron en contra sin lograr alterar el resultado.
La votación fue suficiente para dibujar el nuevo mapa del poder legislativo. El Partido Republicano, la bancada más grande de la Cámara, aseguró presencia en todas las comisiones y tendrá tres representantes en la mayoría de ellas, incluidas las más influyentes: Hacienda, Constitución, Economía, Minería, Vivienda, Medio Ambiente y Trabajo.
En total, los republicanos lograron superioridad numérica en 18 de las 27 comisiones, una ventaja que les permitirá incidir directamente en el ritmo de tramitación de proyectos y en la priorización de la agenda del gobierno de José Antonio Kast.
En simple: el oficialismo decidió partir el nuevo ciclo legislativo jugando con toda su mayoría, aunque sea ajustada.
- Cabe mencionar que, según consignó La Tercera, el PPD y la DC se sumaron al pacto administrativo con la derecha principalmente para asegurar cupos estables en las comisiones más influyentes, como Hacienda y Constitución, y participar en otras estratégicas como Gobierno, Seguridad Ciudadana y Relaciones Exteriores.
El reclamo socialista
El acuerdo pasó relativamente rápido por la Sala, pero el ruido político llegó minutos después. El Partido Socialista emitió una declaración denunciando que su bancada quedó fuera de la Comisión de Hacienda, una de las más influyentes del Congreso y clave para tramitar gran parte del programa del Ejecutivo, especialmente la agenda económica asociada a la llamada “reconstrucción nacional”.
El jefe de bancada socialista, Raúl Leiva, acusó que la integración no respetó la proporcionalidad entre fuerzas políticas y que, en los hechos, el oficialismo terminó eligiendo quién podía sentarse en determinadas comisiones.
“Como nunca, esta integración no solo refleja las fuerzas políticas, sino que el oficialismo ha elegido quiénes integran las comisiones más complejas”, sostuvo, afirmando que el PS fue derechamente vetado en Hacienda.
El diputado Daniel Manouchehri, quien era la carta socialista para esa comisión, elevó aún más el tono y acusó al gobierno de replicar el estilo legislativo del presidente argentino Javier Milei.
El punto es sensible: aunque el PS sí integra la mayoría de las otras comisiones, quedar fuera de Hacienda implica perder influencia en la discusión económica central del Congreso.
El diseño del nuevo poder legislativo
La arquitectura del nuevo Congreso deja ver con claridad la estrategia del oficialismo: controlar las comisiones para ordenar el trámite legislativo desde la base.
En Hacienda, Constitución y Gobierno Interior, consideradas las tres instancias más estratégicas, el esquema es similar: tres diputados republicanos, acompañados por parlamentarios de la UDI, RN y algunos cupos de oposición.
En Hacienda, por ejemplo, estarán el propio Jorge Alessandri, el republicano Agustín Romero, además de representantes opositores como Jorge Brito y Boris Barrera.
En Constitución, una comisión históricamente explosiva, aparecerán figuras como el republicano Luis Sánchez, la diputada Pamela Jiles, el regionalista Jaime Mulet y el hijo del Presidente, José Antonio Kast Adriasola.
Durante la tarde, además, cada comisión debía elegir a sus presidencias, y las proyecciones apuntaban a que varias de las instancias clave quedarían en manos del oficialismo, consolidando el control político de la agenda parlamentaria.
La oposición, cada uno por su lado
El episodio también dejó en evidencia otro problema: la falta de coordinación en la oposición.
Mientras algunos partidos rechazaron la propuesta de comisiones, otros optaron por respaldarla para asegurar presencia en el trabajo legislativo. Desde el PPD, el diputado Raúl Soto defendió el voto favorable señalando que el Congreso no podía paralizarse y que su colectividad busca ejercer una “oposición incidente” participando en las comisiones.
Desde el oficialismo, el republicano Benjamín Moreno valoró el acuerdo señalando que permitió integrar a parlamentarios con disposición a trabajar por el país desde distintas miradas políticas.
Pero el efecto político ya estaba instalado: el oficialismo logró articular un acuerdo amplio, mientras los partidos opositores volvieron a votar divididos.