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FOTO: JUAN RIQUELME/AGENCIAUNO
Superintendencia abre investigación tras mortal ataque en colegio de Calama
El organismo indagará los protocolos del establecimiento luego de que un estudiante asesinara a una inspectora e hiriera a otras cuatro personas, en un hecho que conmociona al sistema escolar.
La Superintendencia de Educación instruyó una investigación de oficio para esclarecer las circunstancias del ataque ocurrido en el Colegio Instituto Obispo Silva Lezaeta de Calama, donde un estudiante de 18 años asesinó a una inspectora e hirió a otras cuatro personas.
El hecho, ocurrido durante la jornada escolar, dejó además a tres estudiantes y a otra funcionaria lesionados, quienes fueron trasladados a centros asistenciales.
A raíz de la gravedad del caso, el Ministerio de Educación expresó su “profundo pesar” por lo ocurrido y anunció que se encuentra coordinando acciones de apoyo a la comunidad educativa afectada, incluyendo contención emocional y acompañamiento a las familias de las víctimas.
En paralelo, la Superintendencia inició un proceso investigativo con el objetivo de revisar los procedimientos adoptados por el establecimiento antes y durante el ataque, así como evaluar si existieron eventuales fallas en los protocolos de seguridad.
Desde la cartera también se indicó que se está trabajando en conjunto con la Oficina Local de la Niñez (OLN), con el fin de activar un abordaje integral que permita responder a las necesidades urgentes generadas por el hecho.
El caso generó una rápida reacción de las autoridades, en un contexto donde la violencia en establecimientos educacionales ha sido motivo de creciente preocupación. En esa línea, el Ministerio de Educación reiteró su compromiso de reforzar las condiciones de seguridad en los colegios, señalando que se destinarán esfuerzos para garantizar entornos protegidos para estudiantes, docentes y funcionarios.
El ataque, que terminó con la muerte de una inspectora, abrió un nuevo foco de atención sobre los mecanismos de prevención y respuesta frente a situaciones de violencia escolar, así como sobre la capacidad de los establecimientos para enfrentar este tipo de emergencias.
Mientras avanzan las investigaciones, tanto administrativas como penales, el caso se instala como uno de los episodios más graves registrados en el sistema educativo reciente, con implicancias que podrían derivar en ajustes a los protocolos y medidas de seguridad en los colegios del país.