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Foto: AgenciaUNO
La olla a presión de los indultos a uniformados del estallido
Cuando aún no se apagan las secuelas del caso Grau, el oficialismo enfrenta una nueva disputa interna: el PNL elevó la presión sobre José Antonio Kast para avanzar con indultos a uniformados, desmarcándose de la postura más cauta que impulsa La Moneda.
Por más desayunos y almuerzos que organicen desde La Moneda, las grietas que dejó al interior del oficialismo el rechazo a la acusación constitucional contra el exministro Nicolás Grau están lejos de desaparecer. Ahora, un nuevo flanco amenaza con volver a tensionar la convivencia interna: el debate por los indultos a uniformados condenados por delitos cometidos durante el estallido social.
- El Partido Nacional Libertario (PNL) decidió poner el acelerador con el proyecto de indulto general para todos los carabineros y militares, una iniciativa que cuenta con el respaldo de Republicanos y que, de paso, le puso una piedra en el zapato al Ejecutivo.
El problema para La Moneda es que la ofensiva libertaria obliga al Presidente José Antonio Kast a pronunciarse sobre una promesa que sigue en compás de espera. En el Ministerio de Justicia llevan semanas evaluando la posibilidad de otorgar indultos presidenciales, pero de manera individual y tras revisar cada caso. Una fórmula mucho más acotada que el “borrón y cuenta nueva” que impulsan los libertarios, y sobre el cual el gobierno prefiere mantenerse al margen.
- Johannes Kaiser no perdió la oportunidad para subir la presión. “Existe el compromiso del Presidente de hacerse cargo, individualmente, de los indultos respecto de personal policial y uniformado durante el 18-O. Hasta el momento no ha hecho nada. Han pasado tres meses, yo no sé cuánto tiempo se necesita para tomar una decisión“, criticó.
El exdiputado también aprovechó de abrir un nuevo frente contra los partidos de Chile Vamos. Luego de que el presidente de la UDI, Guillermo Ramírez, defendiera que cualquier beneficio debía analizarse “caso a caso”, Kaiser respondió con munición gruesa en X: “Me cuesta contener la ira al leer esto. Es una vergüenza y solo una excusa para mantener a nuestros uniformados perseguidos y condenados“.
En Palacio saben que cualquier decisión tiene costos. En otras palabras, una olla a presión que está lejos de descomprimirse.