Gastronomía
Un clásico que llega al polo gastronómico de Alonso de Córdova
Un ícono de la gastronomía santiaguina deja Lastarria y se reinventa como bistró en Alonso de Córdova, manteniendo sus platos emblemáticos, con una propuesta mediterránea que combina clásicos bien logrados, una carta acotada y precios equilibrados, en un espacio pensado para disfrutar sin prisa.
Luego de dos décadas en el barrio Lastarria, Gatopardo inicia un nuevo capítulo. Su reapertura en Alonso de Córdova, hoy uno de los polos gastronómicos más consolidados de la capital, no es solo un cambio de dirección sino una renovación sin renunciar a su esencia.
El nuevo Gatopardo Bistró se instala en una elegante casona con estacionamiento propio. Un detalle práctico que se suma a una experiencia pensada para disfrutar sin apuros, desde el almuerzo de semana hasta una cena relajada.

Locos en chardonnay. Créditos: Loreto Santibáñez.
La propuesta actual apuesta por una carta acotada pero variada, con precios bien calibrados para el sector. Aquí conviven platos que ya son parte del ADN del restaurante —como el confit de pato, uno de los grandes aciertos de la casa y de lo mejor logrado de la propuesta— con nuevas preparaciones que aún están en proceso de ajuste, buscando identidad propia dentro de esta nueva etapa.

Confit de canard con puré de arvejas. Créditos: Loreto Santibáñez.
La cocina, a cargo de la chef Marcia Plaza, se mueve en clave mediterránea con acento italiano. Aparecen preparaciones como los Locos en Chardonnay, los Spaghetti Frutti di Mare y versiones actualizadas de platos clásicos, siempre con foco en el sabor, la técnica bien ejecutada y una presentación sobria.

Trilogía de tartar. Créditos: Loreto Santibáñez.
El formato bistró se expresa también en un ambiente luminoso, contemporáneo y acogedor, con una atención cercana que recupera cierta elegancia clásica —mantel, tiempos bien llevados, servicio atento— sin caer en rigideces.

Torrija. Créditos: Loreto Santibáñez.
Otro punto a destacar es la carta de vinos. La selección acompaña bien la propuesta gastronómica y refuerza la idea de un restaurante pensado para sentarse, conversar y dejar que la experiencia fluya.

Desde sus orígenes, el restaurante ha estado inspirado en Il Gattopardo, la célebre novela de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, cuya frase resume bien este renacer: “Si queremos que todo siga igual, es necesario que todo cambie”.
Asñi, el lugar vuelve para reencontrarse con su público histórico —ese que lo convirtió en un punto de reunión en los años 90 y 2000— y, al mismo tiempo, para dialogar con nuevas generaciones que valoran la autenticidad por sobre la moda.