Investigación
Xavier Armendariz (AgenciaUno)
El inicio del fin de la era Abbott: este año se renuevan cinco fiscalías regionales
Todos reconocen que ya no hay espacio para el tradicional “besamanos”, como consecuencia del caso Hermosilla. El primer interesado en asumir como sucesor de Xavier Armendáriz es el actual fiscal regional de Arica y Parinacota, Mario Carrera.
Con el llamado a concurso publicado el fin de semana por el Poder Judicial, convocando a los interesados a postular al cargo de fiscal regional Centro Norte, comienza a terminarse la impronta de Jorge Abbott a cargo de la Fiscalía Nacional, pues, de los 18 fiscales regionales que hay en el país, nueve ya fueron designados en sus cargos por el actual Fiscal Nacional, Ángel Valencia.
Este año, además del sucesor de Xavier Armendáriz en la Fiscalía Centro Norte, bajo cuya jurisdicción territorial quedan organismos como la Presidencia de la República, la Corte Suprema, casi todos los ministerios y la sede capitalina del Congreso, corresponde renovar también las fiscalías regionales de Biobío, Ñuble, Maule y Valparaíso, actualmente a cargo de Marcela Cartagena, Nayalet Mansilla, Julio Contardo y Claudia Perivancich, respectivamente, todos los cuales, al igual que Armendáriz, cumplen en 2026 los ocho años de mandato que les corresponden constitucionalmente.
Cabe indicar que tanto Armendáriz como Contardo terminan, además, su segundo periodo, pues el primero fue fiscal regional Oriente, entre 2003 y 2011, mientras que el segundo fue anteriormente fiscal regional del Biobío, entre 2010 y 2018, cuando fue designado en Talca, poco después de terminar su mandato inicial y luego de haber postulado sin éxito al mismo cargo en Ñuble.
En 2027, en tanto, culminan sus periodos los fiscales regionales de Los Lagos, Carmen Gloria Wittwer, quien hoy está a cargo de las causas contra los exministros de la Corte Suprema Ángela Vivanco y Diego Simpertigue, así como el fiscal regional Sur, Héctor Barros, coordinador de los equipos ECOH y un fiscal especializado en crimen organizado que lidera –entre otros casos– la indagatoria por el crimen del exteniente Ronald Ojeda.
Una nueva era
De ese modo, al culminar 2026, el Consejo de Fiscales Regionales estará compuesto en una mayoría por persecutores designados por Valencia, lo que implicará una redistribución de los poderes internos, en los cuales cada vez van quedando menos funcionarios de confianza de su predecesor. Lo anterior, además, se produce ad portas de un nuevo Gobierno que, se cree, ejercerá mucha presión –más de la habitual– ante la comisión de delitos de alto perfil, dado que buena parte de su éxito electoral obedece justamente a la promesa de mayor seguridad y de represión al crimen organizado.
A lo anterior se suma, además, el hecho de que ya comenzó a operar la Fiscalía Supraterritorial, en la cual fue designado como jefe –con un rango equivalente al de un fiscal regional– el fiscal Miguel Ángel Orellana, quien además ya cuenta con un primer equipo de 13 fiscales, de los 32 que deberá haber en un plazo de 3 años. Todos ellos, indicó La Segunda, viajarán próximamente a Roma, junto a Orellana, a capacitarse en materias de crimen organizado.
En el caso de los fiscales regionales, la Ley del Ministerio Público establece que quienes estén interesados en el puesto deben efectuar una presentación de sus planes ante la Corte de Apelaciones respectiva (en el caso de la fiscalía Centro Norte, intervienen tanto las cortes de Santiago como la de San Miguel) y luego de ellos los ministros deben votar y confeccionar una terna, que es enviada al Fiscal Nacional, quien finalmente elige a partir de ella.
Como quedó en evidencia en el caso Hermosilla, es justamente en la fase previa a las exposiciones ante las cortes donde se produce el mayor lobby, el famoso “besamanos”, en el cual los candidatos visitaban a los magistrados intentando comprometer sus votos, con distintos grados de éxito, y utilizando también para ello a distintos operadores judiciales.
En función de ello, varios fiscales consultados para este artículo coinciden en indicar que estas campañas deberían ser más “limpias” y que con ello aumentan las posibilidades de que las ternas estén compuestas por fiscales litigantes de las zonas en que postulan, a diferencia de lo que ha ocurrido muchas veces, cuando fiscales de otras regiones han obtenido votaciones muy altas en cortes en las cuales jamás han litigado siquiera una causa.
El primer postulante
Como es habitual en estos casos, ya circulan varios nombres de posibles interesados en la fiscalía Centro Norte, probablemente una de las más importantes del país, por el tipo de causas que enfrenta. Ayer nomás fue absuelto el exteniente coronel de Carabineros Claudio Crespo, luego de un juicio de más de un año, y lo mismo ocurrió antes con el proceso en contra del carabinero Sebastián Zamora, acusado por la fiscalía Centro Norte de haber empujado con dolo a un manifestante encapuchado por el puente Pío Nono.
Asimismo, en dicha Fiscalía –y bajo la dirección de Armendáriz– está la causa contra el exsubsecretario del Interior Manuel Monsalve, y allí también terminó radicada la investigación por encubrimiento de abusos sexuales iniciada en contra de los más altos prelados de la Iglesia católica, la cual Armendáriz cerró el año pasado aplicando una facultad de no perseverar, lo que generó mucha molestia entre las víctimas de los sacerdotes abusadores de niños.
En los nombres que hoy se repiten en los pasillos de tribunales y fiscalías como posibles sucesores de Armendáriz, se cuentan los del exfiscal regional de O’Higgins; Emiliano Arias, y los de los actuales fiscales Francisco Jacir, Macareña Cañas y José Morales, quien en 2022 postuló sin éxito a la Fiscalía Nacional y cuyo nombre apareció en los chats de Luis Hermosilla, quien impulsaba su candidatura.
Sin embargo, hasta el momento el único que ha confirmado su intención de postular es el actual fiscal regional de Arica y Parinacota, Mario Carrera, quien asumió en dicho cargo en 2021, por lo cual sus ocho años terminan recién en 2029, aunque sus años en Arica han sido bastante movidos, dado que la Fiscalía a su cargo debió enfrentar –entre otros casos– a organizaciones de crimen organizado transnacional como Los Gallegos, el Clan del Golfo, Los Costeños y varias más, las que se suman a investigaciones como la relativa al exfiscal regional Oriente, Manuel Guerra, o la derivada de la muerte de un conscripto en Putre.
En cuanto a la forma en que se producirán las campañas a la Fiscalía, coincide en que “hoy día, estando esa gente fuera, claramente hay menos espacio para se realice algún tipo de operaciones en ese sentido”, señala, en clara alusión al mecanismo de nombramientos del que formaban parte abogados como Luis Hermosilla, Mario Vargas, Eduardo Lagos y otros operadores, como Gonzalo Migueles, pareja de la exministra Ángela Vivanco.
En ese sentido, argumenta que “me atrevería a decir que este concurso en particular y los que vienen a continuación me parece que van a estar mucho más cerca del espíritu de la ley, que es lo que corresponde hacer, así que enfrento esto con mucha confianza en el Poder Judicial y en la gente que lo compone”, agregó.
Del mismo modo, en relación con la crítica que se ha realizado históricamente en el Ministerio Público al hecho de que algunos fiscales regionales pasen de una Fiscalía Regional a otra, dijo que “entiendo la preocupación, pero si uno analiza la Fiscalía Regional de Arica versus la Fiscalía Metropolitana Centro Norte, creo que nadie podría decir que ese cambio se está haciendo por asegurar un trabajo”, agregando que “estoy bien tranquilo, porque para mí era importante cómo percibiera la ciudadanía de Arica esta postulación, y por lo que he podido ver en redes y lo que he recibido como comentario, es que ha habido mucho apoyo al respecto, así que eso también me tiene muy contento y muy conforme”.
Cabe indicar que, durante su desempeño en Arica, tanto Carrera como el fiscal adjunto encargado de los casos de crimen organizado fueron amenazados por sujetos que se cree estaban vinculados a Los Gallegos.
Al respecto, ilustra esas y otra situaciones indicando que se trataba de “una fiscalía muy pequeña, a la cual se le vino una suerte de tsunami encima muy grande, compuesto de cosas muy importantes”, aseverando que “hoy día es una fiscalía robusta, mucho más grande y con mucha más presencia, pero también la presión que tuvimos en alguna oportunidad, sobre todo por la vía de las amenazas, que eran bien concretas, fue bastante fuerte”.
Al respecto, destaca que, sin embargo, las cosas han cambiado y que “no fue por casualidad que mejoraron las cosas, sino que fue por la contundencia de la actuación de funcionarios de la PDI, de Carabineros, de la Fiscalía y de otras instituciones también, por cierto”.