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El derrocado mandatario hondureño fue recibido como huésped en República Dominicana

Zelaya deja Honduras tras cuatro meses de encierro en la embajada de Brasil

por 27 enero 2010

Zelaya deja Honduras tras cuatro meses de encierro en la embajada de Brasil
El ex mandatario hondureño logró salir del país centroamericano luego que el nuevo presidente, Porfirio Lobo, firmara en su favor un salvoconducto pocos después de jurar en el cargo. Zelaya permanecerá un breve tiempo en la nación caribeña antes de radicarse en México, donde ocupará un escaño en Parlamento Centroamericano (Parlacen).

El ex presidente de Honduras Manuel Zelaya aterrizó la noche de este miércoles en República Dominicana procedente de su país, horas después de la juramentación del nuevo mandatario de esa nación centroamericana, Porfirio Lobo.

Zelaya aterrizó poco después de las 20.00 hora local (00.00 GMT) en la base aérea de San Isidro, al Este Santo Domingo, junto con el presidente dominicano, Leonel Fernández, quién asistió a la toma de posesión de Lobo antes de recoger al ex mandatario en la embajada de Brasil, para emprender viaje con él.
El ex mandatario hondureño tiene previsto permanecer en República Dominicana durante un corto período de tiempo, para instalarse después en México y asumir su escaño en el Parlamento Centroamericano (Parlacen).

Zelaya abandonó  su país en medio del cariño de sus seguidores, después de más de cuatro meses de encierro en la embajada de Brasil en Tegucigalpa y pasados siete meses desde su derrocamiento.

"Ahí va, libre como un pájaro", dijo una hondureña que se alzó entre un grupo de simpatizantes de Zelaya en el preciso momento en que despegó de la pista del aeropuerto Toncontín de Tegucigalpa el avión en que éste viajó a la República Dominicana.

Zelaya fue despedido con vítores, lágrimas y aplausos desde afuera del aeropuerto por miles de seguidores que, en su mayoría, agitaban banderas rojiblancas del Partido Liberal hondureño y algunas de Venezuela.

El ex gobernante, derrocado el 28 de junio pasado, obtuvo un salvoconducto que Lobo le otorgó poco después de asumir hoy el poder.

Desde tempranas horas, centenares de sus simpatizantes  se reunieron frente a la entrada de la terminal del aeropuerto y otros, la mayoría, se agolparon junto al extremo sur de la pista, con la esperanza de verlo antes de su partida.

Algunos manifestantes vestían camisetas rojas con la imagen de Zelaya o del guerrillero argentino-cubano Ernesto "Che" Guevara, otros portaban gorras, pancartas y objetos con leyendas alusivas al ex mandatario.

Muchos seguidores de Zelaya esperaban que llegara en un vehículo descubierto al aeropuerto procedente de la sede diplomática brasileña y así darse un baño de multitudes en su despedida.

Sin embargo, la caravana de automóviles en la que Zelaya se trasladó desde la embajada junto a Lobo y Fernández ingresó a la Base Aérea Hernán Acosta Mejía, alejada de la terminal civil del aeropuerto internacional, fuertemente vigilada por militares y donde le esperaba el avión.

Minutos antes de la partida de la aeronave, alrededor de medio millar de militares y policías formaron un cordón de vigilancia en la pista frente al sitio donde estaba reunida la mayor cantidad de gente, pero no se produjeron incidentes.

Dos helicópteros, uno policial y el otro militar, sobrevolaron la zona antes, durante y minutos después de la salida de Zelaya.

Cuando la aeronave hacía el rodaje desde el aeropuerto militar al civil (ambos utilizan la misma pista) aumentaron los gritos y consignas de los seguidores de Zelaya, convocados por el Frente Nacional de Resistencia Popular contra el Golpe de Estado.

"¡Mel, amigo, el pueblo está contigo!", fue la consigna más repetida por los simpatizantes del ya ex presidente, aunque también gritaban: "¡Queremos a Mel!, ¡Queremos a Mel!", sin faltar la clásica "¡El pueblo unido, jamás será vencido!".

Al ver que el avión se preparaba para despegar, algunos hombres y mujeres empezaron a llorar, abiertamente unos, más discretamente otros, pero en su mayoría con vítores a Zelaya, aplaudiendo o agitando pañuelos y banderas.

"Ahora estamos más tranquilos porque él no va a estar encerrado", comentó a Efe Mario Hernández, un joven bachiller técnico industrial que cargaba a su hija de siete meses, acompañado de su esposa, Esmeralda García, una maestra de educación primaria.

Haberse ido de Honduras es lo mejor para Zelaya, "por su familia y por él, porque ya no va a estar sufriendo", remarcó Esmeralda.

Este matrimonio dijo que se sienten vinculados al golpe de Estado contra Zelaya no sólo porque le apoyaban a él, y hasta participaron en marchas aunque Esmeralda estaba en sus últimos días de embarazo, sino porque su hija nació dos días después, el 30 de junio.

"Anduvimos en las manifestaciones ese día del golpe", dijo Mario, al explicar que se retiraron por el estado de ella y "por la represión".

La pareja coincidió en que respaldaba a Zelaya por su liderazgo y porque consideraba beneficiosas las reformas sociales, económicas y constitucionales que proponía.

"En el país jamás vamos a tener un líder como él", aseveró Mario mientras, a sus espaldas, el avión que llevaba a Zelaya se alejaba.

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