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El auge de Trump: ¿una consecuencia de los Tratados de Libre Comercio?

por 14 noviembre, 2016

La política en el mundo occidental y Estados Unidos parece haber entrado en una fase de polarización. El mundo ha sido testigo de cómo Donald Trump, una vez rechazado por los miembros de su coalición política, es ahora Presidente electo de una de las naciones más poderosas del mundo.

Durante su campaña, Trump realizó una fuerte crítica hacia los tratados de libre comercio y al impacto negativo que la subcontratación laboral ha tenido en el incremento del desempleo.

Este vuelco a los extremos, no es nuevo en el mundo occidental. Mientras en Europa se atribuye el nacionalismo y la xenofobia a la continua afluencia de refugiados, en Estados Unidos la preocupación está en la transferencia masiva de la industria manufacturera y de operaciones hacia países con costos de producción más baratos.

Esta polarización de la esfera política se ha transformado en tema de muchos estudios en diferentes disciplinas, incluyendo el reciente trabajo de David Dorn (et al.), académico en Economía de la Universidad de Zurich y el Centro de Investigación en Economía Política CEPR, titulado “Importing Political Polarization?”, el cual fue presentado en un seminario del Instituto Milenio MIPP.

Los autores investigan si esta tendencia en aumento, en la que los votantes de Estados Unidos apoyan a los políticos que tienen propuestas para legislar desde perspectivas extremistas es influenciada por el impacto del comercio internacional.

Para estudiar el nexo entre los choques del comercio internacional y la polarización política, los autores probaron una hipótesis llamada el “efecto de polarización”, en el cual los votantes expuestos al aumento de la competencia por parte de países con mano de obra más barata tienden a votar por los candidatos más extremistas dentro del partido que apoyan.

Revisemos brevemente la historia económica de Estados Unidos: El estatus socioeconómico de la clase media, fácilmente adquirido por trabajadores sin título universitario, y característico del auge económico desde la década de 1950 hasta 1980, sufrió un impacto serio desde 1990 debido a la competencia de China y otras economías emergentes. Esta fuga de empleos, y la consecuente disminución de la clase media en Estados Unidos, son dos de los factores principales que han servido de pilares para el éxito reciente de ideologías políticas más extremas.

Para estudiar el nexo entre los choques del comercio internacional y la polarización política, los autores probaron una hipótesis llamada el “efecto de polarización”, en el cual los votantes expuestos al aumento de la competencia por parte de países con mano de obra más barata tienden a votar por los candidatos más extremistas dentro del partido que apoyan.

Los autores encuentran una presencia muy fuerte del efecto de polarización en sus datos, y observan que, en distritos con mayor competencia debido a los tratados internacionales, los candidatos electos tienden a estar más lejos del centro político.

Los distritos que inicialmente presentaban mayor tendencia a votar por los republicanos comienzan a votar por un republicano más conservador después de la implementación de los tratados de libre comercio, y los distritos que estaban inicialmente más dispuestos a votar por demócratas, votan por un candidato más liberal.

En un giro interesante, los autores afirman que el efecto de polarización también depende de la proporción de votantes de color en el distrito. Es decir, en distritos donde los blancos son minoría, los demócratas liberales tienden a ganar, mientras que en aquellos lugares donde los blancos no hispánicos son mayoría, tienden a ser electos los republicanos más conservadores.

Para capturar el grado de polarización, los autores evalúan el comportamiento real de votación que tienen los políticos electos, usando un índice que primero mide qué tan frecuentemente un representante electo vota a favor o en contra de una legislación.

El segundo paso mide qué tan lejos estos votos se encuentran de la oposición ideológica de dicho representante. Por ejemplo, un político puede votar a favor o en contra de una ley en especial. Si dicha ley se considera como parte del planteamiento de la derecha, entonces la mayoría de los políticos de derecha votarán a favor de esta y la mayoría de los de izquierda votarán en contra. Sin embargo, algunos políticos de derecha votarán en contra y algunos de izquierda votarán a favor. Al medir la frecuencia de estos tipos de votación, los autores pueden medir el grado de centrismo político del representante (o también su falta).

Al utilizar esta medida, los autores encuentran un alto grado de polarización política debido al impacto de los tratados internacionales, lo que sugiere que los votantes en realidad tienden a defender sus creencias políticas anteriores cuando enfrentan circunstancias económicas difíciles.

Finalmente, el trabajo sugiere que el tipo de retórica y las críticas que presenciamos en las elecciones recientes han sido, en parte, gatilladas por el impacto adverso de los tratados internacionales.

La elección de Donald Trump como Presidente de Estados Unidos, parece demostrarlo.

Lea el artículo completo aquí.

 

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