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Salidas de libreto han molestado en Ministerios del Interior y Justicia

La agenda oculta de Huenchumilla y su tensión con Peñailillo y Gómez

por 27 mayo 2014

La agenda oculta de Huenchumilla y su tensión con Peñailillo y Gómez
En La Moneda reconocen que el Intendente de la Araucanía se siente y está en línea directa con la Presidenta Bachelet, la que ha usado varias veces y que ha sido la causante de que algunos ministros se vean sorprendidos por su agenda propia, la que apuntaría a ganarse en el mediano plazo el estatus de secretario de Estado. Dicen que “quiere ser el Mandela de la Araucanía”.

Lo que menos ha hecho el Intendente de la Araucanía, Francisco Huenchumilla (DC), es pasar inadvertido, ya que cada una de sus acciones y decisiones han dado que hablar: desde pedir “perdón” a nombre del Estado, recién asumido, lo que fue un gesto bien valorado en Palacio, hasta su reciente visita a Celestino Córdova en la cárcel de Temuco, condenado como autor del incendio que costó la vida al matrimonio Luchsinger-Mackay. Es que su estilo, su agenda, pero sobre todo sus salidas de libreto, han generado ruido en La Moneda, porque consideran que su excesiva independencia puede poner en el corto plazo en jaque al propio gobierno.

Si uno pregunta en La Moneda por Huenchumilla, la respuesta es unánime: todos dicen que “quiere pasar a la historia” y “ser ministro”. Y no uno cualquiera, agregan, sino que el primero que lleve las riendas del futuro Ministerio de Asuntos Indígenas, una idea que debería cuajar durante el segundo semestre de este año, ya que si bien el tema era parte de las 56 medidas para los primeros 100 días –o sea, debían anunciarse antes del 19 de junio los correspondientes proyectos–, se atrasó por la necesidad de cumplir con requerimientos internacionales de la OIT de realizar un proceso de consulta indígena.

Esa es la lectura que se hace en Palacio, que el intendente “tiene agenda propia”, que “quiere ser el Mandela de la Araucanía”, que a lo que apunta es –recalcan– a legitimarse públicamente para generar un clima que sea favorable para que su nombre sea el elegido de la Presidenta Michelle Bachelet a la hora de designar al ministro indígena. Eso implica un gallito no menor con el actual director de la Conadi, Alberto Pizarro Chañilao, para que la balanza se incline a su favor, ya que originalmente la idea es subir el estatus constitucional de dicha autoridad a rango ministerial.

El tema mapuche no es menor para la administración bacheletista, porque es uno de los reconocidos talones de Aquiles de su primer gobierno –entre marzo del 2006 y marzo del 2010–, especialmente por los hechos ocurridos con jóvenes como Matías Catrileo y Jaime Mendoza Collío, quienes murieron a raíz de situaciones de excesos de la policía al interior de las comunidades.

Por lo mismo, en el gobierno reconocen que la elección de Huenchumilla apuntó precisamente a querer dar señales específicas, “emparejar la cancha en la Araucanía”, desplegar una nueva forma de aproximación al tema, una gestión cuyo foco no esté en la “criminalización” que impuso la administración anterior respecto de los hechos en la zona.

El punto en esto, explican en Palacio, es que con situaciones como esta “dejó en una posición incómoda al gobierno” al poner en jaque público a dos ministros, Gómez y Peñailillo. Con el titular de Interior puntualmente, explican en el gobierno, la relación del Intendente “no se puede decir que es mala”, pero reconocen que hay “roces”, que se atribuyen en La Moneda a que Huenchumilla –que pertenece a la vieja guardia de la ex Concertación– con estos gestos evidencia que “le cuesta acostumbrarse a tener un ministro más joven y con menos trayectoria política” que él.

Hasta ahí todo bien, pero el estilo del Intendente y sus salidas de libreto han complicado a más de una autoridad en Palacio, sobre todo, porque –aseguran– se salta los conductos regulares y se excede en el “empoderamiento” que pidió como requisito para aceptar el ofrecimiento presidencial de llevar las riendas de la región.

De todos los intendentes nombrados, el de la Región Metropolitana, Claudio Orrego (DC), y Huenchumilla, son los únicos que la Mandataria pidió expresamente en esos cargos. En los demás, aceptó –explicaron– las propuestas de los partidos y consideró equilibrios políticos. Esa condición especial en el caso de la Región de la Araucanía no es menor, porque en parte explica que el intendente en cuestión se sienta y esté en línea directa con Bachelet, reconocen en Palacio, la que usa las veces que sea necesario y que ha sido la causante de que algunos ministros se vean sorprendidos por las acciones del representante regional.

Ese fue el caso de la visita de tres horas a Córdova el 21 de mayo. Dicen que el personero llamó a la Mandataria y le aviso, no así al ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo, del cual depende directamente, y menos al titular de Justicia, José Antonio Gómez.

No es casual que nadie saliera públicamente a quitarle el piso, aunque la molestia fue evidente y notoria en el gobierno, pero ninguno de los dos ministros vinculados al tema quiso referirse a la reunión, evitaron todo lo posible pronunciarse y el asunto quedó radicado en el vocero, Álvaro Elizalde, quien insistió en que la cita “se enmarcó dentro de la gestión” del Intendente y que “obviamente ejerce las atribuciones en el marco de lo que es su competencia. Lo importante aquí es que el gobierno está comprometido con resolver los problemas en La Araucanía a través del diálogo”.

Esa no fue la primera vez que el Intendente ha dejado públicamente en mal pie a Gómez y Peñailillo. Hace poco más de dos semanas, cuando un grupo de comuneros mapuches ya cumplían casi 40 días de huelga de hambre en el penal de Angol, Huenchumilla los emplazó y dijo que “es la autoridad central la que tiene que tomar una decisión, en concreto, el Ministerio de Justicia, y lo único que digo es que como ya han pasado más de 30 días, me gustaría que hubiera una definición más rápida”.

No fue todo y advirtió que “siempre he señalado que llegué a la intendencia para apurar más el tranco y, a mi juicio, siento que a veces voy un poquito más rápido que muchas instituciones del Estado. Me gustaría que pudiéramos caminar un poco más rápido”.

En La Moneda y en Justicia consideraron “innecesario” el emplazamiento, porque aseguran que en ese momento Gómez ya estaba en negociaciones y a punto de llegar a un acuerdo para cerrar el conflicto, lo que el Intendente sí sabía y que efectivamente sucedió un día después. Que además trató de “sacar la pelota de su cancha” porque él había sido incapaz de solucionar el problema.

Que más innecesaria aún fue la frase de apurar el tranco, que fue “gratuita”, que con ella se quiso poner “por sobre los ministros” y trató de “darles cátedra”, que su actitud no fue propia del lugar que ocupa en la administración del Estado.

El punto en esto, explican en Palacio, es que con situaciones como esta “dejó en una posición incómoda al gobierno” al poner en jaque público a dos ministros, Gómez y Peñailillo. Con el titular de Interior puntualmente, explican en el gobierno, la relación del Intendente “no se puede decir que es mala”, pero reconocen que hay “roces”, que se atribuyen en La Moneda a que Huenchumilla –que pertenece a la vieja guardia de la ex Concertación– con estos gestos evidencia que “le cuesta acostumbrarse a tener un ministro más joven y con menos trayectoria política” que él.

¿Pocas nueces?

Con el nuevo sello que trata de desplegar el Intendente, en La Moneda observan que es necesario “tener controlado el nivel de expectativas” en la Araucanía, porque después puede transformarse en un búmeran. Como la visita a Córdova, que puede abrir el flanco a un posible indulto, en circunstancias que en el gobierno no todos estarían de acuerdo en aplicarlo en este caso y que puede ser, confiesan, un arma de doble filo.

Es más, agregan que la gran señal en el tema mapuche ha sido el compromiso público de que no habrá impunidad pero que tampoco se aplicará la Ley Antiterrorista en la zona, una “concesión grande”, afirman en Palacio.

La molestia evidente en Justicia e Interior con Huenchumilla se grafica en las críticas coincidentes en que, más allá de su despliegue mediático, en términos concretos “no ha aportado mucho” al desarrollo de la agenda gubernamental para la Araucanía. Que “ha venido a un par de reuniones”, pero que en concreto “no ha mandado ni una sola minuta”, dicen.

Esa agenda contemplaría anuncios concretos durante el segundo semestre, como los cambios que se quieren introducir a la Ley Antiterrorista, el Ministerio de Asuntos Indígenas e incluso la compra de tierras para resolver situaciones en la zona.

A pesar de la molestia de los ministros con el Intendente y del ruido gratuito que le genera a La Moneda, dicen que es bastante difícil que el Intendente por ahora “pague los costos” de su excesiva autonomía.

Más allá de algunas críticas puntuales desde su propio partido, lo cierto es que Huenchumilla cuenta, además de la venia de Bachelet, con el piso político suficiente en la DC, donde desde ya advierten que “no hay muchas figuras que puedan reemplazar al intendente, que cumplan con los objetivos políticos y comunicacionales que quiere el gobierno en la zona mapuche”.

Unido a eso, más de un personero en Palacio ya anotó que el Intendente se ha ganado “cierto respaldo” en la comunidad mapuche, razón por lo que creen que, a la ancha cancha con que asumió, el mismo ya le corrió las líneas, transformándose en una piedra en el zapato para La Moneda.

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