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Fraude digital: identidades falsas desplazan al “cuento del tío” y disparan causas en más de un 60% Digital Créditos: El Mostrador.

Fraude digital: identidades falsas desplazan al “cuento del tío” y disparan causas en más de un 60%

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Con más de 41 mil causas y un alza de 64,4%, expertos advierten que perfiles falsos operan como base para lavar dinero, mientras autoridades preparan un operativo internacional para desarticular estas redes.


Las estafas tradicionales, algunas conocidas como el “cuento del tío” o las falsas llamadas bancarias, están cediendo terreno frente a esquemas más sofisticados de suplantación digital. Así lo advierten expertos y autoridades, en un escenario marcado por un fuerte aumento del ciberfraude en el país.

Lo anterior debido a que, al cierre del tercer trimestre de 2025, se registraron más de 41 mil causas por fraude lo que representa un alza de 64,4% respecto al año anterior. En este contexto, la Policía de Investigaciones (PDI) alertó sobre un cambio estructural en la forma en que operan estas redes: el uso de identidades digitales falsas como soporte para el lavado de dinero.

De acuerdo a la información entregada por la institución, el próximo lunes se llevará a cabo un operativo simultáneo en el marco de Ameripol, enfocado en desarticular estructuras vinculadas a delitos financieros a nivel internacional.

El análisis policial da cuenta de un giro en las dinámicas delictuales actuales. Hoy, los perfiles fraudulentos no son solo un medio para engañar, sino una pieza clave dentro de esquemas más complejos. Se trata de identidades construidas durante semanas o incluso meses, utilizadas para abrir cuentas, transferir fondos y actuar como intermediarias en operaciones de blanqueo, muchas veces con personas que desconocen su participación en estos delitos.

“Lo que estamos viendo es que el fraude se está desplazando hacia etapas mucho más tempranas. Ya no se trata solo de proteger la transacción final, sino de entender cómo se construye una identidad desde el inicio”, explica Mario Aranda, director general de Ionix Latam, experto en seguridad transaccional y prevención de delitos financieros.

“El vector de ataque más crítico hoy no está en la transacción: está en el onboarding. Los esquemas de fraude más sofisticados se construyen en la capa de creación de identidad, donde los controles tradicionales muestran puntos ciegos. Si las plataformas no detectan esas señales desde el primer contacto, analizando cómo se comporta el usuario, qué documentos presenta y desde qué dispositivo opera, dejan de gestionar riesgo y pasarán a gestionar daño”, añade.

Los efectos de este fenómeno ya se perciben en la vida cotidiana. El uso indebido de datos personales, la apertura de cuentas sin consentimiento y la vinculación involuntaria a operaciones sospechosas se han vuelto situaciones cada vez más frecuentes, muchas veces difíciles de detectar a tiempo por las víctimas.

En paralelo, el Servicio Nacional del Consumidor (Sernac) estableció en febrero de este año un nuevo criterio: las entidades financieras no podrán rechazar automáticamente denuncias por fraude. En caso de sospechar dolo por parte del cliente, deberán acreditarlo ante tribunales, lo que desplaza la carga de la prueba hacia las instituciones.

Bajo este contexto, la PDI advierten que el impacto de estos delitos va más allá de lo económico. En un escenario donde las identidades digitales pueden ser instrumentalizadas por redes criminales, las personas no solo enfrentan pérdidas financieras, sino también potenciales consecuencias legales al ser utilizadas, muchas veces sin saberlo, como parte de estas cadenas ilícitas.

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