Opinión
La ciudad y el agua: parques para un futuro circular
En este Día de los Parques Nacionales, vale la pena detenerse en el papel que estos lugares tienen en nuestra vida cotidiana. En una ciudad como Santiago, los parques son espacios de encuentro, recreación y contacto con la naturaleza, pero también una puerta para relacionarnos de otra manera con el territorio que habitamos.
Esa relación cobra especial importancia frente a la vulnerabilidad climática. Lluvias intensas en pocos periodos de tiempo, sequías y otros eventos extremos nos recuerdan que la ciudad no funciona separada de sus ríos, cuencas y ecosistemas. Por eso, pensar el Santiago del futuro requiere integrar de mejor manera naturaleza, agua, infraestructura y soluciones ante un problema tangible.
Los parques también pueden ser parte de esa respuesta, y el Parque Inundable Víctor Jara lo demuestra de manera concreta. Además de ser un espacio de uso ciudadano, está diseñado para apoyar la gestión de las aguas lluvia frente a precipitaciones intensas, mostrando cómo estos lugares pueden sumar nuevas funciones y contribuir a la adaptación y resiliencia de la ciudad.
Este proyecto de aguas lluvias conduce a piscinas las aguas del Zanjón de La Aguada durante la ocurrencia de grandes lluvias, evitando con esto las inundaciones que se producían por los desbordes, debido a la falta de capacidad de evacuación. Su metodología constructiva respondió a una necesidad con mirada de futuro preparando la zona para esos efectos. El resultado es que ya no se inundan las calles y viviendas aledañas, como también la generación de un espacio que combina una funcionalidad hidráulica y de prevención con cerca de 5 km destinados al esparcimiento, recreación y actividades deportivas para miles de personas del sector sur de la capital
La relación entre agua, naturaleza y ciudad también se construye recuperando espacios que durante años permanecieron alejados de la vida cotidiana de las personas. El saneamiento del río Mapocho permitió recuperar su cauce y biodiversidad y, con ello, más de 40 kilómetros de bordes para uso ciudadano, abriendo paso a parques, ciclovías y áreas verdes. El Parque Aguas de Ramón y el parque Embalse El Yeso- Laguna Negra también permiten acercarnos a entornos estrechamente vinculados al agua y a la historia de Santiago. Esa conexión puede darse incluso en el corazón de la ciudad, como ocurre también con iniciativas como los Refugios Hídricos en el Parque Metropolitano durante el último verano
Pensar los parques desde esta perspectiva es también pensar qué ciudad queremos construir frente a los desafíos medioambientales. Una que proteja su patrimonio natural, pero que al mismo tiempo sea capaz de integrar el agua y la naturaleza a su planificación para responder mejor a un clima que seguirá cambiando.
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