Salud
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Mitos y verdades de la penicilina: guía experta para un uso responsable de antibióticos
¿Es real que la penicilina cura la gripe o que una alergia infantil es para siempre? Una experta en farmacia aclara los mitos más comunes sobre este antibiótico y explica por qué su uso incorrecto amenaza la salud de toda la población.
Desde su descubrimiento en 1928 por el científico británico Alexander Fleming, la penicilina marcó un antes y un después en la medicina moderna, convirtiéndose en el primer antibiótico de uso masivo y en una herramienta clave para combatir infecciones bacterianas. Sin embargo, a casi un siglo de su hallazgo, persisten múltiples mitos sobre su uso, efectos y alcance.
La académica de Química y Farmacia de la Universidad Andrés Bello, sede Concepción, Macarena Ruiz, aborda las principales creencias erróneas y verdades en torno a este medicamento, subrayando la importancia de su uso responsable en un contexto global marcado por la creciente resistencia bacteriana.
Mitos y verdades de la penicilina
La penicilina sirve para tratar resfríos y gripe
Mito: “Cuando enfermedades como el resfrío común o la gripe son causadas por virus, el uso de penicilina, que es un antibiótico diseñado para combatir bacterias, no produce ningún beneficio, ya que no actúa sobre agentes virales ni mejora los síntomas ni acorta la duración del cuadro”, explicó la académica.
La profesional añadió que, desde el punto de vista sanitario, tanto el Ministerio de Salud de Chile (MINSAL) como el Instituto de Salud Pública (ISP) han sido enfáticos en promover el uso racional de antimicrobianos, como los antibióticos, para evitar su empleo innecesario en infecciones virales como los resfríos o la influenza.
“En estos casos, el tratamiento debe centrarse en aliviar los síntomas mediante analgésicos, hidratación, reposo y otras medidas de apoyo, siempre bajo indicación y supervisión médica”, puntualizó.
Si una persona es alérgica a la penicilina, nunca más puede tomar ningún antibiótico
Mito: “Ser alérgico a la penicilina no significa que la persona sea alérgica a todos los antibióticos. La penicilina pertenece a la familia de los betalactámicos, por lo que podría existir reacción cruzada con algunos medicamentos de esa misma familia; sin embargo, existen muchas otras clases de antibióticos que pueden utilizarse de forma segura y alternativa”, precisó Macarena Ruiz.
Agregó que, en la práctica clínica, muchas personas creen ser alérgicas debido a reacciones en la infancia que nunca fueron confirmadas médicamente. “Hoy incluso existen pruebas de alergia que permiten confirmar o descartar esta condición”, indicó.
Si los síntomas desaparecen, se puede suspender el tratamiento con penicilina antes de terminarlo
Mito: “Suspender un antibiótico antes de tiempo es una de las causas más frecuentes de fracaso terapéutico y resistencia bacteriana. Aunque el paciente se sienta mejor, pueden quedar bacterias vivas en el organismo. Si el tratamiento se termina antes de lo indicado, esas bacterias pueden sobrevivir y volverse aún más resistentes”, advirtió la docente.
En ese sentido, recomendó respetar estrictamente la duración indicada por el médico, sin acortarla ni extenderla, en línea con las estrategias de uso racional de antimicrobianos promovidas por el Minsal y el ISP.
Usar antibióticos como la penicilina sin indicación médica puede generar resistencia bacteriana
Verdadero: “La resistencia bacteriana es uno de los principales problemas de salud pública a nivel mundial. Cuando los antibióticos se usan sin indicación médica, en dosis incorrectas o por un tiempo insuficiente, las bacterias pueden adaptarse y desarrollar resistencia”, explicó.
Esto implica que, en el futuro, los antibióticos podrían dejar de funcionar, haciendo que infecciones comunes sean más difíciles de tratar. “En Chile, el Minsal y el ISP han impulsado políticas de control de venta de antibióticos bajo receta médica, justamente para frenar este fenómeno”, añadió.
Todas las personas que creen ser alérgicas a la penicilina realmente lo son
Mito: “Diversos estudios muestran que hasta el 90% de las personas que dicen ser alérgicas a la penicilina en realidad no lo son. Muchas veces, la reacción que ocurrió fue un efecto adverso leve, una erupción asociada a la enfermedad o una reacción que desapareció con el tiempo”, explicó.
Por ello, la especialista recomendó realizar evaluaciones con profesionales, ya que existen pruebas médicas que permiten confirmar o descartar una alergia, especialmente cuando este antibiótico puede ser el tratamiento más adecuado.
Finalmente, la química farmacéutica recalcó que “los antibióticos son medicamentos extraordinariamente valiosos, pero deben utilizarse con responsabilidad”. Asimismo, enfatizó la importancia de no automedicarse, seguir estrictamente las indicaciones médicas y consultar ante cualquier sospecha de alergia o efecto adverso.
“Esto no solo protege la salud individual, sino que también cuida la eficacia de los antibióticos para toda la población”, concluyó.