Salud
Créditos: El Mostrador.
Gases frecuentes alertan desequilibrios intestinales: experto advierte que no son solo molestia
El médico Alexandre Olmos advierte que los gases, la hinchazón y el malestar digestivo pueden ser señales tempranas de un desequilibrio en la microbiota. Expertos llaman a no normalizar estos síntomas y a consultar a tiempo para prevenir problemas mayores.
Los gases pueden parecer una molestia cotidiana, pero también ser la primera señal de que algo no está funcionando bien en el sistema digestivo. El médico español Alexandre Olmos advierte que estos síntomas, lejos de ser inofensivos, suelen anticipar desequilibrios en la microbiota intestinal.
La acumulación de gases en el sistema digestivo afecta a millones de personas y puede impactar directamente en su calidad de vida. Para Olmos, no se trata solo de una incomodidad pasajera, sino de un posible indicio de alteraciones más profundas en la salud intestinal.
A través de sus redes sociales, el especialista ha señalado que síntomas como gases frecuentes, dolor abdominal o mal olor pueden reflejar un desbalance en la microbiota, donde las bacterias beneficiosas pierden terreno frente a las fermentadoras. Este fenómeno, advierte, puede ser una alerta temprana del estado del intestino.
Cuando el intestino pierde el equilibrio
Diversos expertos coinciden en que un intestino que no funciona correctamente puede afectar el metabolismo, las hormonas e incluso los niveles de energía. En esa línea, Olmos insiste en que no se debe normalizar este tipo de síntomas.
El médico subraya que “los gases no son solo algo molesto o vergonzoso, son una señal fisiológica de que tu sistema digestivo puede estar alterado”, y recalca que, en muchos casos, constituyen el primer aviso de un problema mayor.
Cuando los gases aparecen incluso tras consumir alimentos considerados saludables, como frutas, verduras o legumbres, podrían existir causas subyacentes. Entre ellas, Olmos menciona el sobrecrecimiento bacteriano (SIBO), intolerancias alimentarias o inflamación intestinal crónica.
Estas condiciones suelen manifestarse con hinchazón, fatiga persistente o digestión lenta, y pueden afectar la correcta absorción de nutrientes, repercutiendo en el metabolismo diario.
La epigenética y el enfoque personalizado
Desde su especialidad, Olmos plantea que la epigenética permite identificar qué alimentos generan malestar en cada persona. Según explica, los avances en esta disciplina facilitan detectar intolerancias y diseñar dietas personalizadas.
El especialista sostiene que factores como la alimentación, el sueño y el estrés influyen directamente en la expresión genética, y que el intestino actúa como un sensor temprano de estos cambios.
Olmos es enfático en advertir que “no es normal estar hinchado todo el día”. Frente a síntomas persistentes como gases, dolor abdominal o alteraciones digestivas, recomienda acudir a un profesional de la salud.
Ignorar estas señales o recurrir a la automedicación, advierte, puede retrasar el diagnóstico de enfermedades más complejas y dificultar su tratamiento.
El intestino como eje del bienestar
La mirada sobre la salud digestiva también es compartida por la doctora Trisha Pasricha, experta en neurogastroenterología de la Universidad de Harvard. En el Mel Robbins Podcast, destaca que el sistema digestivo cumple funciones que van mucho más allá de procesar alimentos.
Según explica, el sistema nervioso entérico —una red de millones de neuronas— regula de forma autónoma la digestión y se comunica con el cerebro a través del nervio vago. “El intestino es un cerebro. Tiene más células nerviosas que la médula espinal”, afirma.
Pasricha añade que cerca del 40% de la población experimenta molestias intestinales que afectan su vida diaria, y subraya su rol en la inmunidad y la producción de neurotransmisores.
Hábitos que marcan la diferencia
Para cuidar la salud intestinal, la especialista recomienda aumentar el consumo de fibra, mejorar la postura al ir al baño y evitar permanecer más tiempo del necesario en el inodoro. También sugiere observar cambios en la frecuencia y características de las evacuaciones.
Tanto Olmos como Pasricha coinciden en un punto clave: prestar atención a las señales del cuerpo, consultar a tiempo y adoptar hábitos saludables puede marcar la diferencia en la salud digestiva y el bienestar general.