Mercado moribundo de bonos corporativos basura refleja malestar en Brasil
El mercado brasileño de bonos corporativos basura, el segundo más grande en los mercados emergentes en US$46.000 millones, está sufriendo la sequía más prolongada en 10 meses conforme el derrumbe del imperio de Eike Batista y una economía lenta impulsan un aumento de los costos de endeudamiento.
Ninguna empresa brasileña con calificación BB+ o inferior de Standard Poor’s o Moody’s Investors Service ha vendido bonos en los mercados internacionales desde el 7 de mayo, la racha más larga desde que el período terminó el 28 de septiembre, según datos compilados por Bloomberg. Los rendimientos de los bonos corporativos con calificación basura de Brasil treparon 1,83 puntos porcentuales, hasta 8,95 por ciento, en los últimos tres meses, en comparación con un avance de 1,19 puntos porcentuales para deuda similar de mercados emergentes.
La demanda de activos brasileños se tambalea en razón de que el malestar económico llevó el real hasta un mínimo en cuatro años e impulsó a S&P a considerar una rebaja en la calificación de la deuda del país en tanto Petróleo e Gás Participações SA de Batista sufrió la caída de bonos corporativos más grande del mundo debido a las versiones de que entrará en cesación de pagos. El banco central está elevando las tasas de manera más enérgica que cualquier otro país del mundo para evitar un aumento de la inflación que incitó a las protestas más grandes en dos decenios, debilitando una economía que el año pasado anunció su crecimiento más flojo desde la recesión de 2009.
“Ha habido un cambio en la confianza impulsado por la deuda soberana”, dijo por teléfono desde Nueva York Michael Roche, estratego de mercados emergentes en la firma de bolsa Seaport Group LLC. “Están las dificultades políticas, con el intento de mantener baja la inflación pero tratando de que el crecimiento continúe. Está el ánimo social negativo. Además, el sector de altos rendimientos se caracteriza por algunos créditos corporativos bastante apalancados”.
Bajo crecimiento
El producto interno bruto creció 1,9 por ciento en los primeros tres meses de 2013, por debajo de la estimación media de los analistas de un crecimiento de 2,3 por ciento.
El 6 de junio, S&P cambió la perspectiva para la calificación crediticia BBB de Brasil, el segundo grado más bajo de inversión, a negativa, mencionando un crecimiento económico más bajo. El banco central elevó la tasa de préstamos meta medio punto porcentual el 10 de julio, hasta 8,50 por ciento, el tercer incremento consecutivo este año.
La inflación anual medida por el índice de referencia de precios al consumidor IPCA bajó hasta 6,27 por ciento en julio desde un máximo en 20 meses de 6,7 por ciento en junio, dijo la agencia nacional de estadísticas el 7 de agosto. El banco central se propone mantener la inflación entre 2,5 por ciento y 6,5 por ciento.
“El mercado acaba de empezar a tener en cuenta lo que podría convertirse en el problema más relevante para el riesgo de Brasil, la inflación”, dijo en un correo electrónico Vinicius Pasquarelli, operador de deuda de mercados emergentes en Standard Credit Group LLC.
Batista, la octava persona más rica del mundo en un momento del año pasado, perdió más de US$34.000 millones desde marzo de 2012 conforme la compañía petrolera insignia OGX no alcanzó sus metas de producción.
Los US$4.100 millones vendidos por sus empresas lo convierten en el emisor de deuda basura más grande de Brasil.