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Cómo cuidamos a las y los niños en tiempos de conmoción social

por 29 octubre, 2019

Cómo cuidamos a las y los niños en tiempos de conmoción social

Crédito: Agencia Uno

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En tiempos de conmoción social, todos los ánimos se encuentran alterados, los adultos podemos darnos explicaciones de lo que ocurre, tenemos espacios de conversación, diálogo e incluso de discusión; en cambio los niños están sumergidos en un ambiente que es percibido como hostil, peligroso y pocas veces logran entender que es lo que está sucediendo en el país, su colegio, su familia. Son expuestos a imágenes de alta violencia que difícilmente son capaces de elaborar, tanto cognitivamente como afectivamente. Lo anterior, puede generar traumas emocionales muy fuertes sobre todo cuando han sido directamente violentados o cuando ven a sus figuras significativas en una situación agresiva.

Algunos síntomas que pueden aparecer en estos días en los niños y niñas son, pesadillas recurrentes, fatiga y mal genio o actitudes más agresivas justamente porque se alteran el biorritmo natural que ofrece la rutina.  También puede que se muestren muy sensibles y más “llorones” pues debajo de estas manifestaciones emocionales se esconde el miedo y la inseguridad. Además puede que se muestren más necesitados de afecto y busquen el contacto afectivo de manera más recurrente, en busca de la protección de las figuras significativas.

La ansiedad y la angustia puede, también, traer consigo cambios en su alimentación, problemas digestivos o alteraciones físicas como fiebre o falta de voz.  En los casos de los niños que se han visto afectados directamente, puede que presenten todos estos síntomas y que incluso “retrocedan” a conductas de etapas anteriores de su desarrollo, así el que dormía solo ya no quiere o el que controlaba esfínter deje de hacerlo. Sumamente importante es que en estos casos y con estos síntomas, revisemos que está pensando el niño o niña, como proyecta esta situación y acoger sus miedos, contener y explicar para romper con las fantasías infantiles. Si persisten en el tiempo se hace necesario recurrir a especialistas de la salud mental.

 Es el Estado quien debe cubrir los costos del tratamiento de estos niños pues es el responsable final de su dolor. 

Algunas consideraciones necesarias para resguardar o prevenir sintomatología de strés son:

  • Explicar en palabras simples la visión que se tiene de la contingencia, entregando la información que el niño o niña requiere, evitando la sobreinformación y los juicios.
  • Contener sus emociones y conversar respecto de las posibles acciones que juntos pueden realizar para estar más tranquilos.
  • Evitar la exposición a imágenes en las redes sociales y televisión de alto contenido de violencia.
  • Conversar diariamente con ellos y ellas para sopesar las posibles necesidades de los niños.
  • Tomar en consideración que los niños deben ser protegidos e intentar mantener sus rutinas lo más estables posibles.

En el caso de los niños que han sido heridos por balines u otro nivel de violencia directa es fundamental el apoyo de psicólogos tanto a él o ella como de la familia. Para intervenir sobre los síntomas que se pueden manifestar y evitar un trastorno post traumático. Esta situación es sumamente delicada pues el Estado es garante de los derechos de la infancia y debe cumplir a cabalidad con el derecho a la protección, a mi parecer es el Estado quien debe cubrir los costos del tratamiento de estos niños pues es el responsable final de su dolor.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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