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Crédito: Cedida
Proyecto sobre latidos fetales antes del aborto replica medida aplicada en Hungría
La propuesta presentada por el diputado Cristóbal Urruticoechea replica una medida implementada por el gobierno de Viktor Orbán en Hungría y ha sido cuestionada por especialistas y organizaciones, que advierten una carga emocional innecesaria y posibles actos de violencia obstétrica.
El proyecto de ley “Escucha su corazón”, presentado por el diputado del Partido Nacional Libertario, Cristóbal Urruticoechea, no solo abrió un intenso debate sobre la interrupción del embarazo en tres causales, sino que también volvió a poner sobre la mesa una de las políticas impulsadas por el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, referente político que el oficialismo ha destacado en distintas oportunidades.
La iniciativa propone modificar el artículo 119 del Código Sanitario para incorporar un nuevo requisito al consentimiento informado previo a un aborto por tres causales. El médico deberá informar si la actividad cardíaca del embrión o feto es detectable y, de ser así, ofrecer a la mujer la posibilidad de escuchar los latidos mediante los equipos disponibles, junto con una descripción objetiva de ellos.
La propuesta guarda similitudes con la normativa implementada en Hungría en 2022, cuando el gobierno de Orbán estableció que, antes de acceder a un aborto, las mujeres debían escuchar o recibir evidencia de las funciones vitales del feto. La medida, conocida como el “decreto del latido”, fue presentada por el Ejecutivo húngaro como un mecanismo para reforzar el consentimiento informado, aunque fue ampliamente cuestionada por organizaciones de derechos humanos y expertos, quienes la calificaron como una estrategia para disuadir a las mujeres de interrumpir sus embarazos.
En Chile, el proyecto sostiene que la existencia de actividad cardíaca constituye “un dato clínico objetivo y verificable” que fortalece la calidad del consentimiento informado de la mujer que solicita un aborto.
El texto establece que el profesional deberá informar, según la edad gestacional, si la actividad cardíaca es detectable y, en caso de serlo, ofrecer verbalmente la posibilidad de escuchar los latidos mediante los medios técnicos disponibles.
Sin embargo, la iniciativa agrega que, aunque la mujer podrá rechazar libremente este ofrecimiento, el médico deberá negarse a practicar la interrupción del embarazo si esa situación se verifica, uno de los aspectos que ha generado mayor controversia.
🌎OJO: idea de que las mujeres que piden interrumpir embarazo deben oír el latido del feto antes del procedimiento salió de Hungría🇭🇺
“Lo que ORBAN ha realizado en políticas profamilia…lo repetiremos en Chile, gracias al ejemplo que recibimos de su Gbno.”pic.twitter.com/otdIQ6hmjJ— Paz Zárate (@Paz_ZarateB) July 15, 2026
Críticas y cuestionamientos el sustento médico
La propuesta fue cuestionada por organizaciones, especialistas y figuras políticas, quienes sostienen que incorpora una carga emocional innecesaria para mujeres y niñas que enfrentan embarazos por violación, inviabilidad fetal o riesgo vital.
La exministra de la Mujer, Antonia Orellana, publicó una carta titulada “Crueldad legislativa”, en la que cuestionó la iniciativa.
“¿Realmente es necesario hacer eso a quien sabe que el fruto de su embarazo no sobrevivirá? ¿O a la mujer en riesgo vital y, por tanto, en procedimiento de emergencia?”, escribió, según consignó Diario Usach.
Por su parte Marcelo Ahumada, matrón, ecografista y jefe de la carrera de Obstetricia y Puericultura de la Universidad de Santiago, sostuvo que la propuesta carece de fundamento clínico.
“Quienes realizamos atención clínica a gestantes y, específicamente, ecografías, estamos obligados a evaluar e informar el estado de vitalidad del embarazo”, explicó.
A su juicio, esa evaluación no requiere escuchar los latidos cardíacos.
“No es necesario, bajo ninguna circunstancia, tener que escuchar los latidos para determinar si existe actividad cardíaca. Desde el punto de vista médico existen distintas herramientas para hacerlo”, afirmó.
El profesional agregó que ofrecer o imponer esa instancia en los casos contemplados por la ley de aborto en tres causales “no solo es innecesario, sino que constituye una medida aberrante que agrava la situación clínica y emocional de quienes ya saben que ese embarazo no llegará a término o cuya vida está en riesgo”.
Consultado sobre si la medida podría constituir violencia obstétrica, respondió que “claramente es una forma de violencia obstétrica”.
Además, recordó que la Sociedad Internacional de Ultrasonido en Obstetricia y Ginecología recomienda no utilizar la auscultación de los latidos embrionarios antes de las 11 semanas de gestación.
Las críticas también han venido desde el mismo sector político de Jose Antonio Kast. La exministra vocera de Sebastián Piñera, Karla Rubilar (RN), manifestó su rechazo polémico al proyecto de ley de diputados “Escuchar su Corazón”.
En su cuenta de X, Rubilar declaró que votó a favor de las tres causales “porque en los momentos más difíciles, el Estado debe acompañar, no revictimizar”. Asimismo, agregó que “levantar nuevas barreras desvirtúa la ley, aumenta el sufrimiento y es un grave retroceso. Más humanidad”.
Un referente que Kast ha destacado
La similitud entre ambas iniciativas no es casual. Durante la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC), realizada en Hungría en mayo de 2025, el entonces candidato presidencial José Antonio Kast expresó públicamente su intención de replicar políticas impulsadas por Viktor Orbán.
“Lo que él ha realizado en temas de inmigración ilegal y de políticas pro familia también lo vamos a repetir en Chile gracias al ejemplo que hemos recibido de su gobierno”, señaló en esa oportunidad.
Desde entonces, integrantes del oficialismo han destacado diversas medidas implementadas por Hungría para enfrentar la baja natalidad, como créditos preferenciales para familias, exenciones tributarias para madres jóvenes, bonos por nacimiento, préstamos estatales vinculados al número de hijos y la ampliación del posnatal y de la red de salas cuna.
El proyecto “Escucha su corazón” incorpora ahora otro elemento que ya forma parte de la legislación húngara: la obligación de ofrecer a las mujeres escuchar los latidos fetales antes de acceder a una interrupción del embarazo, una medida que en ambos países ha abierto un intenso debate sobre sus implicancias éticas, médicas y jurídicas.