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Observatorio La Silla y el Universo celebran sus bodas de oro

por 30 marzo, 2019

Observatorio La Silla y el Universo celebran sus bodas de oro

Tres planetas sobre La Silla. Crédito: Y. Beletsky (LCO)/ESO

Hoy se cumplen 50 años desde que comenzará la observación de los cielos desde el Observatorio La Silla. Su batería de instrumentos ha permitido a los astrónomos hacer descubrimientos innovadores y ha allanado el camino para las futuras generaciones de telescopios.
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Es 1969 y el mundo vuelca sus cabezas a mirar el cielo ya que la tripulación del Apolo 11 ha llegado hasta la luna con éxito. En el mismo año que el hombre pisa por primera vez la luna, surge el Observatorio La Silla de ESO que ha estado en la vanguardia de la astronomía desde hace 5 décadas.

La construcción de La Silla, en la cumbre de la montaña chilena de Cinchado-norte, a las afueras del desierto de Atacama, comenzó en 1965, tres años después de la fundación de ESO. El sitio fue elegido por su accesibilidad, su clima seco y las óptimas condiciones de observación, perfectas para la construcción de un observatorio líder mundial.

Para hacer las observaciones, se comenzó utilizando unos telescopios relativamente pequeños a los ojos de nuestros días. Telescopios de 1-m y 1.52-m. A medida que el observatorio ha ido consolidándose, la cantidad y variedad de telescopios en La Silla se ha incrementado, albergando actualmente un total de 13 telescopios operativos — no sólo de ESO sino de países, universidades y colaboraciones de todo el mundo. 

El cielo austral puede apreciarse verdaderamente desde La Silla, el lugar del primer observatorio de ESO. La banda de la Vía Láctea, incluyendo la región central de nuestra galaxia, atraviesa el cielo con numerosas estrellas y oscuras bandas de polvo. El MPG/Telescopio de 2.2 metros se observa de fondo. Crédito: ESO/José Francisco Salgado.

50 años después de su inauguración, La Silla (nombre con el que fue bautizado por como se conoce el cerro donde está enclavado) sigue siendo un bastión a la vanguardia de la astronomía, proporcionando los datos para más de 200 científicos anualmente.

Este año cumplirá años con un eclipse total de Sol que será visible desde La Silla. A medida que la Luna cubra la cara del Sol, convirtiendo el día en noche sobre una franja de 150 km de ancho en el norte de Chile, cientos de visitantes celebrarán, no sólo este evento astronómico extraordinario, sino también el legado científico de La Silla, el primer observatorio de ESO.

Top ten en descubrimientos astronómicos

La contribución de La Silla en muchos de los descubrimientos más importantes para la astronomía mundial, se llevaron a cabo con sus telescopios. Destacan, del gran cuerpo de investigación científica de las últimas cinco décadas: el descubrimiento de la expansión acelerada del universo, un hallazgo que recibió el Premio Nobel de Física en 2011; el descubrimiento de un planeta alrededor de la estrella más cercana al Sol o la observación de la primera luz de una fuente de ondas gravitacionales son algunos de los relevantes descubrimientos en que La Silla ha sido protagonista. También fue testigo de la determinación de las distancias más precisas a galaxias cercanas, gracias al proyecto Araucaria, liderado por investigadores chilenos; y además el descubrimiento de siete planetas alrededor de una estrella enana ultra fría en el sistema TRAPPIST-1. 

Dos acontecimientos astronómicos particulares alteraron la rutina de La Silla y captaron la atención de su batería de telescopios durante semanas: la explosión de SN 1987A y la colisión de un cometa con Júpiter en 1994. Este último evento irrumpió la “normalidad” en la vida de La Silla, ya que hubo 10 telescopios observando Júpiter y eventos de prensa en directo  en Garching y Santiago, compartiendo así las últimas novedades de la catastrófica colisión con los medios de comunicación.

El telescopio ESO de 3,6 metros en La Silla, durante las observaciones. A través del plano de la imagen, vemos la Vía Láctea, nuestra galaxia, una estructura en forma de disco vista perfectamente de canto. Sobre la cúpula del telescopio, iluminada aquí por la Luna y parcialmente oculta tras oscuras de nubes de polvo, está el bubo central, amarillento y prominente, de la Vía Láctea. Crédito: Serge Brunier, Fotógrafo embajador de ESO.

Aporte al desarrollo de la astronomía en Chile

Además de sus avances astronómicos, La Silla ha jugado un papel muy importante en el desarrollo de la astronomía en Chile, y los astrónomos chilenos utilizan de forma rutinaria sus telescopios para su investigación. El funcionamiento y desarrollo continuo de las instalaciones de ESO, incluyendo La Silla, también ha proporcionado una gran variedad de oportunidades para la participación de la industria, la ingeniería y la ciencia chilenas.

Los telescopios de La Silla también han servido como campo de entrenamiento para las nuevas generaciones de astrónomos europeos y chilenos, como se muestra, por ejemplo, con el caso de las Escuelas de Observación ESO-NEON que alberga regularmente el observatorio.

La Silla ha superado desafíos y disfrutado de éxitos; mientras que el observatorio goza de condiciones de observación casi perfectas, también está en riesgo debido a la actividad tectónica. Hasta el momento, en La Silla no ha habido grandes problemas causados por los terremotos, a pesar de haberse encontrado, en 2015 cerca de la zona de epicentro un terremoto de magnitud 8.3 que sacudió el centro-norte de Chile. El observatorio ahora enfrenta otro riesgo preocupante: la contaminación lumínica de la carretera Panamericana que amenaza sus oscuros cielos propicios para su actividad científica.

“Este distinguido observatorio, que celebra su quincuagésimo aniversario, ha impulsado no sólo la astronomía profesional, sino también la amateur, y seguirá dando a conocer las maravillas de los fenómenos astronómicos”, comunica el Observatorio Europeo Austral (ESO).

Camino al siglo de observación

Aunque el buque insignia del observatorio es ahora el VLT (Very Large Telescope), en Paranal, ESO todavía opera en La Silla dos de los telescopios de 4 metros más productivos del mundo. El primer telescopio principal de ESO de 3,6 metros alberga al buscador de planetas extrasolares más importante del mundo, HARPS, un espectrógrafo con precisión inigualable que ha descubierto decenas de mundos alienígenas.

El segundo telescopio que aún sigue funcionando en La Silla (el NTT, de 3,58 metros), abrió un nuevo camino para el diseño de telescopios y fue el primero en el mundo en tener un espejo controlado por computador. Esta innovadora tecnología, denominada óptica activa fue desarrollada por ESO y ahora se aplica en la mayoría de los grandes telescopios del mundo. Además de realizar una gran variedad de observaciones científicas, este telescopio fue allanando el camino para el VLT el más grande ahora utilizado desde Paranal.

“Ambos telescopios se actualizarán para mantenerlos a la vanguardia astronómica. El NTT pronto utilizará un instrumento pionero bautizado como SoxS, un espectrógrafo diseñado para el seguimiento de tránsitos y de eventos astronómicos variables de estudios a partir de sondeos en imagen. El telescopio ESO de 3,6 metros, será el anfitrión de NIRPS, un instrumento buscador de planetas que trabajará en el rango infrarrojo y que complementará las ya impresionantes habilidades de HARPS. Estos recién llegados, junto con nuevos telescopios alojados como ExTrA y BlackGEM, garantizarán que el observatorio La Silla permanezca a la vanguardia de la ciencia astronómica” sostienen desde Observatorio Europeo Austral (ESO).

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