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VIH en Chile: el fracaso de la visión biomédica

por 20 febrero, 2019

VIH en Chile: el fracaso de la visión biomédica
La visión biomédica de entender el VIH/SIDA como "una simple enfermedad crónica" ha llevado a que se elaboren y apliquen políticas públicas erradas, como el abandono de la prevención por un supuesto fracaso que ha tenido en Chile en el uso del condón, para centrarse solo en la detección de las personas que viven con el virus. Difícilmente podríamos hablar de un fracaso en el uso del condón cuando su promoción, desde el Ministerio de Salud, ha sido deficiente, sin el apoyo de una educación sexual, la que se encuentra completamente ausente en las políticas del Ministerio de Educación y sin coordinación con la cartera de Salud. Vale decir, no puede ni debe abandonarse una tarea que nunca se ha iniciado seriamente.
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A pocos meses de haber sido promulgada la ley de Acuerdo de Unión Civil, a la espera de su entrada en vigencia, solicitamos una reunión, a través de la ley del lobby, con el Fondo Nacional de Salud (Fonasa), a fin de ver la implementación del Acuerdo de Unión Civil, audiencia registrada bajo el folio N° AO004AW del 11 de mayo de 2015.

A la audiencia asistió la entonces directora nacional de Fonasa, Sra. Jeanette Vega Morales. Luego de hablar del proceso de implementación del AUC y de los beneficios de Fonasa para quienes celebraran este acuerdo, pedimos a la directora poder hablar sobre VIH/Sida, a lo cual ella respondió: “¿Pero qué quieren hablar? Si eso no es tema. Fonasa cubre el tratamiento…”. "Existen otros aspectos que se deben considerar", replicamos, a lo que ella añadió: “Miren, el VIH ya no es tema. Con el tratamiento, hoy es una enfermedad crónica, una pastilla al día y listo. Si a mí me dieran a elegir entre tener diabetes y tener VIH, prefiero tener VIH. Es una enfermedad mucho menos invasiva”. Después de la primera sensación de molestia que nos causó oír esto desde una autoridad de Gobierno, le señalamos que esa visión biomédica nos parecía errada.

Ante el reciente conocimiento de las cifras de nuevos casos de VIH durante 2018, las cuales alcanzaron un récord histórico de 6.919 personas, el doctor Alejandro Afani, reconocido especialista en materia de VIH/Sida, declaró que le sorprendía la falta de percepción de riesgo de las personas jóvenes ante el VIH/Sida.

El entendimiento biomédico es el que ha abandonado todos lo otros elementos que rodean al VIH/Sida, el cual no solo es un virus que afecta la salud de las personas, sino que posee, además, una fuerte carga histórica que conlleva estigma social, discriminación y aspectos de salud psicológica que sobrepasan una comprensión netamente médica. Del mismo modo su prevención, al tratarse de una infección de transmisión sexual, tiene elementos socioculturales, educativos y sociológicos que deben ser considerados a la hora de poder elaborar una adecuada política pública. Lo mismo ocurre con las campañas de detección del virus, adherencia al tratamiento y de atención a pacientes.

En la misma línea, el ministro de Salud, Emilio Santelices, señaló que la pérdida de la percepción de riesgo se debía al uso de la pastilla del día después. Por otra parte, el Dr. Carlos Beltrán, exasesor del Ministerio de Salud en materia de VIH, declaró hace un tiempo que la política del uso del condón había fracasado.

Tanto Jeanette Vega (exdirectora de Fonasa), el Sr. Afani, el ministro Santelices y el Dr. Beltrán, reflejan la denominada visión biomédica, que ha demostrado un rotundo fracaso en materia de VIH/Sida en nuestro país. Es decir, aquella visión que se ha limitado a abordar el VIH desde un punto de vista netamente médico, sin considerar los demás elementos que rodean a esta problemática de salud.

Mal pueden sorprenderse el Dr. Afani y el ministro Santelices de una pérdida de percepción de riesgo cuando, desde el mundo médico, llevan más de una década señalando que el VIH es una “simple” enfermedad crónica, entendimiento que lleva a personas, como la exdirectora de Fonasa Sra. Jeanette Vega, a afirmar que, de tener que elegir, elegiría a vivir con VIH en lugar de tener diabetes.

Es esa visión biomédica, la cual ha llevado a que se elaboren y apliquen políticas públicas erradas, como el abandono de la prevención por un supuesto fracaso que ha tenido en Chile el uso del condón, para centrarse solo en la detección de las personas que viven con el virus. Difícilmente podríamos hablar de un fracaso en el uso del condón cuando su promoción, desde el Ministerio de Salud, ha sido deficiente, sin el apoyo de una educación sexual que se encuentra completamente ausente en las políticas del Ministerio de Educación y sin coordinación con la cartera de Salud. Vale decir, no puede ni debe abandonarse una tarea que nunca se ha iniciado (seriamente).

El entendimiento biomédico es el que ha abandonado todos lo otros elementos que rodean al VIH/Sida, el cual no solo es un virus que afecta la salud de las personas, sino que posee, además, una fuerte carga histórica que conlleva estigma social, discriminación y aspectos de salud psicológica que sobrepasan una comprensión netamente médica. Del mismo modo su prevención, al tratarse de una infección de transmisión sexual, tiene elementos socioculturales, educativos y sociológicos que deben ser considerados a la hora de poder elaborar una adecuada política pública. Lo mismo ocurre con las campañas de detección del virus, adherencia al tratamiento y de atención a pacientes.

Al dejar fuera todos esos elementos del VIH/Sida, para contenerlo en una comprensión limitada a una, supuesta “simple” enfermedad crónica y su tratamiento, han hecho que hoy, cada día, 19 personas adquieren el virus en Chile, con una estimación de 21 personas diarias para fines de este 2019.

Cabe señalar que este vicio de entendimiento, exclusivamente biomédico, ha sido transversal a todos los gobiernos desde 1990, lo que ha transformado a la visión biomédica en un fracaso de Estado en materia de VIH.

Desde hace ya más de 15 años que ONUSida ha llamado a los Estados a abordar el VIH desde una política de tratamiento integral que supere esta visión biomédica, que ha demostrado no ser suficiente. Lo mismo han hecho un sinnúmero de ONG que trabajan esta temática, las que han postulado una política pública de tres ejes continuos y multidisciplinarios para abordar el VIH/Sida:

  • Prevención con énfasis en grupos clave, pero extendida a toda la población, entendida como las acciones socioeducativas para adultos, mujeres y adolescentes, que incorporen profilaxis pre y postexposición.
  • Diagnóstico, eliminando las barreras de acceso al examen, implementando el test rápido sin eliminar la consejería.
  • Tratamiento, haciendo hincapié en la adherencia a la terapia, apoyo psicoemocional y generando políticas antidiscriminación hacia personas que viven con VIH. Sin embargo, Chile y sus autoridades no han respondido a este llamado.

Es esta visión biomédica, apoyada por un conservadurismo en torno a temas sexuales, la que está convirtiendo a Chile en un país que está perdiendo la batalla contra el VIH.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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