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Ena von Baer, los bosques de Chile y su falta de comprensión de la evolución de las especies

por 6 agosto, 2019

Ena von Baer, los bosques de Chile y su falta de comprensión de la evolución de las especies
"El mejor bosque, el bosque que vive, el bosque que respira, el bosque que le ayuda al ecosistema y al medio ambiente es el bosque que tiene manejo”, señaló Von Baer, levantando serias dudas sobre el asesoramiento que tiene en materia medioambiental. Sus declaraciones reflejan la falta de entendimiento que tiene acerca de la evolución de las especies o simplemente de la historia del planeta. La senadora olvida que en tiempos pasados hubo una inmensidad de ecosistemas, que con muy baja o nula presencia humana vivieron y subsistieron por millones de años, sobreviviendo incluso a extinciones masivas, con características de lo que podría denominarse un buen bosque o “mejores bosques”, como ella misma lo indica.
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Miradas divergentes sobre la institucionalidad para proteger nuestra biodiversidad, hubo en el debate de dos días que despachó la ley que crea el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, contando con diferentes miradas acerca de la institucionalidad para proteger nuestra biodiversidad. Aunque la diferencia de ideas puede enriquecer una discusión, sí preocupa el planteamiento de argumentos que carecen de todo sustento científico.

Ese fue el caso de la intervención de la senadora Ena Von Baer. "El mejor bosque, el bosque que vive, el bosque que respira, el bosque que le ayuda al ecosistema y al medio ambiente es el bosque que tiene manejo”, señaló, levantando serias dudas sobre el asesoramiento que tiene en materia medioambiental.

“Cuando el bosque no tiene manejo lo que sucede es que se transforma en un ecosistema degradado”, agregó, y terminó por aplastar la precisión científica de sus análisis.

Sus declaraciones reflejan la falta de entendimiento que tiene acerca de la evolución de las especies o simplemente de la historia del planeta. La senadora olvida que en tiempos pasados hubo una inmensidad de ecosistemas, que con muy baja o nula presencia humana vivieron y subsistieron por millones de años, sobreviviendo incluso a extinciones masivas, con características de lo que podría denominarse un buen bosque o “mejores bosques”, como ella misma lo indica.

Para entender el alcance del error de la parlamentaria, hay que tener presente que, cuando se habla de manejo, se hace desde una perspectiva antropológica, es decir, buscando el beneficio para el ser humano, sin perjudicar el estado del ecosistema para poder recuperarse ante la transformación antrópica.

Antiguamente, este tipo de manejos se basaban en la relación entre unas pocas especies, generalmente una relación de uno a uno. Así, se buscaba la máxima producción sostenible, con el objetivo de obtener una alta cantidad de recursos naturales, sin perjudicar el estado del ecosistema.

Sin embargo, como científicos, ahora estamos conscientes de que en un bosque las relaciones son entre múltiples especies, por lo que el manejo se debe dar de manera holística, es decir, considerando, en el caso ideal, cada una de las especies del ecosistema a manejar.

Hoy en día incluso la ciencia se impresiona por los descubrimientos sobre la comunicación entre árboles. Nuevas investigaciones han demostrado que los hongos son verdaderos cables de conexión entre árboles longevos y aquellos que gozan de su adolescencia, protegiéndolos como un(a) gran patriarca-matriarca.

Extraer aquellos árboles es extinguir esas conexiones que se han formado por decenas, si es que no, centenas de años. Es también disminuir la diversidad tanto de especies como de la genética, elementos básicos para que los bosques soporten perturbaciones tales como pestes o sequías.

Por todo lo anterior, y contrario a lo señalado por la senadora, difícilmente los bosques manejados pueden ser representantes de los “mejores bosques” para los ecosistemas y su sustentabilidad e, incluso, para el bienestar humano. Ya desde las ciencias ambientales comenzamos a entender que los bosques longevos son, efectivamente, los mejores bosques para los ecosistemas y las contribuciones que pueden otorgar al ser humano.

Afortunadamente, a pesar de estos dichos sin fundamento científico, celebro el gran paso que se dio hacia la conservación, comenzando a terminar con el mandato que firmamos en 2010 como país, al publicarse la Ley 20.417, que creó el Ministerio del Medio Ambiente y que dio forma a nuestra actual institucionalidad ambiental.

Pero para que sigamos avanzando en la dirección correcta, es imprescindible que nuestros legisladores se informen adecuadamente y logren desarrollar un servicio que, por fin, tenga como único objetivo conservar y manejar la biodiversidad tan única de nuestro país.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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