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Dabiana Olivera pidió ayuda: la mujer hallada muerta en la Ruta 5
A días de Navidad, la muerte de Dabiana Olivera Vivero (32), hallada en la Ruta 5 Sur en Máfil, cuestiona la respuesta del sistema de salud mental. Con ideación suicida y consultas previas, era cuidadora única de su madre. Su familia acusa alertas ignoradas y exige investigar fallas.
El 23 de diciembre los medios informaron del hallazgo del cuerpo de una mujer junto a la calzada, en el kilómetro 802 de la Ruta 5 Sur, a la altura de Máfil, durante la madrugada. La Fiscalía ordenó peritajes de la SIAT y autopsia del SML de Valdivia para precisar la causa de muerte. De manera preliminar, explicó el fiscal a cargo, se habría tratado de un atropello.
La mujer se llamaba Dabiana Olivera Vivero. Tenía 32 años y llevaba casi cuatro cuidando a su madre, postrada con dependencia total en su casa de Villa Las Palmeras. No tenía trabajo formal ni relevo, tampoco descanso. En la población, cuenta su hermana, los vecinos metían bulla a toda hora y Dabiana ya no lo soportaba. Le había dicho a su familia que estaba cansada, que quería irse, pero no podía dejar sola a la madre y nadie más podía hacerse cargo: Francisca acababa de ser madre y la otra hermana también estaba al cuidado de sus hijos.
La familia decidió buscar ayuda. El 12 de diciembre, Francisca cuenta que fue al CECOSF de Máfil: “Me acerqué por primera vez a solicitar ayuda. Les mencioné que mi hermana se encontraba rara, que estaba mal psicológicamente, que quería irse”. Según Francisca, el asistente social se comprometió a hacer un informe para internar a la madre y a Dabiana “para que se pudiera recuperar”. Pero el informe nunca llegó.
Una semana después, Dabiana reventó. “El viernes comenzaron los hechos más fuertes”, cuenta Francisca. “Pescó un fierro y le quebró los vidrios a los vecinos. Quebró tres vidrios”. Una familiar la llevó a constatar lesiones al CESFAM, desde donde se gestionó una evaluación en el Hospital de San José de la Mariquina. La respuesta, dice Francisca, fue que se trataba de “un ataque de ira”, y le dieron el alta. Esa misma noche, Dabiana bajó del segundo piso y le dijo en voz alta a Francisca que se quería matar, que quería quemar todo, que no aguantaba más.
La madrugada del sábado, Dabiana intentó prender fuego a la leña del vecino y Carabineros la detuvo. Después del control de detención, el domingo, su hermana la llevó a una cabaña para que durmiera: “Durmió toda la noche, descansó, jugó con su sobrina, tomamos once”. Y acordaron hacer un último intento el lunes buscando la internación. “Porque nadie nos estaba escuchando”.
El lunes volvieron al CECOSF. Los derivaron con la psicóloga. “Le contamos la historia y ella nos dijo que lo mejor que podíamos hacer era denunciarla, porque era peligroso su comportamiento. Quedé para adentro. Lo que menos queríamos era criminalizarla”. Fueron donde el médico del mismo centro, dice Francisca, y Dabiana preguntó por una hospitalización voluntaria. “Le dijeron que no era necesario porque se veía bien”. Esa tarde, Francisca le escribió para saber cómo estaba. Dabiana contestó: “No te preocupes, hermana. Voy a estar bien. Yo no voy a hacer nada”.
Dabiana salió de la casa cerca de la una y media de la madrugada un día antes de Navidad. El atropello ocurrió alrededor de las dos. La familia sospecha que decidió quitarse la vida exponiéndose al tránsito de la Ruta 5. Al revisar su pieza, Francisca encontró decenas de colillas de cigarrillo en el suelo, sobres vacíos de sertralina y una jeringa de insulina rápida descargada junto a su madre que debió ser hospitalizada con 18 mg/dl de glicemia. También, un cuaderno con palabras en recuadros: “conformidad”, “problemas”, “estoy bien”. A la fecha, la Fiscalía aún no ha recibido el informe de la SIAT ni ha entregado información sobre la autopsia del SML.
Francisca dice que esto ya había pasado antes y que, esa vez, la red sí reaccionó. Según registros del Hospital Santa Elisa a los que accedió Aquí Los Ríos, el 12 de julio de 2022 Dabiana llegó derivada desde el CECOSF de Máfil con diagnóstico de “ideación suicida activa”. La ficha consignó “estrés del cuidador”, “intención de hacer daño a su madre a través de ajuste de dosis” y que “el apoyo y ayuda en los cuidados de su madre son nulos”. Esa vez la hospitalizaron. Tres años después, el 19 de diciembre de 2025, Dabiana volvió al mismo hospital: el registro indicó que llegó “descompensada”, que era “cuidadora de adulto mayor postrada”, que tenía “conflictos con vecinos” por “ruidos desde las 7 am” y que “refiere ideas de muerte sin planificación como tal”. Le dieron clonazepam y la enviaron a su casa.
La familia ingresó reclamos, incluido uno por OIRS ante la Seremi. En un documento formal, Francisca solicita investigación administrativa, revisión de fichas y protocolos, e identificación de profesionales intervinientes. Consultada por este medio, la Municipalidad de Máfil respondió que está recabando antecedentes y que está al tanto de la denuncia. El director del CESFAM y la directora del CECOSF no respondieron a los requerimientos de este medio.
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