Los costos que la banca podría enfrentar para aplicar Basilea III
La reforma a la Ley General de Bancos, que ingresaría el segundo semestre de este año, tiene a la banca trabajando a toda máquina. La iniciativa implicará una serie de cambios a la forma en la que hasta ahora la industria ha calculado sus índices, lo que de paso podría implicar importantes costos, incluso para el fisco.
Hasta ahora, la Asociación de Bancos (ABIF) ha estimado que el costo de implementación iría entre US$3.600 millones y US$4.600 millones, monto que se explica porque el Capital Nivel 1 que se exigirá estará compuesto por capital básico mínimo equivalente a 4,5% de los activos ponderados por riesgo (hoy un 3% mínimo), y un capital adicional máximo de 1,5% en bonos perpetuos.
Según cálculos que se manejan en la industria, no todos los bancos llegan hoy a ese piso. Varias fuentes consultadas indican que las cifras apuntan a BBVA, entidad que requeriría unos US$300 millones de capital, otros US$20 millones el Banco Internacional y, por lo menos, US$700 millones BancoEstado.
Sin embargo, los datos están en constante movimiento. Para los bancos, reducir los ponderadores de riesgo de crédito es clave. Actualmente los créditos comerciales y de consumo son considerados en un 100% para efectos del cálculo del patrimonio efectivo; sin embargo, bajo los estándares de Basilea éstos computan rangos muy menores. Esa diferencia significan US$1.000 millones, equivalente al piso de US$3.600 millones que entregó la ABIF.
Al interior de BancoEstado, el cálculo que realizan va entre US$700 millones y US$1.200 millones de necesidad de capital. El monto no es menor, y el accionista de la entidad, el Estado, deberá realizar una inyección de capital que a la luz de las necesidades del fisco y Codelco, explica una fuente, se ve a lo menos compleja en el escenario económico actual.
Además de las tres entidades mencionadas, se suman CorpBanca e Itaú, los que también estarían por debajo del 4,5%. No obstante, fuentes ligadas a estas entidades apuntan que el proceso de fusión entre ambas y el capital que inyectarán desde Brasil a Itaú Chile ayudaría a cumplir el requerimiento.
Otros instrumentos
Pero el capital no es el único tema. El Capital Nivel 1 puede ser completado con un 1,5% de bonos perpetuos, instrumentos que en la reforma a la Ley General de Bancos serán permitidos. En la industria, hablan de emitir al menos US$1.000 millones.
Con todo, altos ejecutivos de la industria plantean que los plazos considerados en la propuesta -a 2019- permiten que la implementación tenga un costo a mediano plazo, y que para completar los mínimos que exigirá la ley no necesariamente se requieren inyecciones de capital, sino que se podrían disminuir dividendos para capitalizar más utilidades.
Las proyecciones del regulador apuntan a que al aplicarse Basilea III, el indicador de patrimonio efectivo de los bancos chilenos pasaría de 13,39% a 11,22%, donde el Tier 2 bajaría de 3,37% a 2,82%. Esto, debido a que la Superintendencia de Bancos reducirá el máximo de 3,5% a 2%, lo que computa bonos subordinados y las provisiones adicionales. Sólo esa reducción significa dejar fuera del mercado parte importante de los más de US$7.200 millones del stock de estos papeles.
Por otra parte, la SBIF ya anunció que para las entidades sistémicas habrá un recargo de hasta 3,5%, aunque recordó que Santander y Banco de Chile ya tienen está exigencia adicional. La novedad es que la ley permitirá al regulador pedir más capital a bancos que alcancen niveles sistémicos por vía inorgánica, lo que podría ampliar el rango más allá de las dos entidades mencionadas.
Según un estudio de Fontaine Consultores elaborado a petición de la ABIF en el marco de la discusión respecto a la normativa de liquidez, los principales bancos en cuanto a la característica Tamaño tienden a ser los mismos que en cuanto a la característica Rol como receptor de depósitos, y que los 5 primeros bancos visualmente tienden a conformar un grupo en ambas características (Santander, Banco de Chile, Banco Estado, BCI y Corpbanca).
El capital, para los bancos, es un tema, pero es quizás uno de los aspectos que más complica en su discusión.
La reforma, altamente técnica reconocen los involucrados, tiene a la banca atenta a a cómo podría resultar el trámite en el parlamento. Por ello, el viernes el presidente de la ABIF hizo un llamado a llegar con un proyecto consensuado, siguiendo un modelo similar al llevado a cabo por el Ministerio de Economía respecto a la iniciativa de datos personales, organismo que formó mesas de trabajo con los involucrados para conseguir un trámite expedito.
Con todo, hasta ahora sólo existen cálculos preliminares y la industria está a la espera de definiciones.
Fuente: Pulso