Beneficios entregados por Larraín a trabajadores exceden en un 50% límite de Hacienda
Por sobre los presupuestado, pero menor al de la anterior administración habría sido el total de beneficios que el Comité Ejecutivo de BancoEstado habría entregado a los trabajadores en la última negociación colectiva.
Si bien en 2014 el Ministerio de Hacienda emitió la circular 18 para regular los procedimientos de negociación colectiva en empresas estatales -la cual señala que “los costos totales del nuevo contrato colectivo producto de la negociación que se lleve a cabo no podrán exceder de un 1% real promedio anual respecto del contrato colectivo vigente proyectado del estamento que negocia”-, lo cierto es que dicho límite se aplicaba también durante la administración de Sebastián Piñera. El mismo límite del 1% regía para las entidades integrantes del Sistema de Empresas Públicas (SEP), lo que BancoEstado seguía pese a no formar parte de ellas.
El traspaso del 1% fijado el año pasado sería uno de los puntos por los cuales Hacienda le pidió la renuncia a Guillermo Larraín. De hecho, el ministro Rodrigo Valdés reconoció que “esa negociación fue más allá del marco presupuestario”. Sólo el bono por $6,3 millones a cada trabajador suma $58.000 millones a desembolsar por la entidad, el cual más los beneficios significarían un 1,5% del costo anual de la plantilla, superando en un 50% el límite establecido por Hacienda en 2014.
Sin embargo, la discusión respecto de si dicho monto fue superior al de la administración anterior está abierta. La ministra del Trabajo, Ximena Rincón, señaló que “creo que los bonos millonarios los instaló el gobierno anterior”; no obstante,el presidente de ese entonces, Segismundo Schulin-Zeuthen, señaló que “ no fue la administración anterior la que inventó los bonos y obviamente los montos dependen de cada momento o situación”.
Fuentes cercanas indican que en la negociación de 2013, el costo de los beneficios y el bono llegaron a 1,2% de la planilla anual, y según los estados financieros de ese año “el banco en el proceso de negociación colectiva concluido en junio de 2013, pactó un bono que se reconoce como gasto en la oportunidad en que se incurre o se origina la obligación legal, esto implicó un cargo a resultado por MM$ 40.005”.
Con todo, ayer en entrevista con PULSO el presidente del sindicato de la entidad, Luis Destefani, defendió la negociación: “A lo que se le ha dado mayor relevancia es al bono, algo que para nosotros es lo final, cuando en realidad en cifras ese bono es imponible tributable y el tributo va a la Tesorería, que es parte del Gobierno. Además, en, la última negociación efectivamente logramos un bono de $4,5 millones y ahora de $6,3 millones, pero el primero fue a 24 meses y el de ahora a 27, es decir vendemos los meses que corresponden”
La otra versión
No obstante, fuentes cercanas a Guillermo Larraín señalan que los beneficios entregados por el Comité Ejecutivo que presidió son menores al de la administración pasada, costo que habría llegado hasta el 2%.
Sin embargo, cercanos a la administración Piñera ponen en duda dicho porcentaje, ya que existía un férreo control sobre los aumentos de salarios, los que eran estrictamente vigilados por Hacienda y la Dipres.
Con todo, el escenario de desaceleración hace recordar a muchos la negociación colectiva de 2008, cuando el reajuste fue mínimo. De hecho, sólo aquellos cuyos sueldos sumados a la gratificación eran inferiores a $1.200.000 se reajustaron en un 1%, mientras que el monto anual a repartir en bonos fue de un 24% de una planilla mensual de remuneraciones (Sueldo más Gratificación ) si la diferencia del índice de eficiencia no se deterioraba.
No obstante, el costo de $58.000 millones sólo por concepto de bono será difícil de percibir, pues la entidad provisiona el monto en los años sucesivos a la activación de la negociación colectiva.
En este caso, el banco habría provisionado ya entre el 70% y 80% del bono. Según sus estados financieros a junio, las provisiones para beneficios y remuneración del personal ascendía a $134 mil millones, las cuales se descomponían en $68 mil millones en provisiones para beneficios por años de servicio, $25 mil millones para vacaciones, y $41 mil millones por “otros beneficios al personal”.
Con todo, Schulin Zeuthen reconoció las dificultades en la negociación sindical de Banco Estado. “Siempre una negociación en el Banco Estado es compleja y difícil por el grado de sindicalización que se tiene y, por otro lado porque los sindicatos están convencidos que es imposible que el banco pare. Por otro lado, tenemos de que el banco a diferencia de una empresa privada no va a quebrar. Eso hace muy difícil poder negociar”, detalló.
De hecho, la entidad estatal tenía proyectado un plan de contingencia, el que cual en su momento fue rechazado por el sindicato, pues significaba la apertura de más de 100 sucursales a lo largo del país y una nómina de más de 1.000 trabajadores.
La molestia
Guillermo Larraín no alcanzó a cumplir tres meses en la presidencia de BancoEstado, cargo que había asumido el 8 de julio pasado luego de que Rodrigo Valdés abandonara la entidad estatal para asumir como ministro de Hacienda, cartera desde la que se hizo sentir la molestia por los montos pagados a los trabajadores en el marco de la negociación colectiva, dada la señal de austeridad dada por la cartera.
Y es que a pesar de que estaban en conocimiento de que el acuerdo se adoptó el 2 de septiembre, la molestia fue mayúscula debido a que el monto a pagar en bonos en BancoEstado también genera una señal negativa de cara a las negociaciones que la cartera debe entablar con el resto de los empleados del sector público, así como para futuras tratativas con Codelco,junto con la posibilidad de complicar la reforma laboral que está en trámite en el Congreso.
Fuente: Pulso