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El privilegio de pagar 32 mil pesos de contribuciones en el barrio más caro de Chile  

por 26 noviembre, 2012

El privilegio de pagar 32 mil pesos de contribuciones en el barrio más caro de Chile  
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El papel aguanta todo y las leyes en Chile también. Que en los años 50 o 60 un ciudadano comprara una parcela para descansar junto a su familia en Santiago Oriente cuando era campo, no tiene nada de particular. O que, con buen ojo, invirtiera en tierras en los extramuros, tampoco.

Pero que, en 2012, esos mismos terrenos, ubicados en zonas urbanas de altísimo valor comercial por la escasez de tierras, sigan siendo considerados por el Servicio de Impuestos Internos como “agrícolas” y mantengan avalúos y contribuciones irrisorios, carece de toda lógica.

El argumento del organismo es que aplica la Ley de Impuestos Territoriales Nº 17.235 que data de 1969, complementada por la circular Nº 38 de 1997, que divide los bienes raíces entre agrícolas y no agrícolas. Los agrícolas son definidos como aquellos “que, cualquiera sea su ubicación, estén destinados preferentemente a la producción agropecuaria o forestal, o que económicamente sean susceptibles de dichas producciones en forma predominante”. Y agrega: “La destinación preferente se evaluará en función de las rentas que produzcan o puedan producir la actividad agropecuaria y los demás fines a que se pueda destinar el predio”. Se desprende entonces que sus dueños deben vender sus cosechas, animales o lo que generen sus bosques para demostrar que obtienen retribución económica y así acreditar su giro.

No importa la superficie: si son 500 m2 o 20 hectáreas. Tampoco si hay cuatro caballos o si el 10 % o el 80 % del terreno se usa con fines agrícolas. El SII, ante las consultas de este medio, envió después de una semana una respuesta por escrito citando los párrafos de la ley y la circular que nada precisan al respecto.

En el sector de San Damián, calificado con uso urbano desde 1979 por el Plan Regulador de Las Condes, existen dos de estos predios “agrícolas”. Uno pertenece al abogado Herman Chadwick Piñera, presidente del Consejo Nacional de Televisión y ex presidente de la Asociación de Concesionarios de Obras de Infraestructura Pública (Copsa), quien es dueño de una parcela de dos hectáreas —20 mil m2— bautizada como Santa Trinidad, en el Camino La Viña. Su avalúo fiscal es de $ 20.597.667, paga contribuciones trimestrales por $ 32.411 y, al año, $ 129.644, según acredita su rol en el SII.

En esa zona, considerada la más cara de Santiago, un m2 de baja densidad (solamente para construcción de casas), sin urbanizar, cuesta 10 UF, por lo que el valor comercial de esas dos hectáreas es de $ 4.569 millones (US$ 9,5 millones). La diferencia es de 221 veces.

Adquirida en 1953 como parcela de descanso por Herman Chadwick Valdés, ex conservador de Bienes Raíces, es ampliamente conocida por los innumerables asados, fiestas, antiguas sesiones de estudio y las celebraciones de cumpleaños y matrimonios de los descendientes del clan. Allí se realizó la fiesta de casamiento de Sebastián Piñera Morel, el hijo del Presidente Sebastián Piñera, el 23 de diciembre del año pasado.

Al morir el padre, fue heredada por sus ocho hijos. Cada uno tenía un 12,5 %, a través de la Sociedad Agrícola La Viña Colectiva Civil. En 2010, viendo que era un atractivo negocio la pusieron en venta y le encomendaron la tarea a P&G Larraín, según informó Qué Pasa en su oportunidad. La decisión, impulsada por algunos de los hermanos, contravenía el compromiso de mantenerla en manos de la familia. Herman, el mayor, pidió echar pie atrás y acordó comprarle su parte al resto, lo que se concretó a comienzos de este año. Lo hizo, por cierto, a valor comercial.

Lo mismo pensó Andrés Chadwick, actual ministro del Interior, cuando siendo senador le asignó a la parcela un precio de $ 3.615 millones (US$  7,5 millones de hoy) y a su 12,5 %, $ 451 millones (US$ 936 mil) en su declaración de patrimonio de 2006, publicada por Ciper Chile. Tomando en cuenta la tasación del jefe de gabinete cada hectárea valía hace seis años US$ 3,7 millones. Sin duda, la hectárea agrícola más cara de Chile. Y del mundo.

Lo máximo que se puede pagar son US$ 100 mil o US$ 150 mil.

El corredor agrícola Alfonso Yrarrázaval, dueño de la empresa del mismo nombre, con 25 años en el rubro, calcula que una hectárea plana, de riego y con buenos accesos en Talagante vale $ 20 millones o $ 25 millones. Y en Pirque, entre $ 22 millones y $ 24 millones. Aclara, eso sí, que es muy difícil que alguien se interese en comprar una o dos hectáreas con fines agrícolas, porque no es rentable por la alta inversión que implica y su bajo retorno en el corto y mediano plazo.

Vecinos de San Damián pagan $6 millones de contribuciones

De vecino Chadwick tiene al empresario Francisco Javier Errázuriz, dueño de casi una hectárea y media (12.600 m2), tasada por el SII en $ 13.107.606. Paga contribuciones de $13.685 trimestrales y $54.740 anuales. Su valor comercial: $ 2.878 millones (US$ 6 millones).

En distintas comunas cualquier vivienda paga más impuestos territoriales que las parcelas “agrícolas” de Errázuriz y Chadwick. En Puente Alto una casa de 100 m2 en un terreno de 192 m2 cancela $ 152 mil al año. Un departamento de 230 m2 en Vitacura, $ 1,2 millones anuales; uno de 100 m2 en Colón 7 mil, $ 340 mil.

El fin de semana hubo movimiento en el terreno de Errázuriz, que está separado por un condominio de edificios de la casa donde vive. El portón de entrada estaba siendo cambiado, lo que permitía observar en su interior una sencilla casa de adobe, al parecer, del cuidador, y un camino de tierra con árboles y arbustos bastante descuidados.

Los vecinos dicen que, dando la vuelta a su predio, funciona el jardín de plantas de “Luchito”, empleado del empresario, aunque no hay ningún letrero.

Cruzando la vereda está la residencia del Presidente Sebastián Piñera, primo de los Chadwick Piñera, quien, al igual que el resto de los vecinos, paga contribuciones de seis ceros al año: entre $ 4 millones y $ 6 millones o incluso más dependiendo del tamaño del sitio, los m2 y la calidad de la vivienda.

El SII no detalló cuántos terrenos de uso agropecuario y forestal existen en el sector oriente de Santiago, pero se estima que hay una cantidad no menor en las comunas de Vitacura, Lo Barnechea, La Reina, además de Las Condes.

Aunque los dueños no piensen en vender lo que se han ahorrado en impuestos, dada su condición “agrícola”, no es poco.

Una situación que muchos soñarían, porque el SII es uno de los organismos más temidos del país que no perdona una deuda de contribuciones. En las listas de morosos con llamados a remate en la prensa pueden aparecer desde la viuda pensionada al Arzobispado de Santiago o Jacqueline Pinochet Hiriart.

Francisco Vidal, ex Subdere: “Es un escándalo que el SII debiera corregir”

Mientras la brecha entre el avalúo fiscal y comercial de estas parcelas es de 221 veces, “lo normal es que la diferencia sea 1 a 1,5 veces (la de mercado es un 50 % superior)”, sostiene Francisco Vidal, ex subsecretario de Desarrollo Regional que impulsó las leyes de Rentas I y II para aumentar la recaudación y traspasar recursos desde las comunas de mayores a las de menores ingresos.

“Me acuerdo que en la Subdere analizamos la posibilidad de revaluar los bienes raíces agrícolas, pero había que tener un sentido de la realidad y lo hicimos con los no agrícolas. Los propietarios de tierras han ejercido presiones políticas a lo largo del tiempo, se las han arreglado muy bien para no equiparar el pago de contribuciones de sus bienes agrícolas al mismo nivel que los no agrícolas”.

La existencia de estos terrenos “agrícolas” en zonas urbanas es, a su juicio, “un escándalo, porque claramente el dueño no está pagando lo que debe sobre la base del artilugio de mantener una propiedad como agrícola sabiendo que la plusvalía que gana es por ser un terreno no agrícola”.

Dice que “Impuestos Internos debiera corregir esta situación y calificar esos terrenos como lo que realmente son: propiedades no agrícolas, y aplicarles las mismas contribuciones que pagan sus vecinos por metro cuadrado de terreno”.

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