Cuando se trata de exponer … a César lo que es del César
Su recuento como presidente de La Polar arrancó carcajadas en la audiencia del seminario organizado por Deloitte la semana pasada. Ante un centenar de invitados, César Barros se presentó como “el niño símbolo de la Teletón», porque ha sido el rostro de una empresa en la que el general designado por el directorio (Eduardo Bizama) le planteó que no podía asumir. ¿La razón? Debía embarcarse en un crucero por el Báltico y no podía cancelarlo, contó Barros, porque su señora lo mataba.
Fanático, al parecer, de la historia germana relató un episodio en el que Emperador Guillermo I caminaba con un amigo por la calle y al ver al canciller Von Bismarck le confiesa “es duro ser emperador de este canciller”. Anécdota para demostrar el poder que tenían los ejecutivos de La Polar sobre aquéllos que debían controlarlos: los directores La hoja de cuaderno escrita a mano que llevó María Isabel Farah para mostrar el nivel provisiones, fue otro ejemplo que dio graficar cómo hacían lo que querían.
“Algunos quieren comprar sin deuda, sin contingencias y barato». Luego lanzó una frase en árabe que tradujo como “quieren la breva pelá”. El esfuerzo valió la pena. Se llevó un aplauso cerrado que puso a su sucesor en la testera en problemas: imposible igualar un discurso como ese.