SVS oficiará a empresas tras encontrar deficiencias en autoevaluación de director
La Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) ya maneja algunas conclusiones sobre los primeros resultados de la norma que instruyó a las compañías responder una autoevaluación sobre sus gobiernos corporativos. Sin embargo, si bien ello sirvió como primer diagnóstico de la calidad de los directorios de las empresas locales, este primer ejercicio también ha levantado dudas para el regulador.
Es que luego de que 242 compañías respondieran si acaso tenían o no implementadas políticas -consideradas como buenas prácticas, según lo propuesto por la SVS-, la entidad oficiará a varias de estas compañías tras encontrar “deficiencias” en sus respuestas. Esto por falta de información en los antecedentes aportados por la sociedad, y por el hecho de que en las respuestas positivas “no se infiere que la empresa esté adoptando la práctica” en cuestión.
“Se les va a oficiar para que precisen sus respuestas. Queremos claridad, es decir si responden afirmativamente buscamos que en efecto exponga los elementos para responder de esa manera. Hoy hay casos en que una empresa responde con un ‘Sí’, pero no es apoyado con una explicación adecuada”, afirmó Fernando Coloma, titular de la SVS, en el contexto de un seminario sobre esta materia, organizado por el Centro de Gobiernos Corporativos de la Universidad Católica (CGCUC).
Según el regulador, tras analizar varias respuestas, se estima que éstas perfectamente podrían tener un sentido contrario a lo expuesto por la compañía. De este modo, se irá oficiando progresivamente a las empresas -grandes y medianas- para que clarifiquen la posición en la que se encuentran sus directorios.
CUESTIONAMIENTOS
Lo dicho por el regulador se da en un contexto donde persisten las dudas sobre los objetivos de la norma, cuyo anuncio no estuvo exento de polémicas.
Fueron varias las empresas que manifestaron su preocupación por que se estandaricen prácticas de gobiernos corporativos, considerando la realidad de las distintas industrias; así como sus dudas por las implicancias de no adoptar algunas propuestas sugeridas por el regulador, ya sea por las distorsiones que ello podría generar en el mercado como por sus consecuencias jurídicas.
Inquietudes que, sin embargo, persisten. Rodrigo Álvarez, ex subsecretario del Ministerio de Hacienda y actual director CGCUC, precisamente manifestó que uno de los temas de análisis sobre la norma es la “ambigüedad de las preguntas y sus efectos jurídicos”, así como sus “costos versus beneficios”.
Eduardo Walker, director de empresas y profesor de la escuela de administración de dicha casa de estudios, cuestionó la utilidad de la normativa, dadas las dificultades por elaborar un ránking a partir de ésta: “es muy poco informativo hacer indicadores, pero la tentación está porque los datos existen”. Esto, en una línea similar a la de Matías Zegers, también director de CGCUC, quien sostuvo que son muy poco comparables las respuestas de las compañías, “cualquier intento de hacer un ránking a esta altura es absolutamente simplista e incluso peligroso para el mercado”.
Tras ello, Coloma defendió la iniciativa manifestando que “hemos visto deficiencias manifiestas en materia de gobiernos corporativos en Chile (…) Ha habido una evidente falencia que es necesario encarar”, considerando además el creciente interés de los inversionistas foráneos e institucionales por conocer los directorios de las compañías donde van a invertir.
El regulador también salió al paso de los cuestionamientos relativos a las consecuencias jurídicas de la norma, diciendo que ello tiene cabida siempre y cuando se detectara la falsedad en las respuestas de las empresas, pero no en caso de que ésta decida adoptar o no una práctica determinada, lo que sería “legítimo, está en su derecho y el mercado sabrá a qué atenerse”.
RESULTADOS
Son varias las conclusiones que maneja la SVS tras la primera autoevaluación de directorios hechas por las compañías. De partida, que de un universo de 242 sociedades, 148 respondieron completamente y dentro de plazo.
Dentro de las prácticas con menor adopción se encuentran la evaluación del directorio, el tiempo mínimo de dedicación, la votación remota y la divulgación en tiempo real de la junta.
Asimismo, por lejos son las sociedades con un controlador extranjero las de mayor adopción de las prácticas sugeridas por la SVS, particularmente en lo relativo a la supervisión de políticas y procedimientos de control interno.
Otro elemento de análisis es que de todas las empresas consultadas, sólo seis propusieron prácticas alternativas a las del regulador, relativas a la rotación de auditores y políticas medioambientales, entre otras.