Publicidad
Salida del director de instituto de estadísticas reabre debate por credibilidad del IPC en Argentina MUNDO

Salida del director de instituto de estadísticas reabre debate por credibilidad del IPC en Argentina

Publicidad

La postergación del nuevo índice de inflación, pese a advertencias del Banco Central y del FMI, selló la renuncia de Marco Lavagna, director del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) y expuso tensiones entre criterios técnicos y decisiones políticas del Gobierno de Milei.


La decisión del Gobierno argentino de postergar la actualización del Índice de Precios al Consumidor (IPC) terminó de sellar la salida de Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) de Marco Lavagna, quien presentó su renuncia a días de que se publicaran las cifras de inflación de enero bajo una nueva metodología.

La controversia se profundizó luego de que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) reconociera en su último Informe de Política Monetaria que, de haberse aplicado la nueva metodología, la inflación habría sido más alta en los últimos dos años. El organismo admitió que el nuevo índice otorgaría mayor peso a rubros como tarifas de servicios públicos —que aumentaron tras la eliminación de subsidios—, arriendos, gastos comunes y salarios.

El anuncio fue realizado este lunes por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien confirmó que el país mantendrá el actual sistema de medición “hasta que el proceso de desinflación esté consolidado”. “No hay necesidad de cambiar ahora el índice. Da prácticamente lo mismo”, sostuvo el secretario de Estado, descartando que exista una fecha definida para implementar el nuevo cálculo.

IPC con nueva metodología en duda

La actualización del IPC estaba prevista para aplicarse en el informe de inflación de enero, que el Indec debía difundir en los próximos días. El nuevo índice —presentado en octubre— buscaba mejorar la interpretación de los datos, alinearlos con estándares internacionales y reforzar su consistencia para las cuentas nacionales. Sin embargo, el giro del Ejecutivo se conoció horas después de la renuncia de Lavagna, designado durante el gobierno de Alberto Fernández y ratificado tras la llegada al poder de Javier Milei.

Según explicó Caputo, la dimisión respondió a una diferencia de criterio. Mientras Lavagna impulsaba aplicar el nuevo IPC de inmediato, el Ejecutivo optó por retrasarlo hasta que la desaceleración inflacionaria estuviera plenamente asentada. En su reemplazo asumirá de forma interina Pedro Lines, actual director técnico del organismo.

La actualización del IPC había sido además una recomendación del Fondo Monetario Internacional, que instó a Argentina a reflejar mejor los cambios estructurales en los patrones de costos y a mejorar la calidad de sus estadísticas. No obstante, Caputo aseguró que, paradójicamente, la inflación de enero medida con el nuevo índice “daba un poco más abajo” que con el sistema actual.

El episodio se produce en medio de un proceso de fuerte desaceleración inflacionaria. Tras alcanzar un 211,4% interanual en diciembre de 2023, la inflación bajó a 117,8% en 2024 y a 31,5% en 2025, su menor nivel en ocho años. Aun así, las proyecciones privadas estiman un alza acumulada del 20,1% para 2026, muy por sobre la meta oficial del Gobierno.

La renuncia de Lavagna y la postergación del nuevo IPC reabren así el debate sobre la credibilidad de las estadísticas públicas en Argentina y el delicado equilibrio entre la agenda política, la técnica económica y la medición de uno de los indicadores más sensibles para la ciudadanía.

Publicidad