El mercado nuevamente no sirve al sistema de AFP
Señor Director:
Como mecanismo para administrar el ahorro obligatorio, el sistema AFP siempre ha tenido un gran talón de Aquiles: las altas ganancias que obtienen las administradoras. Repetidamente los expertos indican que ello se debe a la falta de competencia.
Pero es irónico, la única vez que la competencia se había desatado, al punto que de verdad se observaron menores ganancias en las AFP, se generó un desastre y al final hubo que poner la competencia a dormir de nuevo.
Si, fue entre 1994 y 1997, en la llamada “guerra de los vendedores”. Simplemente, la llegada de nuevas AFPs haciendo uso de todas sus armas disponibles para atraer clientes, no gustó ni a las AFP tradicionales ni a la autoridad de la época, porque, se esgrimió, nadie se estaba fijando en las variables importantes (precio, rentabilidad) sino solo en los regalos y promociones, con lo que se armaba una suerte de bicicleta financiera que simplemente oscurecía las ya de por si oscurísimas variables importantes. El tiro de gracia se puso por la vía de dificultar el traspaso de afiliados, con ello las AFPs tradicionales se compraron lo que quedaba de las nuevas, y punto. Hasta muchos años después no volvería a entrar una AFP nueva.
Y ahora, quince años después, el dragón dormido está despertando. Esta vez, por el lado de la demanda. Miles de afiliados están eligiendo entre los cinco fondos de las AFP, siguiendo las recomendaciones de unas pocas empresas que proveen el “algoritmo aconsejador”, por decirlo así. A la vuelta de la esquina está el impacto de esto en la competencia de las AFP.
Pero nuevamente las AFP y la autoridad no están para nada cómodas. Y podrían tener razón.
La Ministra Matthei fue, en mi opinión, muy inteligente al advertir que las empresas detrás de los algoritmos aconsejadores no tienen mucha responsabilidad sobre los desaciertos de sus consejos. Se sigue que si todos vamos a seguir los consejos de unos pocos, bueno, es comprensible que dichos consejos se vuelvan un asunto de Estado. Y aunque cada afiliado desarrollara su propio algoritmo, cuando vieran nubes negras en el horizonte lo lógico es que muchos se asusten, con lo que igualmente tendríamos grandes masas cambiándose de fondo, generando la misma inestabilidad financiera y descalabro operativo que se está generando hoy.
La Superintendencia de AFP ha actuado bien, me parece, al tomar el asunto con cautela, llamando al respeto por la idea de la libertad que reside en el corazón más íntimo del sistema de AFP. Pero si este asunto sigue creciendo, la autoridad podría inclinarse por dificultar sustancialmente los traspasos de fondo, pues los consumidores simplemente no internalizan (ni pueden internalizar por si solos) los efectos de sus decisiones en esta materia.
En suma, esta fuerza de demanda, al igual que la fuerza de oferta de hace 15 años, podría no ser bienvenida.
Todo ello me lleva a pensar en una posible incapacidad conceptual del modelo AFP para funcionar bajo las reglas de la competencia. Muchas veces nos espantamos con la idea de que el Estado intervenga con fuerza en la dinámica competitiva de las AFP, pero no sé qué alternativas reales tenemos. Después de todo, el único cambio con verdadero potencial que se ha llevado a cabo es la licitación de afiliados introducida con mucho esfuerzo por la administración Bachelet. Mal que mal, en virtud de ella entró una AFP nueva y cobra la mitad que las demás.
Rubén Castro Landman
Instituto de Políticas Públicas – Universidad Diego Portales