¿Qué estudiar?
Señor Director:
Estamos próximos a un nuevo proceso en que miles de estudiantes de Enseñanza Media deberán elegir qué estudiar, algunos a través de la Prueba de Selección Universitaria (PSU) y otros en universidades en donde no se contempla este instrumento para su ingreso.
A partir de lo anterior, varios diarios y noticieros en general han publicado las carreras con mejores sueldos y con mejores proyecciones –entre ellas, minería, medicina, derecho, ingeniería, enfermería, etc.–, lo cual me parece bueno en términos de orientación a las personas, pero es necesario aclarar que el sueldo y la proyección no son las únicas aristas en la elección de una carrera profesional.
Sin lugar a dudas que la vocación es y será un elemento central en los proyectos de vida de los estudiantes y futuros profesionales. La vocación, en términos simples, es una combinación virtuosa entre habilidades e intereses; en otras palabras, una elección adecuada de una carrera es cuando combino mis capacidades cognitivas, intelectuales, sociales y emocionales, con mis intereses, tendencias e inclinaciones hacia un área determinada.
Por tanto, elegir una carrera sobre la base del sueldo y no en relación a las habilidades e intereses puede llevar a un error y generar un malestar y descontento en el estudiante que ingresa a la carrera, ya que no se verá ni con la motivación por la carrera y tampoco con las competencias necesarias para hacerle frente. En consecuencia, todo lo anterior puede llevar a una deserción temprana del sistema de educación superior que eligió y provocará ciertamente un malestar general, frustración y también pérdidas en términos económicos.
Entonces, se hace necesario que la elección de la carrera, por parte de los jóvenes, sea de manera reflexiva y tomando en cuenta todos los aspectos, con el fin de que la carrera que inicia pueda ser concluida con éxito por parte del estudiante.
Jonathan Martínez Líbano
Director Académico UDLA