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México, rehén del autismo presidencial

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Por: Por Ruby Soriano, periodista


Señor Director:

México se quedó en espera de esa reconciliación con sus instituciones gubernamentales y en particular con su Presidente Enrique Peña Nieto.

El autismo presidencial persiste en un mandatario que anunció reformas importantes al sistema de impartición de justicia en México y no fue capaz de mencionar de manera frontal la crisis que se vive en un país, donde las protestas ciudadanas no han cesado y mantienen una solicitud sólida y unánime: Justicia.

Este uno de diciembre, Enrique Peña cumplirá dos años de mandato en México. Su gobierno llega precedido por la peor crisis jamás imaginada en un gobierno de extracción priísta, que esperó 12 años para recuperar la Presidencia de un México que gobernó por 70 años.

A dos años del mandato de Enrique Peña Nieto se desvaneció la efímera y triunfalista campaña de las reformas estructurales pactadas por su gobierno con las diferentes fuerzas políticas del país.

La falta de credibilidad en las instituciones, una “transformación” anunciada por un mandatario cuyo discurso se limitó a enumerar un decálogo demagógico y aplaudido por los mismos de siempre, los que forman parte de la maquinaria de un Estado rebasado por la falta de credibilidad, se transformó en el ariete perfecto para someterlo al escrutinio de la opinión pública, que no vaciló en ridiculizar los anuncios del Presidente.

Muchos de los que asistieron al acto presidencial, fueron los gobernadores, empresarios e integrantes de los poderes de la nación que hoy están ligados a actos de corrupción y en algunos casos en contubernio con los llamados cárteles del crimen organizado.

Fueron ellos los interlocutores y no la sociedad mexicana que le dio la oportunidad a su mandatario, para reconocer las voces no sólo de justicia, sino para señalar culpables, comprometer castigos y, sobre todo, rendir un verdadero informe donde Ayotzinapa no sólo sea un referente, sino un agravio nacional.

Ante la decepción que provocó el mensaje de Enrique Peña y la preocupación por el autismo presidencial, la sociedad civil en México se mantiene expectante y movilizada.

Las manifestaciones de protesta se mantienen y el activismo en redes sigue siendo la piedra angular como voz de un país que se resiste a silenciar lo que ya trascendió en los escenarios internacionales: México soslaya los derechos humanos de quienes se atreven a protestar.

El secuestro de Sandino

Cómo creerle a un Presidente que da un decálogo de reformas en la impartición de justicia, cuando en México detienen y hostigan a los jóvenes que hoy tienen la valentía de no bajar la guardia y seguir diciendo lo que muchos prefieren ignorar.

La movilización de los jóvenes en México la están acompañando sus padres y familiares. Lo que pasó con el estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, Sandino Bucio, fue un acto de impunidad que afortunadamente fue exhibido casi en tiempo real a través de las redes sociales. Una vez más, social media con la colaboración ciudadana, fue la ventana para exhibir los abusos y el secuestro de este joven a manos de presuntos agentes de la policía federal, quienes lo golpearon, lo subieron por la fuerza a un auto y lo trasladaron a las instalaciones de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO).

Un video donde se muestra el momento en que el joven es subido por la fuerza a un automóvil, rápidamente se difundió en redes sociales.

El apoyo de estudiantes y ciudadanos se volcó hacia el joven, cuya familia lo pudo localizar rápidamente.

La liberación de Sandino tardó pocas horas debido a la presión de la sociedad civil, que mostró en redes sociales la brutalidad policiaca que hoy se ejerce en México, contra los jóvenes activistas que no han dejado de exigir justicia ante la ola de detenciones, desapariciones forzadas e intimidaciones a quienes siguen convocando a la resistencia civil.

Por Ruby Soriano
Periodista

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