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La Reforma Educacional de Bachelet

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Por: Antonio García V., escritor


Señor Director:

En octubre 2014, el ministro de Educación, Nicolás Eyzaguirre, expuso ante el Senado su «Proyecto de ley de fin al lucro, la selección y el copago», en cuya página 3 aparece la referencia «McKinsey & Co. 2010», lo que invita a preguntarse si el improvisado proyecto es del gobierno o de McKinsey.

Eyzaguirre, alegará que dicha referencia es de una presentación anterior y que justamente la falta de prolijidad permite resolver de forma inmediata cualquier problema, por complejo que sea.

Cuentan que cuando las Sra. Bachelet vio a Nicolás en la lista de candidatos a ministro, murmuró «¿Eyzaguirre?… A ese le falta educación». Entonces sus asistentes, que hacen lo poco que le entienden, se dijeron: «Estuvo en Hacienda, le falta Educación», y ahí lo pusieron.

Para redactar la ley y formular el dogma, el ministro se ha rodeado de alrededor de 100 asesores, ninguno de los cuales, al igual que el ministro y la subsecretaria, sabe nada de educación, aunque sí saben de lucro y dominan disciplinas como la malversación y el fraude con tanta destreza como un sostenedor promedio.

En conjunto los cien asesores ganan lo mismo que diez senadores, cantidad equivalente a 1.200 salarios mínimos, y trabajan solo un día por semana porque ellos no son parlamentarios para trabajar dos.

Cien asesores que se montan en lo más alto del gallinero mientras McKinsey & Co inventa algo.

En la referida presentación, Eyzaguirre divulga los cuatro Dogmas del Proyecto:

1. «El copago, la selección y el lucro son prácticas que afectan estructuralmente la calidad del sistema educacional, pues incentivan la segregación».

2. «Con segregación, la calidad es inobservable y genera un problema de agencia».

3. «La asimetría de información (calidad no observable) se elimina o mitiga normalmente con provisión de información y contratos garantizados. En el caso de la educación no es posible estructurar garantías».

4. «Eliminar estas prácticas no es condición suficiente para la calidad, pero sí es condición indispensable».

Se puede aceptar que el Dogma 1 puede tener alguna validez, así como se debe constatar que existen muchas excepciones al Dogma 4, pues diversos países que practican la selección y el lucro han alcanzado altos  niveles de calidad en educación.

Los Dogmas 2 y 3 son crípticos e incompresibles, virtudes que en un dogma son muy apreciadas y que en una ley o reglamento  también pueden serlo, ya que, al permitir infinitas interpretaciones, son un verdadero banquete para abogados brillantes y jueces venales.

Para aderezar su Reforma Educacional, Eyzaguirre ha viajado dos veces a Finlandia, pues se considera que es el país con la mejor educación del mundo, lo que lo convierte en el único modelo a seguir, razón por la cual la Reforma incluye que las clases se dictarán en finlandés y que, cueste lo que cueste, la temperatura exterior en los colegios estará entre +2 y -2 grados Celsius, para que los muchachos se vistan como finlandeses y las bombas molotov se les congelen en el bolsillo.

Ha acompañado al ministro en su regada expedición a Finlandia un numeroso séquito que incluye a todas  las personas que creen en su Proyecto, que son alrededor de 18, más otras 150 que creen que es bueno viajar a donde sea si es con gastos pagados (sin copago), las que han sido seleccionadas según criterios muy rigurosos: primero por consanguinidad, luego por parentesco político y finalmente según cupo asignado a los partidos que conforman la coalición desgobierno.

En Finlandia los viajeros tuvieron oportunidad de entrevistar a una profesora chilena que vive allá, para lo cual necesitaron intérprete, pues en la comitiva no había cupo para profesores y ningún miembro de ésta había conversado alguna vez con un profesor.

Aunque la calidad de la reforma está garantizada por la infalibilidad del dogma, los más conservadores lograron incluir en el proyecto la figura del Interventor o Comisario, sujeto designado por el ministro de Educación, de entre una terna propuesta por los financistas que hicieron aportes reservados en la última campaña electoral.

En cada colegio y universidad, el Comisario tendrá la responsabilidad de comprar las instalaciones, vender títulos y acreditaciones y explotar el cafetín.

Finalmente, para que la discusión de su Proyecto se desarrolle al más alto nivel intelectual, el gobierno ha hecho considerable inversión en comiquitas y en videos tipo Teletón, en los que algunas caras semiconocidas de semi famosos semiespecialistas en las más heterogéneas disciplinas declaran: «Yo estoy con la Reforma, ¿y tú?».

Antonio García V.

Escritor

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