Crónica de un gobierno anunciado
Señor Director:
De acuerdo a los últimos datos ofrecidos por la CEP e, inmediatamente posterior, Adimark, se reflejaría una caída de popularidad del Gobierno de turno. Los puntos en rojo solo demostrarán dos aristas:
1.- El descontento de la ciudadanía por la poca seriedad con que se han abordado los temas sociales, políticos y económicos, sumado a la creciente absorción de la información por parte de los ciudadanos y, por consiguiente, la cultivación personal de cada uno de ellos en cuanto a conocimientos de cultura general y de la contingencia nacional. Vale decir, que día a día más y mejores personas están movilizándose silenciosamente en favor de demandas de mejoras y no soluciones parches como los bullados y manoseados «Bono Bachelet».
Este Gobierno de camuflado color socialista, pretende bajar el perfil a todas las anomalías y errores que en una administración se cometen. Sin embargo, los actores sociales cada vez dejan más en jaque a los titulares de la Nueva Mayoría, queriendo estos últimos complacer a un sector y desproteger a otros. La inconsecuencia de gestión se ve demasiado afectada entre realizar una política pública verdadera y un vil negociado con las coaliciones de la oposición.
Muchos se preguntarán ¿cómo es posible? Está bien, la política, queridos lectores, funciona así. El sistema de contrapesos es necesario en todos los ámbitos de nuestras vidas. Y más aún en nuestra sociedad individualista y competitiva, por ello, el gran fracaso de este gobierno se plasma en querer imponer sistemas y reformas que no han sido estudiadas en su minuciosidad. Ideas y proyectos sobre los cuales el 50% más 1 de los chilenos no está de acuerdo. Y no por el hecho de que sean de la oposición, sino porque el promedio de los chilenos están tipificados como de clase media y clase emergente, y son ellos o, mejor dicho, nosotros los más afectados con los burdos cambios que se pretenden realizar.
Mi democracia acabó desde el día en que un Gobierno me impuso la inminente idea de dónde matricular a mis hijos, dónde consumir y cuántos recursos debo destinar para mi subsistencia.
En un Estado de propagación y fomento de los derechos (léase todos los tipos de derechos existentes en nuestro ordenamiento jurídico y valórico), los ciudadanos son subestimados y pasados a llevar a su regalado antojo.
2.- La otra arista, está referida a los cambios drásticos de gabinetes y carteras de los honorables señores ministros.
Entonces, ¿hasta cuándo seguiremos sorteando los cargos y ministerios solo a personas que apoyaron arduamente en una campaña política, y no elegir y designar a alguien que posea los conocimientos y experticias del tema?
Considero que si los ministros fueran expertos en sus carteras y dedicados, por demás, a lo que realmente deben ejecutar, les aseguro que no existirían ni puntos rojos ni cambios de gabinete.
«La seriedad de un asunto se dimensiona cuando se contabiliza la cantidad de afectados en una misma causa».
Danilo Jara González
Productor de eventos