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Crisis de TVN

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Por: Adriano Castillo, actor y Javier Castillo, estudiante Doctorado en Estadística Social


Señor Director:

Hace unos días uno de nosotros fue entrevistado en un conocido diario de circulación nacional para comentar los motivos y posibles salidas de la actual crisis de TVN. En esa ocasión, se habló en términos muy generales de la situación que atraviesa el canal estatal. Por ello, hoy quisiéramos hacer hincapié en lo que, a nuestro juicio, constituye el origen y la llave para salir del actual conflicto. Me refiero al rol público de TVN.

El canal de todos los chilenos tiene la ineludible función de educar, informar y entretener. No obstante, la obligación de auto-financiarse lo fuerza a servir a dos objetivos muchas veces contrapuestos. Así, aunque su rol público lo obliga a distinguirse del resto de las señales privadas, la presión por obtener recursos lo lleva a comportarse como un canal privado más.

Producto de esta doble función, TVN debe esforzarse por equilibrar su parrilla programática entre contenidos que manifiesten su rol público y espacios para atraer publicidad, aunque poco hagan por cumplir la promesa de entretener, educar e informar. Obligado a servir a dos señores, el canal estatal enfrenta un desafío mucho más complejo que sus competidores al minuto de construir y fidelizar audiencias.

En esta tensión, agravada por la actual crisis, los contenidos de TVN oscilan entre una programación cultural de bajo costo y espacios de la más diversa índole que buscan desesperadamente atraer avisadores. Lamentablemente, esta fórmula no ha resultado en el éxito rápido que buscan los ejecutivos y está muy lejos del estándar de televisión pública que se auto-exige la señal estatal cuando declara ser “la BBC de América Latina”.

La BBC, probablemente el mejor referente de la televisión pública, produce series, documentales y shows, todos ellos de innegable calidad y arraigo en la sociedad británica. Sin embargo, es un modelo costoso, que exige al Estado Británico aportar ingentes recursos, y en ningún caso constituye una fórmula de éxito rápido.

Formar y fidelizar audiencias en torno a un proyecto que decididamente y sin ambages busque educar, informar y entretener, todo ello al mismo tiempo, es una tarea que toma tiempo y requiere abandonar la exigencia de auto-financiamiento.

Si la actual crisis de TVN tiene alguna virtud, esta ha de ser la de iluminar el camino hacia una televisión pública que realmente pueda jactarse de ser la BBC de América Latina.

Adriano Castillo, Actor
Javier Castillo, estudiante Doctorado en Estadística Social, Universidad de Manchester

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