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Erika Olivera y el abuso sexual infantil

por 8 julio, 2016

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Suena sorpresivo que Erika Olivera, nuestra atleta nacional, denuncie veinte años después el abuso sexual que sufrió por parte de su padrastro, pero esto no es inusual para quienes trabajamos la sexualidad y las parafilias. El abuso sexual infantil cumple con todas las características que la atleta señaló: madre que niega e invisibiliza el abuso, amenazas por parte del abusador de matar a la madre o matar a la víctima y se instala entonces el secreto.

Así, las niñas abusadas no denuncian a sus abusadores. Son pequeñas que están solas, con adultos que niegan lo sucedido faltando en su labor de protección de la infancia y que viven con el secreto del abuso, so pena de terribles amenazas. Así, muchas niñas nunca denuncian el abuso o lo hacen muchos años después.

Esto nos llama a reflexionar sobre dos aspectos. El primero es la invisibilización del abuso sexual infantil en Chile, donde diariamente 10 menores de catorce años son violadas, teniendo que entre las edades de 7 a 11 años corresponde a incesto. Chile tiene el primer lugar en América Latina en denuncias por abuso sexual infantil y el tercero a nivel mundial, siendo el abuso sexual la segunda causa de ingreso al Sename. ¿Por qué no se conocen estas cifras?, ¿por qué nadie hace nada?

Por otra parte, debemos reflexionar acerca de la tercera causal de aborto terapéutico: violación. Y es que esta causal tiene rostro de niña, donde cerca del 70% de las violaciones del país son a menores de catorce años, quienes demoran mucho en darse cuenta de su embarazo y de que llevan dentro al hijo de su padre, padrastro, abuelo, hermano. ¿Por qué el proyecto está durmiendo en el Congreso?

La invisibilización del abuso sexual infantil en Chile, donde diariamente 10 menores de catorce años son violadas, teniendo que entre las edades de 7 a 11 años corresponde a incesto. Chile, tiene el primer lugar en América Latina en denuncias por abuso sexual infantil y el tercero a nivel mundial, constituyendo el abuso sexual la segunda causa de ingreso al Sename. ¿Por qué no se conocen estas cifras?, ¿por qué nadie hace nada?

El abuso sexual infantil es uno de los eventos más traumáticos que puede sufrir un ser humano, siendo el único evento en donde las víctimas ocupan los mismos mecanismos de defensa que las personas que son torturadas: disociación. Repiten las tablas de multiplicar mientras están siendo abusadas, se imaginan en otro lado, fijan la atención en un punto u objeto de la habitación.

El abuso, produce tal quiebre psíquico, que es difícil la recuperación en términos de salud mental, donde la terapia es de muy largo aliento. Las víctimas tienden a presentar trastornos relacionados con aquel cuerpo que fue usado como objeto, utilizándolo para manejar la angustia: autoagredirse, hacerse cortes en los brazos, anorexia, bulimia y, por supuesto, trastornos sexuales. Es difícil para las víctimas de abuso sexual reconciliarse con el cuerpo utilizado, lo cual toma años de arduo trabajo.

Creo, como sicóloga, que el abuso sexual infantil no está siendo abordado como debería en nuestro país, con las alarmantes cifras que tenemos. Es impresentable que no exista un programa de prevención a nivel nacional y de acogida a las niñas víctimas de abuso sexual infantil. Es impresentable que las penas prescriban, puesto que el abuso sexual infantil, como he mencionado, no se denuncia de inmediato sino años después, cuando ya no viven con el abusador y logran superar el miedo ante el secreto impuesto.

Urge modificar las leyes para que los abusos sexuales no prescriban y urge continuar con la discusión de aborto terapéutico, pues la violación tiene cara de niña.

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