Publicidad

Un 1° de noviembre sin aforos ni mascarillas

Publicidad
Por: Magdalena López


Señor director: 

Este 1° de noviembre podremos acudir a los parques cementerios para visitar y recordar a nuestros seres queridos fallecidos con mayor libertad, sin aforos y sin mascarillas.  Parece un detalle, pero a la hora de vivir el duelo no lo es. Este es un proceso de mucha simbología, en el que las conmemoraciones y los ritos cobran una especial relevancia. Necesitamos actos que trasciendan para poder simbolizar y representar lo que sentimos. 

Por eso, en nuestra cultura, la ceremonia fúnebre es clave ante el fallecimiento de un ser querido, ya que es la instancia donde la familia y amigos se reúnen para despedirlo. Es este el momento donde culmina la relación física que se tenía con esa persona, y cuando comienza una nueva etapa, al integrarla desde un aspecto más espiritual. La relación tiene un antes y un después luego del funeral. Ahora se establece un lazo basado en los recuerdos y el rito ayuda a modelar este nuevo vínculo. Esa es la relevancia de un día como el 1° de noviembre, donde volvemos a reforzar ese nexo. 

Somos una sociedad cada vez más diversa y por lo tanto los ritos deben representar a todas las personas y no ser exclusivos de un grupo cultural o religioso específico. Debemos evolucionar hacia ceremonias que reflejen la multiplicidad de formas de expresión. 

Por eso, como sociedad, debemos acoger esta diversidad para que cada día sean muchos más los que puedan vivir un proceso de duelo sanador y avancemos hacia una mirada más inclusiva y esperanzadora de la muerte, sobre todo ahora, que podemos retomar el rito de recordar a un ser querido en forma presencial, este 1° de noviembre, sin aforos ni mascarillas.

 

Magdalena López

Psicóloga Líder Programa Contigo en el Recuerdo

Publicidad