El voto nulo y Kast
Señor Director:
Desde recuperada la democracia, la elección de consejeros constitucionales fue la segunda oportunidad en que todas las chilenas y chilenos estuvieron convocados a las urnas. Recordemos que, si bien antes de la reforma que instaló el voto voluntario en 2012 (Ley 20.568) existía la obligatoriedad de acudir a los locales de votación, no todos los ciudadanos estaban inscritos.
Habían 4.500.000 de compatriotas que no estaban en los registros electorales. Con los cambios en la legislación (Ley 21.524) promulgada a fines de 2022, están obligados a sufragar. El pasado domingo fueron todos a votar, incluyendo ese 4 millón y medio de compatriotas. Y ocurrió un fenómeno nunca antes visto desde el plebiscito de 1988: cerca del 21.5% de los votos fueron nulos o blancos (poco más de 2.600.000 de chilenas y chilenos). Incluso superaron en votación a las listas de Chile Vamos (2 millones de votos), la ex Concertación (casi 900.000 votos) y el Partido de
la Gente (530.000 votos).
¿Cuántos de esos votos le habrían quitado piso a la ultraderecha comandada por el Partido Republicano de José Antonio Kast? O de haber decantado por alguna de las opciones ¿habrían marcado con su lápiz esta opción? ¿Por qué anularon? ¿Por qué ninguna opción?
Es una tarea de análisis que se hace muy necesaria para entender a la sociedad chilena, para que la democracia no tambalee, y para que opciones populistas y autoritarias que están emergiendo, no solo en nuestro país sino que en gran parte del planeta, encuentren un dique de contención. Y por sobre todo para que la democracia haga sentido en la gente.
Bruno Mansilla Cortés