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El usted en los tiempos del tuteo

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Por: Sergio Chamorro


Señor director:

Recuerdo de pequeño aquel miedo inexplicable de llamar a nuestros padres por su nombre. A los profesores era una obligación primero llamarlos “tíos” o “tías”, luego “profes”, al llegar a un trabajo o hablar con los padres de tu pareja, el “don” o “doña”, tenían su razón de ser.

 

Sutil forma de nuestras primeras figuras de enseñarnos el usted. Habrá sido porque así lo aprendieron de sus padres, o por como ellos creían que era la vida, no lo sé. De algo estaba seguro, que aquel otro no era un igual. Si se osaba transgredir, o variar en la utilización del pronombre las puertas del infierno se abrían, y bueno, cada cual con sus marcas. Podría ser una simple regla, a veces implícita, y silenciosa, pero situaba un orden, una forma de organizarnos en relación con el otro.

 

Hoy ante la ausencia progresiva del usted, y su desmedro respecto al tú, al igual, no me cabe duda de que estamos en la época del tuteo, pero esto ¿ha sido gratuito? No lo creo, en ese movimiento algo perdimos, pareciera que no fue un simple peón el que salió del juego, fue otra cosa, pero ¿que fue?, no lo sé, pero nos tiene desorientados.

 

No es necesario salir a las calles, para darse cuenta de que algo ocurrió, basta con pensar en el vecino de al lado, para darnos cuenta que no sabemos cómo hablarle, cómo relacionarnos con él, así mismo con cualquier otro.

 

Espero que ese usted, ojalá que nunca se suprima por completo, y no es que no desee que seamos iguales, lo somos, en cierto punto, pero creo que a veces simplemente somos distintos.

Sergio Chamorro

 

 

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