La doble luna de miel del presidente Kast
Señor director:
Tradicionalmente, los primeros cien días de un gobierno recién elegido se conocen como “luna de miel”, un período en que las tensiones de la campaña se relajan, la ciudadanía da el beneficio de la duda al nuevo mandatario y la oposición, aún recomponiéndose tras la derrota, ofrece cierta colaboración antes de reagruparse.
Sin embargo, todo presidente vive, en realidad, una doble luna de miel, una con su electorado y otra con el Congreso. La primera depende de las expectativas ciudadanas frente a la nueva administración; la segunda, de la disposición de los partidos opositores a colaborar mientras evalúan cuándo conviene resistir.
En Chile, desde el retorno a la democracia, esa luna de miel ha sido variable. Un indicador útil es la diferencia entre aprobación y desaprobación presidencial. Mientras la primera supere a la segunda, la luna de miel se mantiene. Bajo ese criterio, los segundos gobiernos de Michelle Bachelet y Sebastián Piñera sostuvieron su luna de miel durante cerca de 30 semanas; la de Gabriel Boric duró apenas 4. La del presidente Kast es, hasta ahora, la más breve registrada con tres semanas.
Varias medidas del gobierno pueden explicar ese quiebre temprano. Entre ellas, la modificación al Mecanismo de Estabilización del Precio de los Combustibles (MEPCO) que, en un contexto de tensión internacional, derivó en alzas de cerca del 30% en la gasolina y del 60% en el diésel. Ese impacto directo en el bolsillo de las familias difícilmente coincide con lo que esperaba el votante mediano de Kast.
En paralelo, el gobierno ha ingresado 20 proyectos de ley al Congreso, tres de ellos con discusión inmediata: la tipificación del ingreso clandestino como delito, el traspaso de Gendarmería a las Fuerzas de Orden y Seguridad y la creación del subsistema de Inteligencia Económica.
Si la luna de miel con la ciudadanía ya terminó, la pregunta es si el Congreso ofrecerá una colaboración distinta. Un gobierno que pierde rápido a sus votantes necesita con urgencia ese segundo respaldo. Sin ninguno de los dos, la luna de miel no solo fue corta: fue inexistente.
Alejandra Marín Díaz
Investigadora
Instituto de Ciencias Sociales
Universidad de O’Higgins
Héctor Millán Díaz
Docente
Escuela de Ciencias Sociales
Universidad de O’Higgins