La autoridad no se juega únicamente en la sala de clases
Señor Director:
El proyecto de ley “Escuelas Protegidas” surge en un contexto particularmente complejo, donde los establecimientos enfrentan situaciones graves de convivencia escolar.
En ese escenario, el eje “Docentes Empoderados” busca restituir a los profesores la capacidad de actuar con mayor rapidez y margen dentro de la sala de clases. Una respuesta necesaria, pero que requiere de un soporte socio-cultural adicional, porque la autoridad no se juega únicamente en la sala de clases. ¿Qué ocurre cuando sectores políticos relativizan hechos de violencia?, ¿Qué ocurre cuando la violencia se explica en lugar de condenarse, o incluso, cuando la autoridad se negocia en vez de sostenerse por los propios adultos responsables? ¿Qué pasa cuando el respeto a la autoridad pedagógica no es reforzado desde el hogar? Cuando los cuidadores relativizan normas, justifican conductas o desacreditan a la escuela, no sólo deterioran la convivencia, sino que vacían de contenido cualquier facultad que se intente fortalecer por ley.
En esos escenarios, ninguna atribución individual del docente es suficiente. Por eso, junto con discutir si los profesores tienen o no más facultades, debemos preguntarnos si como sociedad estamos dispuestos a sostener dicha autoridad. Porque ejercerla requiere coherencia social, respaldo institucional y responsabilidad compartida. Avanzar en fortalecer el rol docente es indispensable. Pero si ese esfuerzo no va acompañado de un entorno que respalde y valide esa acción, el riesgo es dar al profesor una responsabilidad que no puede sostener por sí solo. La autoridad en la sala de clases no es un acto individual. Es una construcción social colectiva. Y en eso, estamos todos involucrados.
Anita Tramolao Godoy
Coordinadora de Proyectos Escolares
IdeaPaís