Un oficio para cada joven como antídoto para el desempleo
Señor director:
Las terribles cifras de desempleo de esta semana se leen mejor juntas que por separado. El INE informó una desocupación de 9,8% en julio-septiembre, con un alza de 24,7% entre quienes buscan trabajo por primera vez. Entre los menores de 30 años con educación superior completa el desempleo llegó a 15,9%. Y el SIES reveló que, por primera vez desde 2006, los egresados de liceos técnico-profesionales ingresaron a la educación superior en mayor proporción que los científico-humanistas: 51,2% frente a 50%.
No es una coincidencia estadística, sino una señal. Quienes se formaron en un oficio están continuando estudios, y casi seis de cada diez lo hacen en institutos profesionales y centros de formación técnica.
Alemania y Singapur muestran, con modelos distintos, que la empleabilidad juvenil se construye cuando la formación técnica escolar se articula con la superior y con la empresa. Corea enseña la lección inversa: tras convertir el título universitario en meta casi universal, debió crear liceos técnicos de excelencia para corregir la sobrecalificación de sus jóvenes.
Chile puede dar un paso concreto: que ningún estudiante egrese de cuarto medio sin al menos una competencia laboral certificada, articulada con un itinerario técnico superior reconocido.
Durante décadas medimos el éxito escolar por cuántos llegaban a la universidad. Falta medirlo por cuántos salen sabiendo hacer algo bien.
Nicolás Ocaranza Vicerrector Académico, AIEP