¡Que no te vendan tus derechos!: la campaña busca concientizar a la ciudadanía sobre sus Derechos Sociales
La campaña se inició con el lanzamiento de un video, elaborado por el Colectivo La Revuelta, que narra la historia de la familia González Soto, cuyos miembros deben enfrentar situaciones que afectan a la mayoría de los chilenos: un trabajo mal pagado, enormes filas en el consultorio, bajas pensiones, educación pública en decadencia y endeudamiento para poder llegar a fin de mes.
Fundación Sol, junto a organizaciones sociales y sindicales lanzaron la campaña: «¡Que no te vendan tus derechos!», la cual es una invitación a recuperar y defender el derecho a la salud, la educación, el trabajo y la previsión. “Todos estos son derechos que nos han sido arrebatados para convertidos en bienes de consumo, pero podemos revertirlo”, es el mensaje central de la campaña.
La campaña se inició con el lanzamiento de un video, elaborado por el Colectivo La Revuelta, que narra la historia de la familia González Soto, cuyos miembros deben enfrentar situaciones que afectan a la mayoría de los chilenos: un trabajo mal pagado, enormes filas en el consultorio, bajas pensiones, educación pública en decadencia y endeudamiento para poder llegar a fin de mes.
El objetivo principal de la iniciativa es «poner en cuestión el hecho de que en Chile no tengamos verdaderos derechos sociales y que estos dependan del bolsillo de cada uno. Queremos apelar a la contradicción que significa que te vendan en el mercado algo que nos pertenece a todos, por ser personas», declaró Valentina Doniez, licenciada en Antropología Social, miembro de Fundación Sol.
Doniez agregó que le parece fundamental cuestionar ideas que se encuentran naturalizadas y plantean una serie de paradojas. «Por ejemplo, que una apoderada haga un llamado a defender la libertad de pagar por la educación, en este hecho vemos que el concepto mismo de derechos esta ausente, para dar paso al de mercancía. Y en un país tan desigual como el nuestro, con bajos salarios, la gran mayoría esta condenada a tener una mala calidad de vida», aseguró Doniez.
A la campaña se ha sumado una serie de organizaciones sensibles y activas en la defensa de estos derechos, entre ellas la Confederación de Trabajadores del Cobre, la Unión Portuaria del Biobío, la Confederación Bancaria, la Federación Nacional de Peonetas de Coca Cola, el Sindicato Starbucks, la Federación de Trabajadores de Call Centers, Londres 38, entre otras más.
Luis Mesina, vocero nacional de la agrupación No+AFP, explica que como organización ellos son parte de la campaña y que la comparten íntegramente, «porque entendemos que lo fundamental es acabar con la lógica del lucro en todos los ámbitos, ya que por esa vía se han conculcado derechos fundamentales». Además plantea que respecto a la previsión –sistema AFP– es fundamental sacar la idea que tienen las empresas de que privados manejen el sistema. «Debemos avanzar hacia un sistema solidario, no es posible que se mantenga la existencia de sociedades anónimas, que buscan la ganancia, el lucro», sostiene.
Una apuesta innovadora de la campaña es el referido video hecho por el colectivo La Revuelta, el que muestra «la historia de una familia cruzada cotidianamente por hechos o decisiones que implican la precarización de su vida. Se muestra cómo desde la infancia a la vejez debemos enfrentar vivir en un país como Chile. Es una pieza fundamental de la campaña, ya que tratamos de llevar estos contenidos a algo cercano, ligado a la experiencia vital de las personas», según Valentina Doniez.
Luis Mesina plantea que la campaña audiovisual «evidentemente es el reflejo de lo que le ocurre cotidianamente a los trabajadores, es novedoso y educativo, porque permite que la gente común y corriente, digo esa gente que intenta sobrevivir con un sueldo precario, pueda tener conciencia de ejercitar estos derechos y para que se desarrolle organización y unidad», dijo el vocero de No+AFP.
Finalmente, abordando el sentido más de fondo del proyecto, la antropóloga social de la Fundación Sol, establece que «estamos hablando de cambiar el paradigma de la competencia por el de solidaridad, cambiar la apatía por el de participación y preocupación por los problemas que nos atañen a todos, en fin, transformar la situación actual de las personas que ha sido funcional al modelo económico y social actual, donde un pequeño grupo capta un tercio de la riqueza que generan los trabajadores».