En declaración al fiscal regional de O’Higgins
Compagnon apunta a beneficio de operadores UDI en negocio de Caval en Machalí
La nuera de Bachelet dijo que la mitad de la ganancia obtenida iba a ir a manos de dos conocidos dirigentes gremialistas: Patricio Cordero, que realizó funciones como administrador municipal de Joaquín Lavín cuando éste fue alcalde de Santiago y de Las Condes, y Juan Díaz, quien se hizo conocido cuando fue contactado en medio del caso Spiniak para desvirtuar el testimonio de Gema Bueno en contra del senador Jovino Novoa.
La declaración que hizo el pasado jueves la nuera de la Presidenta Michelle Bachelet, Natalia Compganon, ante el fiscal regional de O’Higgins, Luis Toledo, apunta a que la mitad de la ganancia del negocio obtenido tras la compra de terrenos en Machalí iba a manos de Patricio Cordero y Juan Díaz, dos conocidos dirigentes de la UDI.
Según da cuenta La Tercera, que tuvo acceso a la declaración de Compagnon, la nuera de la mandataria desconoce si existe un contrato escrito sobre la entrega de la mitad de las ganancias a ambos personeros gremialistas, asegurando que “acepté el acuerdo, aunque me parecía injusto”.
Cordero realizó funciones como administrador municipal de Joaquín Lavín cuando éste fue alcalde de Santiago y de Las Condes, mientras que Díaz se hizo conocido cuando fue contactado en medio del caso Spiniak por el entonces presidente de la UDI, Pablo Longueira, para desvirtuar el testimonio de Gema Bueno en contra del senador Jovino Novoa.
Compagnon revela que el negocio en Machalí terminaría reportando, una vez pagado los créditos y otras deudas asociadas, $1.400 millones, de los cuales la mitad correspondería a Cordero y Díaz y la otra mitad a la nuera de la mandataria y a su socio Mauricio Valero, recibiendo cada uno $350 millones.
Incluso, Compagnon afirma que a fines de febrero Caval entregó dos cheques en garantía a Díaz, totalizando $800 millones.
Sin embargo, la esposa de Sebastián Dávalos niega haber conocido personalmente a actores clave que se involucraron en la transacción, como el propio síndico Herman Chadwick, la arquitecta Cynthia Ross, el director de Obras de la Municipalidad de Machalí, Jorge Silva, e incluso a Sergio Bustos.
En cuanto a Cordero, Compagnon sostiene haberlo conocido recién en febrero pasado, mientras que de Victorino Arrepol, asesor comercial de Caval, dice haberse reunido con él sólo en tres ocasiones, debido a que este se vinculaba con su socio, Mauricio Valero.
El diario consigna que ambos dirigentes gremialistas jugaron un rol clave en convencer a Valero de involucrarse en la puja por los terrenos en Machalí, siendo Díaz el primero en llevar el negocio, mientras que Cordero reforzó la idea entregando el informe de la arquitecta Cynthia Ross.
“Entiendo que Juan Díaz tiene una vinculación con Herman Chadwick. Según relatan los medios, trabajan juntos. También en una ocasión me habló de su vinculación con Pablo Longueira y Jovino Novoa. Él es de la UDI y toda su red es de esa tendencia”, explica.
Agrega que “a Juan Díaz, quien es conocido como ‘El Gatito’, lo conocí en septiembre de 2013 en medio de las negociaciones, y de él tenía muy poca información, me comunicaba habitualmente con él y dejé de hablar con él hace un par de semanas. Respecto de Patricio Cordero lo conocí la última semana de este porque pedí conocerlo ya que él era parte del negocio de Machalí. Sabía que cordero existía, que había sido el generalísimo de Joaquín Lavín, pero no lo conocía”.
La información señala que un antecedente que estaba oculto hasta antes de la declaración de Compagnon fue el trato que Valero había alcanzado con Díaz y Cordero respecto de una futura venta de los terrenos.
“Cuando ellos traen el negocio proponen un acuerdo que era: 50% de las utilidades del negocio para Patricio y Juan; el otro 50% para Caval. Ese acuerdo lo realizó Mauricio y yo no participé. Lo acepté aunque me parecía injusto, porque nosotros pusimos la cara y nuestro patrimonio y ellos sólo cooperaron en traer el negocio. Desconozco si hay un contrato escrito de este acuerdo. Sé que a Juan Díaz se le pasaron dos cheques de Caval como garantía por aproximadamente $800 millones, a fines de febrero o primeros días de marzo, los cuales están a su nombre y fueron firmados por Mauricio, pero yo señalé que yo no los entregaría porque no teníamos fondos”, explica.
En ese sentido, el fiscal Toledo está investigando el destino de los dineros que eventualmente recibirían Díaz y Cordero, por su cercanía con Cynthia Ross y el síndico Chadwick, como también por algunas declaraciones de Victorino Arrepol, quien es indagado por el correo falsificado al ministro de Obras Públicas, Alberto Undurraga, y cuyo testimonio vincularía a un parlamentario y a un ex ministro UDI con la repartición posterior de las utilidades que dejara el negocio.
“Jamás escuché algo similar. Ahora puedo pensar que se nos ofreció un excelente negocio, pero además que se pudo haber empleado para hacernos daño a mí y a mi familia”, declaró Compagnon.
En cuanto a su situación económica, la nuera de la mandataria precisa en su testificación que “existen dos mil millones en dinero, $ 500 millones en propiedades, en deudas tenemos casi $ 400 millones en el Banco Santander, al Banco de Chile le debemos como $ 48 millones, hay un par de créditos personales de Mauricio y mío que deben sumar otros $ 100 millones más y otros compromisos con gente que nos prestó plata que son como $ 300 millones más de amigos y familiares de ambos. Hay que pagarle a los abogados del negocio con Andrés Levine, Silva y Mario Barrientos, que son $ 300 millones, lo que sumaría un total de $ 1.100 millones de costos o deudas, por lo que quedarían $ 1.400 millones a distribuir con Juan Díaz y Patricio Cordero, por lo que nosotros nos quedaríamos con $ 700 millones, de los cuales la mitad sería para mí: $ 350 millones”.
Además, su declaración dedica un apartado para deslindar responsabilidades de su esposo y de la jefa de Estado en la polémica transacción, explicando que Bachelet no conoció el negocio en Machalí en ninguno de sus aspectos, mientras que de Dávalos comenta que la acompañó a su reunión con el vicepresidente del Banco de Chile, Andrónico Luksic, porque ella se lo pidió, ya que Valero, quien la iba a acompañar, desistió intempestivamente de acudir a la cita.
“Mi esposo no habló, sólo saludó y se dedicó a mirar la oficina y escuchar”, declaró Compagnon.