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Capellán de las cárceles apunta a la formación de los coludidos: «En todos nuestros colegios católicos de la clase alta estamos fracasando»

Capellán de las cárceles apunta a la formación de los coludidos: «En todos nuestros colegios católicos de la clase alta estamos fracasando»

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El padre Luis Roblero aseguró que «está claro que en Chile los que delinquen no son solo los pobres (…) los que más delinquen y los que más roban justamente vienen de otro mundo».


El director de la Comisión Nacional de Pastoral Penitenciaria, el jesuita Luis Roblero, que ha estado durante dos años en el cargo, analizó la situación respecto al comportamiento del delito en nuestro país.

«Está claro que en Chile los que delinquen no son solo los pobres (…) los que más delinquen y los que más roban justamente vienen de otro mundo», dijo el sacerdote a Radio Uchile.

«Pero si queremos entregar una justicia pareja para todos los chilenos, todos tenemos que atenernos a las mismas normas y consecuencias», agregó.

Para Roblero, «existe un modelo sostenido que es mantenido por un grupo de gente que se está privilegiando de él. Esto lo podemos encontrar en un campamento y en La Dehesa. En una empresa gigantesca y en una pyme. Es algo muy transversal». Según el sacerdote este sería un grupo de chilenos «que tiene el control de aquello que llamamos la autoridad para ciertos privilegios».

El religioso establece que hay grandes diferencias entre ricos y pobres, que hay «ciudadanos de segunda categoría, lo que salta a la luz pública. Y hay grupos de poder, que son poderosísimos, que tienen muy concentrado el poder económico y el poder político».

Asegura que la visión del cumplimiento de un Estado de Derecho al pie de la letra se ha ido desmonorando, «no somos tan distintos como decíamos, ni tan justos como pensábamos», señaló. Y agregó que en Chile se castiga solo a los pobres, «y toda la gente que está involucrada en las colusiones, con miles de millones de pesos que han sido robados, son penas que no se castigan con cárcel».

«Cuando uno ve grandes grupos empresariales, que se educaron bajo el alero de la Iglesia católica, que fueron formados en la doctrina social de la Iglesia, que fueron a estudiar al extranjero en grandes universidades, y, sin embargo, eso se traduce en una sed de tener más poder, es un dolor muy profundo. Pareciera que en todos nuestros colegios católicos de la clase alta estamos fracasando», añadió.

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