Publicidad
“Estado quebrado”: la frase de Cristián Valenzuela que terminó en autogol para el gobierno PAÍS

“Estado quebrado”: la frase de Cristián Valenzuela que terminó en autogol para el gobierno

Publicidad

Lo que partió como una jugada para amortiguar el “bencinazo” terminó convertido en un nuevo flanco político para el Ejecutivo. Un tiro por la culata desde el Segundo Piso de La Moneda que dejó en evidencia la descoordinación dentro de Palacio.


La frase “Estado en quiebra”, instalada en redes sociales como parte del relato para explicar el alza de los combustibles, no duró ni 24 horas: fue bajada a toda velocidad tras desatar un cortocircuito interno, críticas técnicas y hasta un oficio de la Contraloría.

Detrás del concepto estaba Cristián Valenzuela, el influyente estratega comunicacional del segundo piso de La Moneda, quien esta vez reconoció el error.

El tropiezo fue evidente. Mientras las cuentas oficiales difundían mensajes como “nos dejaron un Estado sin plata, endeudado y quebrado”, el propio ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, salía a poner freno en seco: “yo jamás ocuparía esa palabra”, dijo, ajustando el tono a uno más técnico —“situación fiscal deteriorada”— y marcando distancia del relato oficial.

La corrección no fue en solitario. Desde Interior, Claudio Alvarado, y Energía, Ximena Rincón, se alinearon rápidamente, dejando en evidencia que el mensaje nunca fue socializado con el comité político.

El problema no era solo semántico. Desde el mundo económico y técnico advirtieron que hablar de “quiebra” en un Estado no solo es impreciso, sino potencialmente dañino para la confianza, la inversión y la estabilidad financiera. Desde el Congreso, la presidenta del Banco Central de Chile, Rosanna Costa, lo resumió sin rodeos: no es la forma de dar el debate fiscal.

El ruido escaló aún más cuando la contralora Dorothy Pérez activó un oficio dirigido a la vocera Mara Sedini, exigiendo explicar en cinco días los recursos públicos, el personal involucrado y —clave— los fundamentos detrás de las afirmaciones difundidas. Traducido: no solo se cuestiona el mensaje, sino también cómo y con qué respaldo se construyó.

Puertas adentro, la explicación apunta a un error de origen. Según fuentes de gobierno consignadas por el medio Ex-Ante, Valenzuela tomó como base declaraciones previas de Quiroz —“nos quedamos sin plata”— y las empujó un paso más allá, buscando un mensaje simple y directo para la ciudadanía. El problema fue que esa simplificación nunca pasó por el filtro político ni técnico. El resultado: un “relato” que incluso quedó plasmado en una minuta confidencial de Secom, donde se hablaba sin matices de un “Estado en la quiebra” y se proponía como remate épico de vocerías.

Esta vez, a diferencia de episodios anteriores —como cuando calificó de “parásitos del Estado” a funcionarios públicos en 2025—, Valenzuela sí hizo un mea culpa interno. Pero el reconocimiento no ha venido acompañado de costos visibles, lo que ya empieza a abrir otra discusión: cuánto margen tiene el segundo piso para cometer errores sin consecuencias.

Publicidad