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MERCADOS

Y no han sido mejores: la deuda de Piñera con la creación de empleos

por 12 julio, 2018

Y no han sido mejores: la deuda de Piñera con la creación de empleos
Entre marzo y mayo de este año, el trabajo por cuenta propia subió 5,1% y el trimestre móvil anterior (febrero-abril) lo hizo 4,1%, ambas cifras en contraste con el pobre 0,6% anual que mostró el asalariado privado, la promesa de Piñera. Así, dicho empleo no solo aún no se recupera, sino que ha caído en casi 90 mil puestos de trabajo.

Una promesa central de Sebastián Piñera en la campaña presidencial fue recuperar el crecimiento económico. Un alza en la inversión traería consigo la aceleración de la actividad económica y, como dice la teoría, el desempleo caería. Es cierto que el gobierno por ahora está contento con la salud financiera del país, pero también lo es que hay prudencia y cautela, más aún después de que hace tres semanas tres compañías cesaron sus operaciones en Chile, dejando a más de 2.500 trabajadores asalariados cesantes.

En la última medición de marzo a mayo de 2018, el desempleo volvió a subir, ubicándose en 7%. La explicación fue que el efecto en el mercado laboral de la recuperación de la economía actúa con rezago, por lo que se espera que haya mejores cifras en los meses siguientes. No pensaba eso el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, un mes antes cuando comentó las cifras de febrero a abril, período en que el desempleo había caído -por sobre lo esperado- al 6,7%.

En ese momento Larraín dijo que el 98% de los empleos que se estaban generando era asalariado, es decir, con un sueldo a cambio: “antes habíamos tenido mucho empleo por cuenta propia”, aludiendo a los trabajos en que las personas deciden iniciar una actividad por sí solas.

Una frase que no era casual. Durante el segundo gobierno de Michelle Bachelet, pese al marcado enfriamiento de la economía –con algunos rumores de recesión intercalados-, el desempleo no se disparó como presagiaban los economistas de la plaza. La explicación para tan poco común comportamiento económico fue que el empleo público (con las reformas del gobierno) y el de cuenta propia habían logrado contener el impacto de la falta de generación de puestos de trabajo en el ámbito privado, que mueve el 80% de la economía.

Asumida la nueva administración, el crecimiento apareció con fuerza, superando incluso el 4% interanual. No obstante, el desempleo aún no afloja y lo que a algunos más preocupa es que la generación de puestos de trabajo sigue marcada por el Estado (60 mil adicionales en 12 meses) y, en especial, por los trabajos por cuenta propia (90 mil más).

De hecho, en marzo-mayo de este año el empleo por cuenta propia subió 5,1% y el trimestre móvil anterior (febrero-abril) subió 4,1%, ambas cifras en contraste con el pobre 0,6% anual que mostró el asalariado privado, la promesa de Piñera, que no se recupera aún, sino que además ha caído en casi 90 mil puestos de trabajo.

Las cifras muestran que el empleo por cuenta propia tiene un piso de participación en la ocupación estructural de casi 1,4 millón de personas, que si bien cayó en el período de mayor crecimiento del primer gobierno de Piñera, no siempre coincidió con fases de mayor expansión e incluso tuvo uno de sus más altos incrementos en ese mismo gobierno (5,7% en 2011, solo superado por el 5,9% de Bachelet en 2016).

El gerente general de Renta4, Guillermo Araya, advirtió sobre el cuidado que hay que tener precisamente con los trabajadores que se suman al total, pero que trabajan en jornadas parciales, abultando las cifras de empleo, pero sin fortalecer realmente la fuerza de trabajo. "Por otra parte, dentro de los ocupados hay distintos segmentos: los que trabajan de 1-30 horas, 31-44, 45 y finalmente 46 y más. Por lo tanto, el crecimiento en el número de ocupados podría implicar que haya un crecimiento significativo de personas que pasan de no trabajar a hacerlo 1 hora a la semana y se le considera ocupada, lo que desde mi punto de vista es una falla en la herramienta de medición, porque creo que nadie que trabaje por lo menos 5 horas en la semana podría denominarse ocupado", afirmó.

Cuando Bachelet dejó su primer gobierno, el empleo por cuenta propia representaba el 19,2% de los ocupados y aunque el crecimiento explotó rápidamente en 2010, esa cifra siguió al alza superando el 21%. En 2011, la situación varió mínimamente, cerrando el año con poco más de 19% y con dichos puestos de trabajo cayendo con niveles de expansión similares al empleo asalariado.

Las cifras muestran que el empleo por cuenta propia tiene un piso de participación en la ocupación estructural de casi 1,4 millón de personas, que si bien cayó en el período de mayor crecimiento del primer gobierno de Piñera, no siempre coincidió con fases de mayor expansión e incluso tuvo uno de sus más altos incrementos en ese mismo gobierno (5,7% en 2011, solo superado por el 5,9% de Bachelet en 2016).

En 2012. la situación se revertiría parcialmente, pues si bien el empleo asalariado privado creció casi 4% y el de cuenta propia cayó con fuerza, la participación en el mercado laboral de este último cayó marginalmente del 19% a fines de ese año, pese a que el país crecía más de 5%. Así, llegado el 2013, el empleo por cuenta propia comenzó a tener nuevamente crecimiento y a fines de ese año otra vez bordeaba el 20% de los ocupados, incluyendo 100 mil puestos más que un año antes y 200 mil más que cuando asumió Piñera (1,33 millón frente a 1,56 millón).

El segundo gobierno de Bachelet presentó niveles de crecimiento cercanos al 2%, lo que en teoría debió impulsar los trabajos por cuenta propia y afectó a los asalariados privados. En efecto, tras no haber cambios en estos trabajos en el primer año, la cifra creció en 100 mil personas en 2015 y aumentó otros 100 mil más al año siguiente.

Desde entonces, el empleo por cuenta propia se mantuvo y al llegar nuevamente Piñera a La Moneda, alcanzaba a 1,76 millón de empleos por cuenta propia, pero con una participación apenas de un punto porcentual superior al que encontró cuando terminó su primer mandato. Paradójicamente, como se ha dicho, en tres meses el empleo por cuenta propia saltó en casi 100 mil a 1,869 millón de puestos de trabajo.

La promesa de los miles de empleos

Los trabajos asalariados privados saltaron dramáticamente en el primer gobierno de Piñera en unos 650 mil puestos, los que casi no variaron en el segundo período de Bachelet. “Hay períodos en los cuales el crecimiento de la ocupación es por cuenta propia y otros por asalariado, pero lo que es importante sobre esas dinámicas -que son contingentes- es la proporción de estos empleos en la realidad. El 20% a 22% es similar entre hombres y mujeres y se mantiene intacta la proporción de cuenta propia sobre el total de ocupados. Eso no cambia con el ciclo económico. En los noventa, el crecimiento era alto y los trabajos por cuenta propia alcanzaban el 25%, por lo que desde entonces, efectivamente, si antes era 25%, hoy es 20%, lo que demuestra esa estructura en forma sustancial”, afirmó Alexander Paez, investigador de la Fundación Sol.

En su opinión, dicha consistencia es propia del mercado laboral local y no obedece a fluctuaciones coyunturales, aunque se puedan profundizar ciertas realidades o suavizar otras. En ciclos buenos puede mejorar el empleo por cuenta propia, pero se observa que siempre hay 20%.

En ese sentido, explicó que dichos trabajos no corresponden a emprendedores que están levantando un buen negocio, sino que a labores precarias: 80% lo realizan ciudadanos no profesionales ni técnicos, es decir, de baja calificación. “Son trabajadores subempleados, que en su mayoría trabajan media jornada, vale decir, de baja intensidad horaria, no usan toda la jornada, lo que refuerza que son ocupaciones de refugio o subsistencia esporádicos, dado que no existen esas plazas en el mercado laboral formal”, añadió el investigador

Páez ubica la situación en un entorno laboral aún más precario, relacionado con el subempleo, donde figuran también quienes están contratados, pero vía suministro de trabajadores o simplemente subcontratados.

No obstante, el economista de Clapes-UC, Juan Bravo, cree que la evidencia sí refleja que el crecimiento económico tiene un impacto relevante en la calidad del empleo, en especial en el caso de los empleos por cuenta propia.

En esa línea, recordó que el documento de trabajo elaborado por la entidad en julio de 2017 llamado ‘Efectos del crecimiento sobre el empleo y su composición en Chile', muestra que en los periodos de recesión o desaceleración tiende a aumentar el empleo por cuenta propia como porcentaje del empleo total, mientras que en los periodos de mayor crecimiento tiende a reducirse su participación. “Este comportamiento es opuesto a lo que ocurre con el empleo asalariado en el sector privado”, afirmó.

En esa línea, citó el trabajo de Szederkenyi y Vergara (mayo 2017) el cual -en base a datos de la Encuesta de Ocupación y Desocupación del Centro de Microdatos para el Gran Santiago-  concluye que “en las últimas dos décadas el empleo por cuenta propia ha tenido carácter contracíclico, esto es, que en los momentos de alto crecimiento disminuye la participación de los cuenta propia en el empleo total, mientras que lo inverso acontece en períodos de desaceleración”. Es decir, agregó, "la evidencia apunta a que efectivamente este comportamiento ocurre”.

Respecto al escenario actual, Bravo consideró que existen rezagos en la economía que impiden aún traspasar el efecto del crecimiento sobre el mercado laboral, el cual no es automático. “La economía debe seguir creciendo a tasas elevadas y en forma sostenida y la creación de empleo cambiará su composición. Durante el periodo del frenazo económico, el 40% de los empleos creados fueron sub empleo, ya sea por insuficiencia de horas o por competencias, es decir, eran formas de desempleo parcial o encubierto, lo cual está asociado en buena parte al liderazgo del trabajo por cuenta propia en el aumento del empleo durante dicho periodo. Ahora muchas de estas personas que estaban en malos empleos están buscando mejores oportunidades, lo que presiona el mercado laboral”, explicó.

Bravo recordó que en la última medición, solo el 16% del aumento anual del empleo correspondió a alguna forma de subempleo, “lo que revela una mejoría importante en ese aspecto”. Pero. además, afirmó que las mejores expectativas gracias a la recuperación económica aumentaron la participación laboral, especialmente la femenina, lo que aumenta la presión laboral.

“En definitiva, no solo los cesantes deben ser absorbidos por el mercado laboral en buenos empleos, sino también todos aquellos que durante el frenazo estaban clasificados en la estadística como ocupados, pero en realidad sufrían un desempleo parcial, y también todos aquellos que se están incorporando a la fuerza laboral. Estamos en una transición, pero sin duda, si el crecimiento se mantiene elevado en forma sostenida, la composición del empleo cambiará hacia un mayor liderazgo del empleo asalariado en el sector privado en la generación de puestos de trabajo en poco tiempo (hacia el segundo semestre de este año)”, sostuvo.

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