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Corrupción, desempleo y crisis de natalidad marcan los llamados del cardenal Chomali en el Te Deum PAÍS Créditos imagen: Hans Scott / Agencia Uno

Corrupción, desempleo y crisis de natalidad marcan los llamados del cardenal Chomali en el Te Deum

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El arzobispo hizo una dura lectura sobre el efecto real de la corrupción en Chile (le asignó el génesis del crimen organizado), planteó que la crisis de natalidad y empleo están emparentadas y llamó a un trabajo proactivo y con esperanza a nivel nacional, sin atender a “proyectos personales”.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
Durante el Te Deum 2026, Fernando Chomali llamó a enfrentar con unidad y serenidad los principales desafíos de Chile. El arzobispo de Santiago puso especial énfasis en la corrupción, a la que calificó como “el mal de todos los males” por su vínculo con el crimen organizado y otros delitos. También abordó la baja natalidad, el envejecimiento, el desempleo, las dificultades familiares y laborales y la violencia. Además, pidió fortalecer la familia y la educación, promover el empleo formal y que la clase política procese sus diferencias mediante el diálogo y el respeto.
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Con llamados a la unidad, al diálogo y a la búsqueda del bien común, el discurso del Te Deum 2026 del arzobispo de Santiago, Fernando Chomali, tuvo un fuerte sustrato de los problemas por los que cruza el país: crisis de natalidad, crimen organizado, desempleo y seguridad en el plano social; llamados por un despliegue ético de los líderes de Chile y a poner en el centro de la discusión pública al ser humano y su experiencia en el filosófico, fueron los pilares con los que el cardenal hizo su alocución anual.

Antes de iniciar la ceremonia—la primera de José Antonio Kast en calidad de Presidente (asistió el año pasado como candidato presidencial)—, la Catedral de Santiago tuvo un minuto de silencio por las 16 víctimas fatales del incendio ocurrido en el hogar de ancianos El Edén, en Pitrufquén, el pasado fin de semana.

18 de septiembre de 2026/SANTIAGO
El Presidente de la República, José Antonio Kast, es fotografiado al interior de la Catedral Metropolitana, durante el Te Deum Ecuménico en homenaje a las fiestas patrias.
FOTO: HANS SCOTT/AGENCIAUNO

Con la presencia de las principales autoridades del país (como los presidentes de la Cámara de Diputados y del Senado, Jorge Alessandri y Paulina Núñez, y Ricardo Blanco representando —de manera subrogante— a la Corte Suprema) y representantes de distintas confesiones religiosas, Chomali inició su intervención destacando las características del país y el esfuerzo cotidiano de sus habitantes, y sostuvo que el momento actual exige enfrentar los desafíos de Chile con serenidad y unidad. “No están los tiempos para proyectos personales, para pasar cuentas, para superficialidades y menos para frivolidades”, afirmó.

A modo de contexto de lo que sería el resto de su discurso, el cardenal planteó que Chile se encuentra en una tanda de “pesimismo estéril” y de desesperanza. Lejos de respaldarla, hizo un llamado tanto a las autoridades presentes como al país completo a superarlo. “Es el tiempo de ampliar la mirada, conocer la realidad y, sobre todo, abrirse al otro sin prejuicios. Es el tiempo de la reflexión serena y sin ideologías pensando en el bien de Chile, de nuestro Chile”.

Corrupción, “el mal de todos los males”

En su homilía, el arzobispo identificó como problemas que interpelan al país la pobreza, la violencia, el desencuentro político, la baja tasa de natalidad, el envejecimiento de la población, el impacto de las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial en la educación y el empleo, además de la corrupción. Sobre esta última se detuvo con un foco especial: sostuvo que constituye “el mal de todos los males” y un “verdadero cáncer que si no se detiene a tiempo nos traerá mal sobre mal, dolor sobre dolor, muerte sobre muerte”.

“Ese no es el Chile que conocemos, no es el Chile que fundaron nuestros próceres, no es el Chile que queremos para las futuras generaciones”, acentuó el arzobispo, a propósito de las celebraciones patrias en las que se enmarca el hito ecuménico.

18 de septiembre de 2026/SANTIAGO
El cardenal Fernando Chomali es fotografiado al interior de la Catedral Metropolitana, durante el Te Deum Ecuménico en homenaje a las fiestas patrias.
FOTO: HANS SCOTT/AGENCIAUNO

Chomali puso especial énfasis en la urgencia del combate contra la corrupción, al señalar que esta “corroe los cimientos de la sociedad, convirtiéndose en el enemigo número uno de Chile, porque le abre la puerta al crimen organizado, a la delincuencia, al narcotráfico, a la trata de personas y a todo lo que impide crecer en paz como país”.

“No habrá una sociedad sana, escuelas sanas, empresas sanas, calles tranquilas y niños jugando en las plazas si al interior del Estado hay signos de corrupción”, sostuvo.

Natalidad y economía, caras de la misma moneda

Otro de los asuntos abordados fue la situación demográfica del país. Citando las proyecciones del INE —que adelantan que en dos años Chile vivirá un cruce demográfico en que habrá más personas mayores de 65 años que niños menores de 15—, llamó a la proactividad no solo del mundo político, sino que social para abordar la crisis. “Estos fenómenos representan un desafío para nuestro porvenir. No sólo porque nuestra fuerza laboral y nuestra capacidad para ahorrar e invertir se verán reducidas, sino también porque cambiará nuestra arquitectura social”, expresó.

Vinculado con lo anterior, planteo que los problemas en materia de familia y empleo (como las dificultades para acceder a una vivienda, la inestabilidad laboral o las jornadas poco compatibles con la vida familia, entre varios otros) influyen en las decisiones relacionadas con la maternidad y la paternidad, y calificó el 9,5 % de desempleo a nivel país como “un grito en el cielo que no nos puede dejar indiferentes“.

18 DE SEPTIEMBRE DEL 2026 / SANTIAGO
Frontis de la Catedral Metropolitana en marco del Te Deum Ecuménico en homenaje a las fiestas patrias.
FOTO: VICTOR HUENANTE / AGENCIAUNO

“El dilema familia o trabajo no debiese existir. El dilema hijos o trabajo’ no debiese existir. Vamos como país por familia, hijos y trabajo (…) La mejor política pública es entregar las condiciones necesarias para lograr un empleo formal”, planteó, asegurando que la solución implica un trabajo de largo alcance y en tándem entre el empresariado y el Gobierno.

Seguridad: carrera contra el tiempo

La violencia y la seguridad también ocuparon un lugar gravitante en la intervención. Chomali afirmó que la violencia “debilita la democracia y por lo tanto el ordenamiento jurídico, social y económico del país” y sostuvo que enfrentar este problema requiere instituciones firmes, autoridades responsables y una respuesta decidida frente al delito, además de una cultura del respeto.

“El tiempo apremia. Pido, con máxima urgencia, que instauremos estrategias con decisión y coraje para prevenir la violencia, y no sólo para curar sus heridas. Ello no se podrá llevar a cabo si no se dedican los mejores esfuerzos para fortalecer la familia y la educación pública, y fomentar estrategias audaces para que a nadie lefalte un trabajo digno y adecuadamente remunerado”, manifestó.

18 de septiembre de 2026/SANTIAGO
El cardenal Fernando Chomali es fotografiado al interior de la Catedral Metropolitana, durante el Te Deum Ecuménico en homenaje a las fiestas patrias.
FOTO: HANS SCOTT/AGENCIAUNO

Asimismo, el cardenal abordó el papel de la política y llamó a procesar las diferencias mediante el diálogo y el respeto. “La democracia supone legítimas diferencias. No estamos llamados a pensar todos de la misma manera, pero sí a aprender a compartir, escuchar y respetarnos en medio de esas diferencias”, señaló.

Luego sostuvo: “Chile necesita una clase política capaz de situarse por sobre la confrontación permanente y que ejerza su labor a través de convicciones claras por sobre intereses personales”. En esa línea, agregó que “Salir al encuentro de mi adversario (no de mi enemigo) político significa comprender que el bienestar de todos está por sobre el interés de un solo sector”.

Al cierre, el cardenal citó el Canto II de Altazor del poeta Vicente Huidobro al afirmar que en Chile “estamos todos cosidos a la misma estrella“, lo que hace urgente actuar con proactividad y esperanza.

“Nuestro deber es hacernos responsables de que esa estrella no deje de alumbrar el camino. Chile sólo podrá avanzar cuando dejemos de pensar únicamente desde el tú o el yo y aprendamos a reconocernos, nuevamente, como un nosotros”, concluyó.

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