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“Reality” con el rescate minero parte a la medianoche de hoy

El momento estelar de Piñera

por 12 octubre 2010

El momento estelar de Piñera
La decisión del mandatario de jugársela por encontrarlos, cuando hasta los más optimistas pensaban que era imposible que los 33 mineros sepultados por 700 metros de tierra en la Mina San José estuvieran vivos, quedará grabada en los anales de la Historia de Chile. Este accidente, que recorrió el mundo y puso a nuestro país en las portadas de los medios más importantes, podría constituir el gran logro de su gobierno y por eso se buscará capitalizarlo al máximo.

“Los millones de hombres que conforman un pueblo son necesarios para que nazca un solo genio. Igualmente han de transcurrir millones de horas inútiles antes de que se produzca un momento estelar de la humanidad”, reza parte del prólogo del libro más conocido del desaparecido escritor austriaco Stefan Zweig: “Momentos estelares de la humanidad”. La tesis del célebre hombre de letras es tan cierta como simple. Y todos los gobernantes, cual más cual menos, sueñan con que durante su mandato se produzca uno de estos escasos eventos que lo podrían catapultar hacia la gloria. Quienes lo conocen, aseguran que ese es uno de los más grandes anhelos del Presidente Sebastián Piñera. A eso habría contribuido el verdadero reality en que se convirtió la tragedia de los 33 chilenos sepultados a 700 metros bajo tierra.

Si al comienzo todo el mundo político coincidió en valorar la actuación del gobierno y, en particular, la del mandatario, al poner a disposición del rescate todo el aparataje estatal, con el paso de las semanas surgieron las primeras críticas. El temor de que La Moneda estuviera utilizando esta desgracia para aumentar la popularidad del Presidente empezó a propagarse por las filas oficialistas. La preocupación comenzó a cundir. Porque lo peor de todo era que había algunas señales inquietantes. “No entiendo por qué (Piñera) anda con el papelito en todos lados. No sé si era necesario llevarlo a Estados Unidos y mostrárselo hasta a Schwarzenegger”, se lamentaba un parlamentario de RN, durante la gira que el jefe de Estado realizó a ese país. Y cuando surgieron distintas versiones acerca de la fecha del rescate final, se fue acentuando la aprensión acerca de que la crisis estaba siendo abordada más como “una oportunidad” que como un “terrible accidente”. Con ello, un dirigente oficialista, alude directamente a una muy utilizada frase de Piñera.

A la altura de esa gira, los comentarios eran soterrados, pero en ningún caso aislados. Pese a sus propias sospechas, en las filas oficialistas no querían dar pié a que la oposición las  utilizara para poner en evidencia al mandatario, llegado el caso. Temor infundado, ya que la Concertación avaló casi todo el proceso, porque también existía cierto resquemor respecto de que algún reparo a la actuación del gobierno en esta área fuera mal acogido por la ciudadanía y resultara en un bumerang para quien osara hacerlo. Aunque las dos últimas semanas el tema comenzó a tomar bríos y ya fuera en broma o en serio se comenzó a hacer cálculos, acerca de lo que estaría “planificando” Piñera, más abiertamente. Los rumores acerca de la fecha del día D variaban cada día.

De hecho, antes de que el propio mandatario lo confirmara, un influyente parlamentario de RN adelantaba que “si es necesario Piñera va a postergar su gira a Europa, porque no se va a ir sin la foto de primera plana, en todos los diarios del mundo, sacando al primer minero”. Dicho y hecho. Ese sería el “momento estelar” del gobierno de Sebastián Piñera. Tanto, que en el oficialismo admiten que no era lo mismo una gira a Europa con la foto que sin ella. Una fuente del sector incluso destaca que “desde la detención de Pinochet que Chile no era tan mencionado en los más importantes medios del mundo” y se atreve a especular que “con el tema de los mineros, yo diría que ahora como que Chile ha tomado un estatus mucho más importante”.

La hora decisiva

Y si bien no todos están de acuerdo con que se haya tomado la determinación de supeditar la gira a Europa al rescate de los mineros, reconocen que era de esperar que ello ocurriera, dada la personalidad del mandatario. Además, descartan de plano que los exiguos emplazamientos públicos que se le han hecho al jefe de Estado para que no transforme el rescate en un “show propagandístico”, como lo definió Francisco Javier Díaz en este medio, surtan algún efecto. Porque éste es el gran momento de Piñera, dicen. Y así ha sido desde el inicio. No por nada, ese memorable domingo 22 de agosto que quedó en la retina de todos los chilenos, se demoró el anuncio oficial de que los 33 mineros estaban vivos hasta que llegó a la Mina San José el Presidente. Y el ahora más popular ministro del gabinete, Lawrence Golborne, debió resignarse a ocupar un discreto segundo plano, mientras Piñera mostraba el ya célebre papelito, que ha recorrido el mundo, con la inscripción “estamos bien en el refugio los 33”.

Para algunos expertos como Carlos Huneeus del Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea, las cifras del último sondeo no dan cuenta del aumento de su popularidad, como se hubiera esperado. Aún así, las expectativas que se han generado en el oficialismo respecto de los efectos del rescate son altísimas.

“Tales momentos dramáticamente concentrados, tales momentos preñados de fatalidad, en los que una decisión destinada a persistir a lo largo de los tiempos se comprime en una única fecha, en una única hora y a menudo en un solo minuto, son raros tanto en la vida del individuo como en el curso de la Historia”, sostiene Zweig, y este parece ser el del jefe de Estado. Quienes conocen al mandatario no dudan ni por un segundo que pudiera estimarlo así. Por lo pronto, un parlamentario oficialista recuerda que ya otros presidentes que lo precedieron tuvieron también el episodio que los inscribió para siempre en la historia de Chile. Y por qué no Piñera.

Ese fue el caso –dice- de Patricio Aylwin, cuando lloró de emoción y pidió perdón ante las cámaras, por los atropellos a los derechos humanos en dictadura, al dar a conocer el Informe Rettig, o de Michelle Bachelet cuya foto en un tanque pasando revista a las tropas recorrió el mundo. Pero años antes que ellos en la historia reciente, fue Ricardo Lagos Escobar quien pasó a la historia al apuntar con el dedo, a través de las cámaras de Canal 13, al entonces gobernante Augusto Pinochet. Todos ellos, tienen algo en común, un instante, un momento, un minuto, en que los hechos se confabularon para dejarlos inscritos en la historia.

Ahora le toca a Piñera, según estiman sus más férreos adherentes, pero también los más prácticos que valoran el tesón que el mandatario ha puesto en este episodio. Ello, porque las cuentas que sacan apuntan a que el rescate lo va a empinar no sólo a su “momento estelar”, sino que también a la cima de las encuestas. Aunque para algunos expertos como Carlos Huneeus del Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea, las cifras del último sondeo no dan cuenta del aumento de su popularidad, como se hubiera esperado. Aún así, las expectativas que se han generado en el oficialismo respecto de los efectos del rescate son altísimas. Al punto que, a juicio de los más optimistas, “después de esto Piñera va a tener manga ancha para hacer todo lo que quiera”. En ese “todo lo que quiera” se incluye el cambio de gabinete.

“Va a estar tan bien evaluado en las encuestas que lo más probable es que el cambio de gabinete lo haga después del rescate, en noviembre”, especula un parlamentario. Porque, en su opinión, “nadie se va a atrever a cuestionarlo”. Los más pesimistas, que también los hay, no están tan convencidos que vaya a ser tan maravilloso el escenario post rescate. El mayor temor es que se le acuse de haber utilizado el accidente con fines políticos y “si la gente lo percibe así todo lo que ha hecho, para bien o para mal, se le puede volver en contra”, advierte un diputado, conciente de que los primeros días serán “puro jolgorio”, pero cuando todo vuelva a la normalidad “podrían empezar las típicas críticas de que las cosas pudieron hacerse de otra manera o que en realidad se arriesgó innecesariamente a los mineros. Todas esas cosas que se dicen cuando pasa el primer momento de euforia”. Más allá de todas las especulaciones nadie duda que para Piñera éste es un acontecimiento significativo, sobre todo, porque “él siempre ha soñado con pasar a la historia”.

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