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La persona que amamos y extrañamos CULTURA|OPINIÓN

La persona que amamos y extrañamos

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En estos tiempos de crisis mundial, de permanentes guerras locales, en que la desigualdad se ha profundizado como nunca antes, la literatura nos muestra que siempre habrá otros mundos posibles.


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Siri Hustvedt (1955) comenzó a escribir Historias de fantasmas cuando Paul Auster (1947-2024), gran escritor también, su marido y compañero por más de cuarenta años, murió a causa de un cáncer pulmonar detectado dos años antes.

Estas son las palabras iniciales: “Estoy viva. Mi marido, Paul Auster, está muerto. Murió el 30 de abril de 2024 a las 18.58, en la casa de Brooklyn donde ahora escribo estas palabras”.

Las páginas siguientes nos cuentan esta vida especial en un libro que es de amor y de dolor, de permanentes conversaciones, de compartir una vida juntos, donde eran Siri y Paul y ahora esa mágica conjunción y que los unía, ya no está: “Más claro aún: sí, estoy en duelo por Paul, pero la mayor parte del tiempo estoy en duelo por Siri y Paul. Estoy en duelo por la y. Estoy en duelo por cómo esa y me hacía sentir en el mundo. Esa y donde él y yo nos superponíamos”.

La portada es una bellísima foto de ambos, jóvenes, seguramente a poco tiempo de empezar su relación. Podría ser también de cuando se casaron, porque ambos están vestidos más bien elegantes, de blanco, mirándose sonrientes en un momento que quiere ser eterno.

Paul Auster le había dicho que quería regresar como un fantasma y seguir junto a ella de otra manera. A lo largo del libro, la escritora contará cómo percibe el olor de los cigarros que fumaba Auster; incluso, en algún momento, su presencia como algo real e indescriptible.

Contar y escribir sobre un ser amado muerto es una manera de revivirlo, aunque no logre hacer realidad el anhelo de que aquello no hubiera sucedido. Por eso, cuando leemos al inicio “Estoy viva. Mi marido, Paul Auster, está muerto”; y más adelante, la constatación de que “este será el primer libro que Paul no leerá”, nos sumergimos en aquella zona desconocida, temida, pero que de manera inevitable cada ser humano debe enfrentar en algún momento de su vida: la pérdida de un ser único al que no volveremos a ver, a tocar, a escuchar, en esa cotidianeidad que sigue existiendo a pesar de su ausencia.

De ahí en adelante, esas palabras que cuentan y reviven, intensas, dolorosas, que no alcanzan para consolar la pérdida de esa vida signada por una y que unió por varias décadas ese nuevo ser constituido por partes de Siri y Paul; eso no será nunca más, a pesar de las palabras, a pesar de los recuerdos, a pesar de los deseos.

Página tras página vamos observando ese proceso de ‘fusión’ que surge en algunas (y privilegiadas parejas) en que día a día van adoptando y adaptando nuevas formas de ser -propias del otro/a-, para llegar a conformar otro ser que, de manera voluntaria, ha incorporado al que era, ideas, pensamientos, modos de decir, puntos de vista, conductas, gustos, características de todo tipo, provenientes de esa persona que aman y con quien día a día conviven en la relación más estrecha y total que puede tener un ser humano. Y su pareja ha experimentado el mismo proceso de adopción y traspaso, por lo que ese y que los une los habrá signado para siempre -copiando palabras de Borges- como ‘el otro, el mismo’.

El relato de las mutuas lecturas en las que comentaban sus nuevas creaciones, los llevaba a reconocer la adopción de palabras, frases, incorporadas en sus respectivos escritos sin tener conciencia de ello, lo que hace aún más real ese y que no es una suma de dos, sino un ser nuevo. En la página 297 leemos una de las más bellas descripciones de ello: “A medida que nuestros libros iban desarrollándose y nos los leíamos mutuamente, era como asomarse a los sueños del otro”.

Historias de fantasmas es la narración de un amor y una amistad construidos día a día, en que hay una relación tan profunda de confianza en la pareja, que no cabe el temor a mostrarse, que solo cabe agradecer haberse conocido y compartir intensamente cada momento de los días y las noches juntos.

Su nieto Miles nació el 1 de enero de 2024 y Paul Auster comenzó a escribirle una primera carta en marzo, sabiendo que no alcanzarían a conocerse y compartir la vida. Escogió la palabra ‘Papa’ para que su nieto lo nombrara y Siri eligió la palabra ‘Mormor’ (se pronuncia Momo), que significa ‘Madre Madre’ en noruego. Esa es la razón para que incluyera en este libro las cartas que Paul dejó para su nieto antes de morir.

Es un libro que se lee como una monumental elegía, un relato de décadas de amor intenso, de compenetración con esa persona amada en la que ambos tienen como oficio vital la creación literaria. Y eso no los vuelve competidores, sino protagonistas de una intensa relación de amor, cariño, amistad, admiración, gracias a ese ser llamado Siri y Paul en que ese y que pareciera algo insignificante, les permitió edificar un mundo del que fueron protagonistas centrales.

En estos tiempos de crisis mundial, de permanentes guerras locales, en que la desigualdad se ha profundizado como nunca antes, la literatura nos muestra que siempre habrá otros mundos posibles.

Baumgartner, último libro de Auster, lo terminó poco antes de su muerte y habla también del amor y la pérdida, quizás como ejemplo de eso que llamamos coincidencias, y que rara vez lo son. A su vez, Historias de fantasmas es una reflexión sobre el amor, la pérdida, los recuerdos, es decir, los hitos centrales de la vida. Y ambos libros dan cuenta de la existencia eterna de Siri y Paul.

Ficha técnica:

Siri Hustvedt: Historias de fantasmas

Seix Barral, 382 pp., 2026

 

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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