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De ser aprobada entraría en funcionamiento en 2014

La nueva termoeléctrica que amenaza a La Greda

por 4 mayo 2011

La nueva termoeléctrica que amenaza a La Greda
Antes del 30 de mayo, la Comisión de Evaluación Ambiental de la Quinta Región deberá votar si aprueba una nueva industria a carbón en una de las zonas más contaminadas de Chile. Se trata del proyecto RC Generación de Río Corriente. Se ubicaría a menos de mil metros de la escuela que vivió una grave intoxicación en marzo. Los habitantes preguntan si es una broma.

El 23 de marzo, Claudia Tapia (41) abrió la ventana para que le diera el sol en la espalda. Eran las 9:15 de la mañana y sus 15 alumnos del cuarto básico participaban con atención en los 15 minutos de lectura diaria silenciosa. Era una mañana cualquiera en la Escuela de la Greda, hasta que una nube tóxica lo invadió todo.

Claudia se puso de pie frente a la puerta y ni siquiera pudo ver las salas de clases que tenía enfrente, que no estaban a más de 10 metros.

“Era una bruma espesa. Era como si te lanzaran gases lacrimógenos. Los niños tenían los ojos irritados y el agua corría por sus narices”, cuenta. No sólo ha debido enfrentarse a este episodio de marzo, también arrastra una historia familiar, que según ella, está ligada a lo más tóxico de la zona: su mamá murió de cáncer al estómago hace 11 años, ella enfrentó otro al útero cuando tenía 29 años y su papá, como ex trabajador de Enami, carga con otras enfermedades.

Por eso no entiende que lo que vivieron ese día no le importe a nadie y la eventual aprobación de nuevos proyectos termoeléctricos haga colapsar aún más la zona. “Es horrible que ellos tengan siempre otro tipo de intereses”, dice.

El viernes 29 de abril, la empresa Río Corriente  –del fondo de inversiones Southern Cross, liderado por Norberto Morita y Raúl Sotomayor–  ingresó al Servicio de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) de Valparaíso, su adenda número tres respecto al proyecto RC Generación, una nueva central termoeléctrica que se sumaría a las tres que ya existen en Puchuncaví y que se ubicaría en Ventanas, a menos de un kilómetro de La Greda. Es decir, se trata de las respuestas de la empresa a una serie de observaciones que realizan distintos servicios públicos y cuya aprobación debe ser votada antes del 30 de mayo.

Según la ficha del proyecto ingresado al SEIA, éste contempla la instalación y operación de una central térmica equipada con tecnología de combustión de carbón pulverizado de última generación que utilizará carbón bituminoso como combustible. Está constituida por dos unidades de aproximadamente 350 MW cada una, con un total de 700 MW de potencia.

La broma

Nuevos proyectos termoeléctricos no son más que un “chiste” para los habitantes de la zona. “Con todos los antecedentes de contaminación en una zona la que esta declarada como saturada de anhídrido sulfuroso, y material particulado PM 10, el seguir instalando nuevas termoeléctricas es una aberración”, dice Hernán Ramírez, miembro del Movimiento Comunidades por el Derecho de la Vida de Puchuncaví.

Según Ramírez, el nuevo proyecto quemará “varios cientos de toneladas de carbón, el cual libera al medio otros contaminantes peligrosos para salud como mercurio, plomo y dioxinas”, que perjudican especialmente los suelos de Ventanas y La Greda.

Quien ha visto de cerca la situación de los menores que sufrieron la bomba tóxica de fines de marzo es Raúl Meza, abogado de las 30 familias afectadas. Para él, la suma de estos proyectos no es más que un “genocidio institucionalizado” que privilegia los intereses económicos.

A fines de marzo, el Ministerio de Salud ordenó clausurar la Escuela La Greda, después de la nube tóxica que afectó a los alumnos, una situación que, además, se sintió en varios puntos de la zona como un fuerte olor a “ratón muerto”, según los testimonios que recogió El Mostrador en los días posteriores.

A pesar de la situación que afectó a la escuela –que se ubicaría a mil metros del proyecto– y de que actualmente 130 niños están a punto de someterse a nuevos exámenes, el lugar sigue siendo terreno industrial donde las casas son un adorno.

Según Rodrigo Bórquez, economista de Fundación Terram, ya se puede adivinar el futuro: “Los daños a las personas serán una amplificación considerable de los ya existentes, que van desde alergias hasta problemas cardiovasculares, así como también el desarrollo de algunos tipos de cáncer. Además, generan una serie de costos económicos en el sector público, asociados al flujo de recursos estatales destinados a la mitigación de estos impactos, los que no son cubiertos por el sector privado encargado de la generación eléctrica”.

Quien ha visto de cerca la situación de los menores que sufrieron la bomba tóxica de fines de marzo es Raúl Meza, abogado de las 30 familias afectadas. Para él, la suma de estos proyectos no es más que un “genocidio institucionalizado” que privilegia los intereses económicos. “Me parece inaceptable desde el punto de vista constitucional y ético que la autoridad ambiental este pensando en instalar una nueva termoeléctrica en la zona de Quintero y Puchuncaví, considerando que existen informes y estudios epidemiológicos que acreditan que los habitantes de esta región están contaminados con los metales pesados que emiten las empresas públicas y privadas en su actividad industrial”, dice Meza.

Mañana el movimiento Comunidades por el Derecho de la Vida de Puchuncaví realizará una manifestación en contra de este proyecto y también en rechazo al apoyo de Codelco. “Por medio de una carta, Codelco se comprometió a hacerse cargo de las emisiones de anhídrido sulfuroso que generará la termoeléctrica. Con esto permitirá que se apruebe dicho proyecto”, dice Ramírez (Ver documento adjunto).

El proyecto

El principal objetivo de esta nueva termoeléctrica es proveer energía eléctrica al Sistema Interconectado Central (SIC), “con la finalidad de satisfacer parte de la futura demanda energética y contribuir a dar estabilidad y seguridad al sistema en el mediano plazo”, dice la ficha del proyecto. Se trata de una inversión de US$ 1.081 millones de dólares y considera una mano de obra promedio de 750 personas por mes durante su construcción y 85 personas durante la operación, considerando la dotación de la central y depósito de cenizas, según consta en los antecedentes ingresados en 2008.

Consultados por este proyecto aún en trámite ambiental, RC Generación explicó que éste compensa el 110% de sus emisiones, superando lo exigido por la nueva norma de emisiones y se ubicaría en una zona clasificada como industrial. Esto significa que el proyecto reducirá las emisiones que existen hoy en la zona. Además, cumple voluntariamente con normas de la Unión Europea. “Es el proyecto más eficiente ambientalmente de todas las centrales existentes en Chile, ya sea en operación, construcción, aprobadas o en evaluación ambiental”. RC Generación agregó que “si el proyecto es aprobado, entraría en operaciones el año 2014, año en que la zona ya estaría descontaminada según las exigencias de la nueva norma de emisiones a las centrales antiguas. Según la información pública, a ella se agregará próximamente la norma de emisiones para las fundiciones”.

A pesar de las proyecciones optimistas de la empresa, Hernán Ramírez cree que ya es hora de cerrarle la puerta a cualquier proyecto de este tipo y da un ejemplo negro: “En una encuesta realizada por la comunidad el año 2003  en sectores de Ventanas, Chocota, Puchuncaví  y La Greda con el  fin de conocer las causas de defunción entre la comunidad, encontramos rangos que fluctuaron entre 35 y 42% de las causas de muerte por efecto de cáncer. Cada día se hace mas difícil el respirar y vivir en esta zona”.

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