Medioambiente
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Día de los Parques Nacionales: por qué estas áreas son clave para proteger los ecosistemas de Chile
Chile cuenta con 110 áreas silvestres protegidas del Estado, que abarcan 18,8 millones de hectáreas. En el Día de los Parques Nacionales, especialistas destacan su importancia para conservar especies, regular el agua y enfrentar amenazas como el cambio climático, los incendios y la presión humana.
Desde el desierto del norte hasta los bosques australes, Chile alberga una amplia variedad de ecosistemas que cumplen funciones esenciales para el territorio. Una parte de este patrimonio se encuentra protegida mediante parques nacionales, reservas nacionales y monumentos naturales. En el marco del Día de los Parques Nacionales, la mirada también se dirige hacia los desafíos que enfrentan estas áreas y al impacto que pueden tener las acciones de quienes las visitan.
Más de 18 millones de hectáreas protegidas
Los parques y reservas públicas forman parte de las áreas protegidas más antiguas del país y han tenido un papel relevante tanto en la conservación de los ecosistemas como en el desarrollo del turismo de naturaleza.
Actualmente, la Corporación Nacional Forestal (CONAF) administra 110 áreas silvestres protegidas del Estado: 46 parques nacionales, 45 reservas nacionales y 19 monumentos naturales.
En conjunto, estas áreas alcanzan 18,8 millones de hectáreas, equivalentes al 21% del territorio nacional.
Su importancia, sin embargo, va más allá de la protección de determinadas especies o paisajes.
Agua, carbono y biodiversidad: el rol de las áreas protegidas
Alejandro Venegas González, académico del Instituto de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales (ICA3) de la Universidad de O’Higgins (UOH), plantea que “las áreas silvestres protegidas nos entregan servicios fundamentales para nuestra sociedad: regulan el agua, almacenan carbono, protegen los suelos, contribuyen a la regulación climática y ofrecen espacios para la recreación, la educación y la investigación científica”.
Desde esta perspectiva, el investigador plantea que estos lugares no deben ser considerados únicamente como destinos turísticos. “Un parque o una reserva nacional no es solamente un lugar bonito para visitar; es un ecosistema que cumple funciones esenciales para toda la sociedad y que requiere protección, conocimiento y manejo responsable”, señala.
Reserva Nacional Río de los Cipreses: un ejemplo en la Región de O’Higgins
Entre las áreas protegidas del país se encuentra la Reserva Nacional Río de los Cipreses, creada en 1985 en la Región de O’Higgins.
El área protege cerca de 38.600 hectáreas de ecosistemas cordilleranos, donde existen bosquetes milenarios de ciprés de la cordillera (Austrocedrus chilensis).
La reserva también constituye hábitat para especies como el guanaco, puma, zorro culpeo, cóndor y loro tricahue.
A esto se suma la presencia de 42 glaciares, entre ellos el glaciar Cipreses, que representan reservas naturales de agua y contribuyen al funcionamiento de la cuenca del Cachapoal y al mantenimiento de humedales y ecosistemas de altura.
Cambio climático, incendios y presión humana
La conservación de estas áreas enfrenta distintos desafíos. Entre ellos se encuentran el cambio climático, la sequía, los incendios, las especies invasoras y la creciente presión humana.
A estos factores se suman determinadas conductas de los visitantes que pueden afectar los ecosistemas, como dejar basura, encender fuego en lugares no autorizados, abandonar los senderos o interferir con la fauna.
En Chile central, Venegas González advierte que la disminución de las precipitaciones y el aumento de las temperaturas han elevado el estrés de la vegetación y su vulnerabilidad frente a los incendios, además de modificar la composición y funcionamiento de los bosques.
No obstante, el académico señala que 2026 ha presentado precipitaciones abundantes y una buena reserva de nieve, situación que podría convertirse en una oportunidad para favorecer los procesos naturales de recuperación y fortalecer la resiliencia de estos ecosistemas.

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¿Cómo visitar un parque sin afectar el ecosistema?
El comportamiento de los visitantes también forma parte de la conservación. Por ello, el académico recomienda informarse previamente sobre las características y normas del lugar y mantener determinadas prácticas durante el recorrido.
Entre las recomendaciones se encuentran:
- Mantenerse en los senderos establecidos.
- No alimentar a los animales.
- No extraer elementos naturales como hojas, rocas o semillas.
- Respetar las normas del área protegida.
- Procurar dejar la menor huella posible durante la visita.
“Disfrutar del parque tratando de dejar la menor huella posible”, resume Venegas.
En ese sentido, el Día de los Parques Nacionales también plantea una oportunidad para comprender que la conservación no depende únicamente de las instituciones encargadas de administrar estos territorios. El conocimiento sobre cómo funcionan los ecosistemas y el comportamiento de quienes los visitan también forman parte de los desafíos para protegerlos.