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IA bajo presión hídrica: 50% de los chilenos la ve como amenaza pese a su potencial positivo Digital Créditos: Cedida.

IA bajo presión hídrica: 50% de los chilenos la ve como amenaza pese a su potencial positivo

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El Ecolab Watermark Study 2025 revela la tensión entre el avance de la Inteligencia Artificial y la crisis hídrica en Chile: aunque 60% confía en su impacto, la mitad advierte riesgos para el agua en un escenario de escasez creciente y baja confianza en empresas y autoridades.


En medio de una sequía estructural y una creciente presión sobre los recursos naturales, el uso del agua entra de lleno en el debate sobre el desarrollo tecnológico. Así lo revela la tercera edición del Ecolab Watermark Study 2025, que advierte sobre la compleja relación entre el avance de la Inteligencia Artificial (IA) y el estrés hídrico en Chile.

El estudio, realizado junto a Morning Consult y basado en más de 26.000 encuestas en 15 países, muestra que, aunque el 60% de los chilenos confía en el impacto positivo de la IA, un 50% la percibe como una amenaza para la disponibilidad de agua, evidenciando una tensión creciente entre innovación y sostenibilidad.

El contexto global refuerza esta preocupación. Para 2030, el crecimiento vinculado a la IA demandará energía adicional equivalente al consumo anual de India y un volumen de agua similar al requerido para abastecer a toda la población de Estados Unidos. En paralelo, se proyecta una brecha del 56% entre la oferta y la demanda de agua dulce en esta década, mientras que hacia 2050 el consumo podría aumentar hasta un 30%. A esto se suma que, ya en 2027, los centros de datos podrían utilizar más de 1 billón de galones de agua dulce al año.

En Chile, la preocupación es transversal: el 94% considera el acceso a agua limpia y segura como un tema prioritario, y el 64% afirma que el recurso ya es escaso. En este escenario, la IA emerge como una tecnología clave, pero también como una fuente de inquietud. El 43% cree que su desarrollo implica un desperdicio de agua, mientras que la mitad de los encuestados estima que este recurso se está desviando desde necesidades humanas hacia la operación tecnológica.

El impacto ya se refleja en el comportamiento de los consumidores. Siete de cada diez personas aseguran que cambiarían o dejarían de comprar productos por razones ambientales, y el 64% estaría dispuesto a migrar a servicios tecnológicos o en la nube que utilicen menos recursos naturales. La gestión hídrica, así, deja de ser solo un desafío ambiental y pasa a convertirse en un factor competitivo para las empresas.

“En Chile, ratificamos que el agua y la energía forman parte de la decisión de compra y de adopción tecnológica. Cuando vemos que en esta tercera edición de Ecolab Watermark, una mayoría de personas está dispuesta a cambiar de marca, producto o proveedor de nube por eficiencia en recursos, el mensaje para el mercado es claro: la sostenibilidad dejó de ser un discurso y pasó a ser una ventaja competitiva”, explica Juan Pablo Chahuán, clúster líder de Ecolab Chile.

Desde la compañía advierten que el desafío es urgente y global. “Para 2050, el mundo tendrá casi un 30% más de personas y requerirá un 47% más de energía. La demanda de agua seguirá aumentando; sin embargo, para 2030 el mundo ya enfrenta un déficit proyectado del 56% en agua disponible”, dice Christophe Beck, presidente y director ejecutivo de Ecolab.

“El auge de la IA está ayudando a moldear este futuro, impulsando nuevas oportunidades de crecimiento empresarial e innovación transformadora. Al mismo tiempo, cada semana se abre un nuevo centro de datos y cada mes entra en funcionamiento una nueva planta de fabricación de chips. Aunque podemos generar más energía para abastecer estas instalaciones, no podemos crear más de nuestro recurso más vital: el agua”, agrega.

Uno de los puntos críticos es la baja reutilización del recurso: actualmente, solo el 20% del agua residual industrial se reutiliza, cifra que cae por debajo del 10% en la industria de microelectrónica. Desde Ecolab plantean que aquí también existe una oportunidad. “Consideramos las aguas residuales como una falla de ingeniería y una oportunidad perdida como motor de crecimiento empresarial. En Ecolab, creemos que la solución al desafío de recursos de la IA está en la propia IA. Aplicando IA a la analítica de datos, monitoreo en tiempo real y ajustes de temperatura, creemos que los sistemas industriales de gestión del agua pueden permitir que los centros de datos utilicen menos agua que un lavadero de autos”, sostiene Beck.

Consumo, confianza y presión social

La crisis hídrica también está redefiniendo las decisiones de consumo. En Chile, el 73% declara haber aumentado su fidelidad hacia marcas más sustentables, el 74% ha optado por productos más responsables y el 72% ha dejado de comprar por razones ambientales. Sin embargo, todas estas cifras muestran una leve caída respecto de 2023, lo que sugiere una posible fatiga o desaceleración en este tipo de decisiones.

En el ámbito digital, el cambio es aún más claro: el 64% de los consumidores cambiaría a servicios tecnológicos más eficientes en uso de recursos, y el 54% asegura ya haberlo hecho.

A pesar de la alta conciencia ambiental, 90% de los encuestados declara preocupación por el medioambiente, persiste una fuerte desconfianza hacia empresas y autoridades. Solo el 46% cree que las compañías están comprometidas con la conservación del agua, y apenas el 45% considera que efectivamente están reduciendo, reutilizando o reciclando este recurso. En el caso del Estado, la cifra alcanza el 54%.

La percepción sobre el compromiso de los líderes empresariales cayó a 38%, el nivel más bajo en América Latina, evidenciando una brecha entre discurso y acción que comienza a pasar la cuenta en reputación.

En cuanto a los sectores más demandantes de agua, los chilenos apuntan principalmente a la agricultura (59%), la minería (57%) y la industria de alimentos y bebidas (40%). Al mismo tiempo, identifican como claves las acciones empresariales orientadas a procesos más responsables (60%), la reducción del consumo (50%) y la inversión en infraestructura (47%).

“Chile es uno de los mercados estrella por su grado de sofisticación y tiene la posibilidad de liderar en América Latina, demostrando que es posible innovar, crecer y desarrollar tecnologías como la IA sin poner en riesgo el recurso más importante: el agua. En Ecolab hoy existen tecnologías que permiten medir, optimizar y reducir el uso de agua en industrias, data centers y procesos productivos. El desafío es pasar de las declaraciones a los resultados”, concluye Chahuán.

A nivel global, el estudio también evidencia una brecha de conocimiento: si bien la mayoría de los consumidores comprende el alto consumo energético de la IA, muchos desconocen su impacto hídrico. En Estados Unidos, por ejemplo, solo el 46% reconoce el uso de agua en estas operaciones, frente al 55% que identifica su consumo energético, una diferencia que se amplía en regiones como Asia Pacífico y América Latina.

El diagnóstico es claro: la Inteligencia Artificial avanza a gran velocidad, pero su sostenibilidad dependerá, cada vez más, de cómo se gestione el recurso más escaso y crítico: el agua.

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